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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

¡Estaban de cachondeo!

Pascual Mogica
Pascual Mogica
domingo, 1 de julio de 2007, 05:46 h (CET)
Otro del PP al que se le ha archivado una denuncia formulada en su contra. Se trata de Alejandro Font de Mora, actual conseller de Educación en funciones. La querella, cuatro años han tenido que transcurrir para que el juez emitiera su veredicto, fue presentada en junio de 2003 por la concejal socialista Lorena Alcántara y su padre Ricardo. Según la denunciante, concejal del ayuntamiento de Elda (Alicante), el conseller en funciones se puso en contacto con ella y con su padre para proponerles, presuntamente, que ella pasara al grupo mixto a cambio de la concejalía que quisiera, más una plaza de profesora en la Universidad de Alicante y un puesto de secretario municipal para su padre. Con ello se pretendía quitarle la mayoría absoluta al PSOE y que el ayuntamiento eldense pasara a manos del Partido Popular. En la presunta propuesta participaron otros concejales de la derecha.

Tras la instrucción de la causa, el titular del Juzgado Número 3 de Elda ha emitido una resolución en la que acuerda el archivo de las diligencias eximiendo a Font de Mora y a los concejales Francisco Sogorb y Camilo Valor del presunto delito de tráfico de influencias. Entre los argumentos dados por el juez para justificar el archivo de la querella dice que no existió ningún acto constitutivo del delito “sino exclusivamente en una conversación entre dos concejales, en la que no es descartable un ánimo jocoso”. O sea, que según el juez ¡estaban de cachondeo! Ante esto uno se pregunta si es que el juez estuvo presente en esa conversación con “ánimo jocoso” por que para discernir lo serio de lo jocoso hay que estar mirando a la cara y observando el tono gracioso o chistoso de aquel o aquellos que hablan.

Al parecer el juez no conoce el caso de Maruja Sánchez, la concejala socialista tránsfuga que en noviembre de 1991 aupó a la alcaldía de Benidorm al ilustre Eduardo Zaplana, que presentó una moción de censura contra el alcalde socialista Manuel Catalán Chana. Tres días estuvo la tránsfuga en “paradero desconocido” para aparecer en el salón de plenos del ayuntamiento de Benidorm el día en que se debatía la moción de censura. Con estos antecedentes, la verdad es que no creo, con todos mis respetos al juez eldense, en “una conversación entre dos concejales, en la que no es descartable un ánimo jocoso”. Ya digo, a lo mejor el juez no conocía ciertos “detalles” de cómo se actúa en el Partido Popular. Pero tengo mis dudas en que el asunto fuera de puro e “inocente cachondeo”.

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