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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

De jueces así, líbranos Señor

Pascual Mogica
Pascual Mogica
miércoles, 4 de julio de 2007, 22:13 h (CET)
Soy coleccionista de todo aquello referente a sentencias judiciales que salen publicadas en prensa y cuyo contenido nos deja boquiabiertos a los ciudadanos que no llegamos comprender que los que administran justicia, los jueces, puedan emitir sentencias que a muchos nos parecen que en ocasiones ponen en tela de juicio, y nunca mejor dicho, la subjetividad de la Justicia.

Para mi ha sido novedosa, no la tenía en mi colección, la noticia de que un juez de Alicante, sustituto del juzgado de Violencia sobre la Mujer, haya dejado sin efecto una orden de alejamiento invocando a Dios. El citado juez reflejaba en el auto lo siguiente: “Pido a Dios que me asista en el cumplimiento de mi deber”. Digo yo que si hay jueces que se encomiendan a Dios a la hora de emitir un veredicto ¿a quien se tiene que encomendar aquel cuyo futuro dependa del dictamen del juez en cuestión?, se tendrá que encomendar a Dios y a todos los santos. Y decir aquello de: “Virgencita que me quede como estoy”.

En mi colección figuran cosas como las siguientes: “Un juez absuelve de abusos deshonestos a un ATS que besó los senos de una paciente” en el auto el juez incluyó frases tales como “expresiones para su desahogo personal”. El ATS de 62 años bajó la braga varias veces a la señora de 60 años, palpó y besó los senos tras ponerle una inyección. Otra:”Un juez de Zaragoza condena a un padre por no acudir a visitar a sus hijas”. Digo que cual determinación habría que adoptar con aquellas madres separadas que no dejan a sus ex maridos que vean a sus hijos. Más: “Una juez de Alicante condena a un joven por defraudar cuatro centímetros cúbicos de agua pública”. Sigo: “La Audiencia revoca la pena al peatón que fue condenado por atropellar a una moto”. Esto me recuerda a aquella noticia chistosa que decía: “Un automóvil ha atropellado a un señor muy gordo. El señor fue trasladado al taller mecánico y el coche al hospital”. En Elche, en mi pueblo, el juzgado de lo Penal número dos, condenó a un joven ilicitano a una pena de más de cien mil pesetas por defenderse con una navaja durante una riña en la que causó una herida, considerada leve, a uno de los siete jóvenes que le abordaron en plena calle. Otra: El célebre juez Moreiras deja libre a Conde cuatro horas después de ordenar su prisión. Como es sabido a Conde le salieron varios años de cárcel siendo ingresado en prisión.

“Una juez de Alicante, autoriza a una mujer bajo arresto domiciliario a que salga a comprar droga”. Para ello le concedía un tiempo de diez minutos lo cual nos lleva a pensar que la juez sabía que la “tienda” estaba cerca del domicilio de la arrestada. “La Audiencia Nacional absuelve a Ruiz Mateos –esto fue en junio del 97- pero afirma que cometió “trampas” en Rumasa”. Sería para cazar zorros. Hay un montón más del mismo estilo, pero no quiero aburrir a nadie.

¡Ah! Por cierto, esto de este juez que aplica la justicia invocando a Dios me ha recordado que siendo yo un chaval –eso hace ya muchos años, aunque puede asegurar que lo fui aunque muchos no lo crean- había un policía local, entonces llamados guardias municipales, recuerdo que era un señor grandón y que además era mallorquín, que cuando multaba a alguien lo hacía diciéndole: “Dios ha querido que caiga usted en mis manos”. Pero la multa no se la libraba ni Dios. En fin, de jueces así, líbranos Señor.

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