Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Ciudadanos indignados

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 4 de julio de 2007, 22:13 h (CET)
Los vecinos de Mollerussa, Lleida, se indignan porque un contenedor de basura lo quemaron unos tunantes con el peligro de que se incendiasen los coches estacionados en sus cercanías. Al incendio de contenedores le hemos de añadir los desperfectos que se producen en el mobiliario urbano, las pintadas en la fachadas. Estos daños los ocasiones jóvenes principalmente los fines de semana cuando con alguna copa de más y la compañía de algún estupefaciente, pierden el juicio. No demos toda la responsabilidad del vandalismo a los adolescentes mal criados. ¿Qué pensamos de la gente madura y respetable que sacan el perro a hacer sus necesidades en la vía pública y no se toman la molestia de recoger los excrementos que dejan las aceras como si fuesen cagaderos públicos? Los efectos de sacar a pasear a las mascotas no solamente los notan las baldosas peatonales. ¿Qué hemos de decir de los destrozos que animales y acompañantes producen en las zonas ajardinadas que entre meados, cacas y pisadas da la sensación que ha pasado el caballo de Atila que por allí donde pasaba no crecía la hierba?

El salvajismo todavía va más lejos. Se queda corto cuando se conduce sobrepasando en exceso los límites de velocidad estipulados en las vías urbanas e interurbanas, con el peligro de un accidente mortal. Es ser inhumano el robo de un desfibrilador que se hizo en la estación de ferrocarril de Reading, Inglaterra. Este chisme sirve para preservar la vida a quienes sufren una parada cardiaca, sin el cual, lo más probable es que morirían. Con la ayuda de este artefacto, en los dos últimos años cinco personas siguen vivas.

Ante hechos como estos no basta con indignarse como lo hacen los ciudadanos de Mollerussa ante la quema de contenedores. Se deben tomar medidas concretas, pero las autoridades municipales dicen que no pueden estar a todas partes a la misma hora. Tal vez es una manera de sacudirse las pulgas.

Hace unos años se remodeló una calle de Lleida, haciendo más ancha una de sus aceras, en la cual se plantaron árboles. Recién plantados, un niño sacudía violentamente uno de ellos. Una vecina le reprendió su comportamiento incívico. La madre del amonestado salió en defensa de su hijo diciendo que aquel árbol le pertenecía porque pagaba los impuestos y que con lo que es suyo puede hacer lo que quiera. Con esta filosofía educativa, desgraciadamente muy generalizada, no nos ha de extrañar las canalladas crecientes que se dan en ciudades y pueblos.

Padres, no basta con que os indignéis cuando se produce alguno de estos desaguisados que son noticia tan frecuentemente. No os limitéis a exigir más vigilancia policial las noches de los fines de semana. ¿Qué hacéis para prevenir que vuestros hijos hagan lo que os escandaliza? ¿Os ponéis al lado de quienes defienden una educación sin restricciones porque creéis que las prohibiciones atentan contra la libertad? La Biblia no está conforme con esta postura. Es más, el sentido común y la experiencia confirman que una educación sin frenos es una escuela que produce una estirpe de malhechores que crean muchos problemas sociales.

El libro de Proverbios empieza así: “Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad, para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura…El principio de la sabiduría es el temor del Señor, los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”.

El texto citado nos proporciona el secreto de una buena educación. Temer, venerar al Señor es el principio de la sabiduría. Este ingrediente falta en la educación actual. Siendo así, no nos debe extrañar que niños y adolescentes, criados como mascotas a las que no se les enseña a distinguir entre el bien y el mal crezcan como energúmenos incontrolables que hacen fechorías en edades cada vez más avanzadas.

Noticias relacionadas

Sánchez en situación apurada

Casado exculpado por el fiscal

Los ejes sobre los que Hitler construyó el Nazismo

La historia que sigue después es conocida, y sin embargo sus promesas nunca fueron cumplidas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris