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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¡Ya está bien, ministra, ya está bien!

Remedios Falaguera
Remedios Falaguera
martes, 3 de julio de 2007, 22:20 h (CET)
Todos sabemos que el gobierno, con sus ínsulas dictatoriales, pretende idiotizar y manipular las mentes de nuestros hijos a través de esa bazofia ideológica que llaman Educación para la Ciudadanía.

Con la excusa de evitar la conciencia moral de los ciudadanos se parapetan tras la defensa del respeto del “todo vale”, y se atreven a negar a los padres el derecho a ejercer una educación personalizada y acorde con los valores educativos propios de cada familia.

Visto lo visto en estos últimos días, me veo en la obligación de recordarle a la ministra Cabrera que en el apartado 3 del artículo 26 de los Derechos Humanos se dice: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. Y en el apartado 3 del articulo 27 de la Constitución Española que “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que este de acuerdo con sus propias convicciones”.

Por lo tanto, como responsables legales de la educación de NUESTROS hijos, MI MARIDO Y YO, acabamos de firmar la declaración de objeción de conciencia a Educación para la Ciudadanía “por razones de conciencia y amparándome en el derecho fundamental a la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos “reconocido en el articulo 16 de la Constitución Española.

¿Quién se ha creído que es el Ministerio de Educación para imponer su doctrina y cuestionar la educación que los padres quieren para sus hijos pasándose por el forro la Constitución Española? ¿Cómo se atreve a amenazar y perseguir la movilización ciudadana de los que no estamos dispuestos a aceptar la moral del estado zapateril? ¿Acaso no oye el clamor de los ciudadanos que se oponen a una ley que consideran contraria a la Constitución y ponen todos los medios (legítimos) a su alcance para manifestar su descontento y evitar su cumplimiento? ¿Cree de verdad que vamos a claudicar ante sus amenazas?

Sra. Ministra, su prepotencia me abruma. Y me avergüenza. ¡Ya está bien, ministra, ya está bien!

Confío en su inteligencia para entender que:

-la educación de NUESTROS hijos no es un juego y que este gobierno totalitario no va a sustituirNOS en el derecho y deber que teneMOS con ellos!
-este gobierno invade NUESTRO derecho a educar a NUESTROS hijos de acuerdo con NUESTRAS convicciones morales, religiosas y afectivas!
- ni MI MARIDO NI YO estamos dispuestos a que NUESTROS hijos reciban por obligación una visión individualista y sentimentalista que desemboque en un relativismo moral!
-lucharemos hasta el final para salvaguardar todo aquello que puede afectar en el comportamiento y actitudes de NUESTROS hijos, especialmente, a lo referente a la dimensión humana de la sexualidad, el pluralismo moral, la ideología de género o la cultura de la muerte, entre otras muchas barbaridades.

¿Cómo puede el Estado despreciar la Constitución usurpando NUESTROS derechos y deberes como padres responsables de la educación de NUESTROS hijos?
Desde aquí, quiero dejar constancia que, sea como sea y, cueste lo que cueste, voy a actuar -con todos los medios disponibles y sin miedo a las consecuencias- para evitar el intervencionismo en unos principios ideológicos, religiosos, morales y éticos tan esenciales para la SALUD FISICA Y ESPIRITUAL de mis hijos.

NUESTROS HIJOS son lo más valioso que tenemos entre manos. Y, MI MARIDO Y YO, no estamos dispuestos a jugarnos la conciencia, la libertad, la dignidad y los derechos de NUESTROS HIJOS. ¡Ya está bien!

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