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Lewis y el gafe de Kimi, rivales de Fernando
Daniel Lázaro
Fernando Alonso está viviendo una de sus temporadas más difíciles en el mundo de la Fórmula Uno. Quizá haya que remontarse a su iniciación en Minardi, aunque entonces el asturiano no sabía lo que era la presión que actualmente tiene sobre sus espaldas.
Fernando cometió la osadía de anunciar su marcha con una temporada de antelación, pero el título llegó ante las horas bajas de Ferrari. Ahora era el momento de ver a las flechas plateadas en lo más alto. Llevaban muchos años sin triunfar. Concretamente desde el doblete de Mika Häkkinen en 1998 y 1999 en el campeonato de pilotos y desde 1998 en el de constructores. Mucho, mucho tiempo.
Y para conseguirlo, la escudería británica contrató al mejor, al campeón. Pero algo se ha cruzado en el camino triunfante de Fernando. Se llama Lewis Hamilton y encima es británico. Bien es cierto que el chaval lleva con apoyo de McLaren desde los 12 años. Una verdadera joya al más puro estilo de una cantera futbolística.
El tío es un máquina, ¡con tan solo veintidós añitos! Ya ha conseguido más 'poles' que la pasada temporada en GP2 –dos contra una– y ha conseguido la friolera de 64 puntos en tan solo ocho carreras. El año pasado consiguió 114 puntos en casi el triple de carreras. Con esta progresión hubiera llegado en la división de plata a los 168 puntos. Impresionante.
Además, Fernando ha recogido parte del mal fario que tenía Kimi Raikkönen en McLaren –la gran parte sigue en el cuerpo del finlandés–. El otro día se queda sin gasolina justo en el momento en el que no se puede repostar y el sábado tuvo problemas con los frenos en las pruebas de la mañana y con la caja de cambios en la clasificación. El resultado, un décimo puesto en la parrilla y a desear, como Fernando declaró, que lloviese en el circuito de Nevers. No cantamos lo suficiente y el milagro no ocurrió.
En fin, a ver si los deseos se nos cumplen en las próximas carreras y vemos a Fernando lo más arriba posible en el Mundial. Y... por qué no un poquito de mala suerte para Lewis, que nunca ha bajado del tercer puesto...
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