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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La mejor defensa

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
sábado, 30 de junio de 2007, 10:39 h (CET)
Los manuales de los ejércitos se acomodan a los tiempos, como enseña la Historia militar y de las civilizaciones. La despreciable máxima de uno de los mayores tiranos del siglo pasado que pregonaba que la mejor defensa es el ataque, deja por antítesis el legado de la palabra Defensa sin alternativas serias en España y nuestro actual gobierno.

Misiones de paz que no de guerra, número de soldados máximo en el exterior que impiden completar la seguridad de las tropas desplegadas, son contradictorios ejemplos. Incluso impiden que el mandato de Zapatero de desplazar unidades aéreas medicalizadas al Líbano, que por dotación mínima de 60 efectivos se encuentran todavía en su base del Copero por superar los 3.000 militares. Inhibidores que estaban en Afganistán pero que no estaban en el Líbano para evitar la muerte de nuestros soldados, tiene difícil explicación. Ahora el ministro ordena máxima seguridad hasta que no lleguen los inhibidores. No es esa la enseñanza histórica de los ejércitos, en donde la forma de guerra cambia desde inventos que van desde la tortuga romana hasta la utilización de la pólvora, y ese invento del kamikaze japonés reciclado en terroristas sin ejércitos formales. Inhibirse en el ataque no es inhibirse en la defensa, sino crear las bases para anticiparse al enemigo. El inhibidor no estaba y el enemigo lo sabía, ahora buscará otra brecha para golpear según sus intereses. La mejor defensa es dotarla de las mejores infraestructuras obviando consignas políticas de dudosa tradición y seguridad históricas. Si tres mil militares máximos pueden estar en el exterior, que estén únicamente en los conflictos que puedan combatir con seguridad y efectividad. O deróguese esta norma. Y por supuesto doten con modernos equipamientos e infraestructuras a nuestros soldados, con presupuestos generosos que se malgastan en otros "géneros". La otra defensa, la que los ciudadanos hacemos de nuestras Fuerzas Armadas, es nuestro comprensión y el aplauso a estos sufridos militares que llegan a donar lo más preciado, la vida. No podemos callarnos mientras ellos, por los dirigentes son ocultados e incluso ignorados.

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