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Etiquetas:   Perspectiva de Levante   -   Sección:   Opinión

Discusiones bizantinas

Domingo Delgado
Domingo Delgado
lunes, 2 de julio de 2007, 23:14 h (CET)
Son conocidas en la historia las interminables e inacabables “discusiones bizantinas”, y eso es lo que de nuevo viene a aflorar con la actual discusión en torno a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Como si se tratara de una de esas antiguas e interminables discusiones, se está planteando una cruda y persistente polémica pública en relación con la inserción en los nuevos planes de estudio de dicha asignatura, llevando la controversia a plantearse por parte de algunos grupos de ciudadanos el hecho de hacer “objeción de conciencia” con el fin de liberar a sus hijos de la anunciada “lacra”.

Por su parte, a la resistencia de algunas Autonomías del PP a su puesta en marcha para el nuevo curso, se ha dado el feroz ataque del Cardenal Primado de la Iglesia Católica española, Mons. Cañizares, que días pasados llegaba a identificar dicha asignatura con “el mal” y a los que la impartieran con los colaboradores del mal. Palabras muy duras de un Príncipe de la Iglesia, que recuerdan las “condenas eclesiásticas medievales”.

Por otra parte, el Gobierno Socialista defiende su posición de plantear esta asignatura con el claro y directo argumento de formar ciudadanos desde los estudios medios, evitando que muchos ciudadanos accedan al mundo universitario o laboral, sin conocer unos mínimos de comportamiento cívico, de ética y práctica política e institucional. Lo cual no parece que resulte nada reprochable, ni mucho menos pueda ser considerado un “mal” para nadie. Tal es así, y hasta ese punto llega la confusión sobre el particular, que un sector de la Iglesia Católica dedicada a la enseñanza (la Federación de Religiosos de Enseñanza) ya se ha adelantado a aceptar el hecho de la referida asignatura, y parece que para ellos iba principalmente la advertencia del Cardenal Primado.

Al margen de cualquier consideración de mayor hondura, y de un mejor conocimiento de los contenidos de la referida asignatura, creo que no resulta descabellado aceptar que exista una disciplina que acerque a nuestra juventud al conocimiento de los principios filosóficos éticos y políticos, que por encima que cualquier credo, o procedencia propicie el entendimiento y la convivencia ciudadana entre todos los españoles (católicos, protestantes, islámicos, judíos, catalanes, vascos, cántabros, andaluces o extremeños, etc.), facilitando una cultura de convivencia y tolerancia, que por otra parte, resulta compatible con los valores evangélicos cristianos, en su lectura sosegada, no fundamentalista, claro está…

Entonces, ¿cuales pueden ser los reparos a ese “mal” que se nos anuncia?, quizá vaya la cuestión por un posicionamiento ético civil, por una antropología y una cosmovisión no cristiana. Lo cual más allá de verse como algo negativo o anticristiano, habríamos de contemplarlo como un entendimiento civil de mínimos, respetando los diferentes credos religiosos, sin imponer una determinada visión del mundo y de la vida, sino posibilitando la convivencia de todas las formas de pensar y ver el mundo y afrontar la vida, para así poder pedir respeto a la propia forma de creer y pensar. Siendo la fórmula que está dando resultado de convivencia en todo el mundo occidental civilizado desde la Revolución Francesa hasta nuestros días.

Tal es así, que considero sinceramente que dicho planteamiento no es anticristiano, ni antirreligioso, sino de absoluto respeto a la persona y a los diferentes credos que en su libertad personal cada uno asuma libremente, ya que Dios nos ha creado libres, y si El respeta nuestra libertad, no somos nosotros quienes hemos de imponer credos, ni subyugar conciencias. Puesto que el respeto y la tolerancia además, para el cristiano son manifestación eficaz de la Caridad, del Amor al prójimo, incluso del Amor al enemigo.

Creo que va siendo hora que en España la jerarquía Eclesiástica asuma su verdadero papel catequizador y de magisterio entre los creyentes, evangelizando entre los no creyentes, pero al tiempo respetando las cosmovisiones que no comparta, sin descalificaciones, de igual manera que esto último sería exigible a los dirigentes de las demás confesiones religiosas, con el objeto de no crear rupturas sociales y enfrentamientos, donde debería de haber colaboración, entendimiento, y respeto desde la comprensión y la tolerancia. De lo contrario estaremos sembrando insensatamente el la semilla del recelo y del resentimiento derivado de la imposición. Por consiguiente, si en esto viene a ayudar la mencionada asignatura bienvenida sea…, si de ello se deriva la concordia, el respeto, el entendimiento cívico y social, que en sí mismo son un bien tangible porque propician la “paz social”.

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