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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Quo vadis Josephus Bono?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 14 de julio de 2007, 04:56 h (CET)
Se ha discutido largo y tendido en los corros literarios sobre la frase “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”, que algunos atribuyeron, erróneamente, a Zorrilla sin que, por mucho que se revise su obra, Don Juan Tenorio, sea posible hallarla. En cualquier caso, viene como anillo al dedo para esta seudo resurreción de don José Bono que, según él, se apartó voluntariamente de la política “por cuestiones familiares” y, según otras interpretaciones más maliciosas, fue defenestrado por Zapatero; quizá porque vio en él a un peligroso rival que, en ocasiones, cuando estaba en sus más secretos mangoneos con los enviados de ETA, le pudo resultar incómodo y amenazador.

Y es que el inexcrutable señor Bono es una persona de difícil encuadre político. A primera vista es un socialista de pro, con cara de niño bueno, con un gracioso defecto de pronunciación que le impide pronunciar correctamente “es que” que el convierte en algo así como “ eg que” y que presume de españolismo y de ser defensor de la unidad de España, aunque no se sabe si por timorato o por excesivamente calculador, no ha dudado en plegarse a las órdenes de Zapatero cuando más necesaria hubiera sido su oposición a los zascandileos de su Jefe de filas, empeñado en llegar a pactos con la ETA aunque ello supusiera desmembrar España. Un ejemplo de su incoherencia lo tenemos en su postura opuesta al Estatut catalán y, no obstante, cuando llegó el momento de votar no se atrevió a romper la disciplina de voto para evitar enfrentarse abiertamente a su partido. Hay que decir que muchos otros de sus correligionarios que, off de record, se habían manifestado en contra de las pretensiones catalanas, cuando llegó el momento de la verdad, movidos por el apego a sus poltronas, hicieron lo mismo y votaron a favor.

Sea como fuere, es evidente que el señor Zapatero se ha percatado de que el señor Bono le puede aportar un interesante activo al partido si lo recupera para las próximas elecciones legislativas. Si es cierto que él fue el causante de su marcha, si en algún momento pensó que don José (cristiano, españolista y socialista) podría hacerle sombra, es obvio que ahora ha considerado que los beneficios que le puede aportar su ex ministro en la lista de Toledo, puede arrastrar a un electorado de perfil socialista moderado y cristiano que, dificilmente, pudieran seguir a un partido laico, enfrentado en muchos aspectos a la iglesia y con “logros” tan discutibles como las “bodas gays” o las adopciones por homosexuales. Por otra parte su pregonada españolidad puede contentar a aquellos que se llevan las manos a la cabeza por el comportamiento del Ejecutivo en el caso de la ETA y del independentismo catalán.

Dicho esto, cabría preguntarse como puede justificar un señor que dejó la política “para siempre” argumentando que “su familia le necesitaba”, un retorno, a los pocos meses de haberse marchado, al protagonismo de la vida pública. Nos podríamos preguntar si es debido a que su familia se ha cansado de soportarle o si se aburre soberanamente en la vida civil o, siendo más retorcidos, si, de verdad, se ha retirado en algún momento y sólo se ha limitado a aparentar esfumarse, como hace el Guadiana, para reaparecer, después de haberse mantenido en el anonimato, sin ruido, sin que lo vean, pero como un verdadero topo de la política, acechando y minando, para estar preparado para reaparecer en el momento que le fuera más favorable. Miren lo que les digo, yo que Zapatero, me andaría con mucho cuidado con este mozo. Estoy convencido de que es uno de esos que si le das un dedo no se conforma con menos que la mano entera y, si me apuras, con una buena porción del antebrazo. Por primera vez creo que Zapatero se puede enfrentar a alguien que en zorrería le está a la par. Él sabrá lo que hace.

En cualquier caso, no podemos menos de apreciar la “sutileza política” de Zapatero en la forma de anunciar a Manuel Marín su próxima jubilación como Presidente del Parlamento. Más claro agua. Ya se sabía que el estirado mandamás del Parlamento no mantenía muy buenas relaciones con el Ejecutivo, había discursiones sobre normas de procedimiento y existían discrepancias en la línea política, pero esto no debiera de haber obstado para que se mantuviera un mínimo de delicadeza, un simulacro de buenas maneras, para solucionar su cese. Por otra parte, es algo así como vender la piel del oso antes de haberlo cazado porque, aunque ya sabemos que ahora los socialistas –que estaban pasando por una época fatal –, parece que, gracias a las argucias de Zapatero y a una cierta candidez por parte del señor Rajoy, se encuentran crecidos y vuelven a ver posible remontar el desgaste que les ha causado la ETA y el Estatut; sin embargo, todavía faltan ocho meses para los comicios que, en política, puede ser un camino muy largo y lleno de obstáculos. Uno de ellos, y no precisamente el menor, es la propia banda terrorista ETA que, mientras que el PSOE no nos demuestre otra cosa, es la que parte el bacalao en este convite del reparto de España. De ella depende el futuro del PSOE. Estoy convencido de que el TC está pendiente de un posible pacto Nafarroa Bay, ANV y PSN para enfrentarse al árduo tema de examinar la constitucionalidad del famoso mamotreto catalán. Si hubiera acuerdo en el País Vasco y Navarra, y sólo quedara pendiente darles a los catalanes más autonomía, (al menos que ellos pudieran decir que se la han dado a costa del odiado gobierno central), no hay duda de que a la señora Casas, su presidenta, le sería más fácil arrimar el agua a su molino, que todos sabemos que es el mismo del PSOE. En cualquier caso, amigos, creo que no tardaremos en sorpendernos aún más. Y es que, si no espabilamos, estamos cerca de vernos abocados a una situación similar a la del febrero de 1936. Quien avisa no es traidor.

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