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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Se acuerdan del Polisario? Pues recen por ellos

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 1 de julio de 2007, 23:00 h (CET)
Si existe en este momento un conflicto viejo y carcomido es el que viene coleando, desde 1975, entre el Frente Polisario del Sáhara y el reino de Marruecos. Recuerdo que cuando estaba haciendo el servicio militar, en Ceuta, se produjo el conflicto de Sidi Ifni (sería por los años 1956 o 1957) y puedo decir que, aunque no fui destinado a aquel frente, vi partir a los legionarios que embarcaron una noche desde el puerto de Ceuta cantando el famoso himno de la Legión y el escalofriante Novio de la muerte. Les puedo asegurar que se me puso el vello de punta en el momento de ver pasar delante de mí a los abanderados legionarios. Desde entonces siento una predilección por este cuerpo y por aquella Ceuta que tan bravos guerreros albergaba, orgullosa de su españolidad. No obstante en 1969 la ciudad de Sidi Ifni fue entregada a Marruecos. Esfuerzo inútil y baza para el sultán alahuita. Nuestro sino colonial.

Sin embargo, vean por donde nuestros actuales dirigentes, olvidándose de que
el territorio de Sáhara fue muchos años una colonia española y que,
aprovechándose de la enfermedad del que fue Jefe del Estado español,
Francisco Franco y sacando ventaja de los primeros meses de la transición;
nos fue arrebatada la colonia y, como no, algo también de nuestra honra. El
caso es que, desde 1975, están porfiando el rey de Marruecos y los
saharianos por quien se lleva el gato al agua. Nada hubieran podido los
infelices del Frente Polisario, por muy bravos y hábiles que hubieran sido
en la lucha de guerrillas, si la cercana Argelia no les hubiera apoyado con
medios y también enseñándole las uñas al rey alahuí. España permaneció de
Convidado de Piedra en todo este proceso como si no le fuera nada en ello.
Prefirió desentenderse, una vez abandonado aquel territorio, de los que
durante tantos años habían sido sus protegidos y colaboradores, dejando –a
mi entender vergonzosamente– que se las arreglaran como pudieran con las
tropas moras de Hassan II. Cuando en 1991, bajos los auspicios de la ONU, se
consiguió el alto al fuego entre ambos bandos beligerantes, parecía que se
abría un asomo de esperanza con el referendum que la ONU había previsto
sobre el futuro de Sáhara Occidental. Nunca se celebró; en primer lugar, por
la conocida inoperancia de aquella institución y, en segundo lugar, por la
habilidad del rey Hassan, que se ha valido de todo tipo de triquiñuelas para
dilatarlo en el tiempo hasta que la idea, por si sola, se convirtió en humo.
Entre tanto, los habitantes de la región siguen viviendo en una situación de
miseria, mientras otros, exhiliados, mal viven en campamentos situados en
Argelia.
A todo esto ¿qué ha hecho el gobierno español en su beneficio? Pues muy
sencillo: ¡nada de nada! No sólo ha quedado fuera del proceso de forma
voluntaria, sino que, para más INRI, les ha traicionado vergonzósamente. Por
supuesto que, como no podía ser ser de otra manera, bajo la égida de nuestro
gobierno socialista. El gran artífice de la traición ha sido nuestro
Presidente –tan aficionado a dar lo que no puede dar ( Estatut de Cataluña y
entrega a ETA y al PNV del País Vasco y Navarra) como a hacer todo lo
contrario de lo que debería hacer – quien, cuando le habíamos hecho tragar
al monarca del país vecino una buena dósis de perejil, del que sufrió una
saludable indigestión; y para congraciarse con Hassan II, sin que le
preocupara lo más mínimo bajarse sus presidenciales pantalones; envió al
ínclito Moratinos ( sujeto oscuro, inepto y enredador donde los haya) para
ponerse a los reales pies de Hassan, rendirle pleitesía y apoyar, a la vez,
la política de Marruecos en el tema del Sáhara Occidental. Consumada la
traición al Frente Polisario, nuestro Presidente no han tenido inconveniente
en ir acogiendo a miles de súbditos del reino alahuita quienes, por lo
visto, no se encuentran muy a gusto en la miseria que invade Marruecos que,
por supuesto, no parece preocuparle demasiado a su, archimillonario, jefe
político y religioso.
¿Ustedes creen que la exposición del trasero del señor Zapatero ante
elSultán de Marruecos nos ha servido para algo? En absoluto. Fíjense ustedes
en la frontera de Ceuta con nuestro vecino Marruecos y verán como por allí
entran y salen los que quieren, sin que nadie pueda asegurar si todos estos
ciudadanos, que con tanta facilidad deambulan por territorio español, vengan
para trabajar y ganarse la vida en la ciudad o si se trata de la quinta
columna del monarca alahuí para ir creando, dentro de Ceuta y Melilla, la
simiente de una rebelión para que, cuando el gran Sátrapa lo considere
oportuno, se alcen contra nosotros. Que nadie dude de que Hassan II continúe
teniendo, entre sus prioridades, la de hacerse con las dos ciudades
españolas. Pero Zapatero yMoratinos, con su habitual “sagacidad” y sin que
les importe un ardite lo que pueda suceder en el norte de África, no sólo no
toman medidas para fortalecer la defensa de Algeciras y de las dos ciudades
enclavadas en territorio moro, sino, que les vende armas a nuestros
potenciales enemigos; armas por doscientos millones de euros, armas que
cualquier día podrían servir para matar a españoles. ¡Tuti contenti! Pero no
se lo pierdan ustedes, ¿han visto que alguien se llevara las manos a la
cabeza?, ¿han advertido que las izquierdas, sí, sí, aquellos que se
desgañitan gritando contra los ricos y los tiranos, se hayan vuelto contra
el Gobierno, por ayudar al tirano de Marruecos? Si fuera Bush ya sería otra
cosa, pero contra Hassan no, pobrecito, que él tiene derecho a hacer cortar
clítoris a mansalva y tener a las mujeres sojuzgadas; para eso es el Rey
¡qué caramba! ¿Pero no eran partidarios de la emancipación de las mujeres?
¡Quita, quita, que tampoco es para tanto, al fin y al cabo, esto de ver a
las moritas con sus haces de leña en la cabeza y el morito detrás montado en
un borrico,¡hasta puede resultar folcklórico, ya ves!

Y, mientras tanto, los del Polisario dejados de la mano de Dios, perdón, de
Alá, en manos de la ONU (¡Vade retro satanás!) y abocados a quedar
convertidos en servidores y esclavos de las ambiciones de Marruecos. Y
nosotros silbando y mirando para otro lado. ¿Qué fue de la católica España?
Pues yo se lo diré: ¡que se ha convertido en la caótica España! Dios nos
coja confesados.
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