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Etiquetas:   Artículo opinión  

Zapatero y Rajoy, a su casa

Wifredo Espina
Wifredo Espina
@wifredoespina
martes, 10 de julio de 2007, 22:32 h (CET)
El uno por mentiroso, el otro por obcecado. Zapatero por falta de credibilidad, Rajoy por falta de flexibilidad. Zapatero tiene más cuerda, tanta que se puede ver ahorcado en ella. Rajoy está más preparado, pero le falta mano izquierda. Mal gobernante un personaje que engaña a todo el mundo, y mal gobernante el que carece de habilidad ante las situaciones complejas.

Ha quedado más claro que nunca en el último “combate de la Nación”. El presidente del Gobierno estuvo fatuo, engreído, triunfalista, subido en un pedestal de palabras vacías, silencios imperdonables y promesas sacadas de la chistera. El líder de la oposición, en lugar de presentarse como alternativa de gobierno, se dedicó a golpear una y otra vez en un mismo punto débil del contrincante, cuando tenía oportunidad de diversificar sus pegadas, además de proponer algo más positivo. Parece como si Zapatero esté preso en su falso “talante”, con que pretende encubrir su falta de talento, y como si Rajoy no sepa desprenderse del cerco en que le tiene metido su sanedrín de visión obtusa, que está cavando su fosa política común. Con esos dos personajes, que en lugar de debatir con argumentos, combaten con engaños y a golpe limpio, o sucio, donde más duele, no se puede augurar una campaña electoral que interese, más allá del espectáculo gratis por televisión, a los ciudadanos, ni una gobernación normal de los asuntos del país, que cada vez serán más difíciles de gestionar. La impresión que se saca, después de la sesión televisada sobre el estado sin nación (ya tenemos varias) y de la nación sin estado ( muy debilitado ante los nuevos retos (internos y exteriores) es que tanto el que miente como el obcecado en golpear deben pensar en irse a su casa. El que esconde sus comprometedoras actas con ETA en la faldriquera, negando transparencia sobre lo que hizo al Congreso que le autorizó con condiciones, y el que sólo intenta meter mano en aquella para sacarle las vergüenzas, difícilmente puedan ganarse la confianza de los ciudadanos para gobernar. Quizás tengamos Rato para rato...

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