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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Podemos creer al señor Zapatero?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 30 de junio de 2007, 09:46 h (CET)
Ya que el tema está, como quien dice, al rojo vivo, no estaría mal que viéramos algunos de los acontecimientos que se han producido durante los últimos tiempos de esta legislatura, tan prolija en situaciones extrañas y tan propicia a ser considerada como abracadabrante por una ciudadanía que pasa sin solución de continuadad de sorpresa en sorpresa y de pasmo en pasmo. Lo cierto es que se ha impuesto la doctrina del cardenal Caraffa, al que se le atribuye aquella frase lapidaria de “El pueblo quiere se engañando, pues ¡qué se le engañe!” y parece que, al menos para algunos de nuestros políticos, se ha convertido en algo más que en un lema porque se han adherido a ella con más fuerza que una lapa a una piedra.

No hay duda que el arte de mentir tiene sus reglas y una de ellas, quizá la más efectiva, es la de repetir la misma mentira hasta que, como dijo alguien, se convierta en realidad; al menos para aquellas personas que por su candidez, por sus pocas luces o por estar predispuestas a créerselo son las mejores para experimentar con ellas. Si precindimos de la moral y la ética ¡qué ya es mucho prescindir!, podemos convenir que los resultados de saber mentir con facilidad y una buena dósis de caradura pueden llegar a ser espectaculares. Lo pudimos comprobar cuando lo de la guerra de Irak, donde se consiguió hacer creer a la ciudadanía que enviábamos a nuestros soldados a ser masacrados y a masacrar a los pobres sicarios de Husseín. Nadie se acordó de que, unos años antes, en la guerra del Golfo, hicimos lo mismo, incluso se llegó a entrar en combate y nadie protestó ¡claro que para entonces gobernaba España un gobierno socialista de Felipe González! En aquel caso a los españoles se nos vendió que Sadam Husseín era un monstruo terrorista al que había que eliminar; todo lo contrario de lo ocurrido cuando la otra guerra de Irak que parecía que se había convertido, de pronto, en una hermanita de la caridad. Debemos reconocer, sin reservas, que para el arte de tergiversar las cosas, mentir y engañar, la izquierda es una verdadera especialista, doctorada “cum laude”.

Pero ha sido durante los últimos meses cuando el muestrario ha sido más escogido y abundante. Empezando por el señor Zapatero que nos ha dicho mil veces que no se negociaba con ETA cuando se estaba haciendo desde unos meses antes de que entraran en el poder; también cuando, desde todas la estancias del Gobierno, se nos repetía que se cumplia estrictamente la legalidad y, mientras, el señor Conde Pumpido se la pasaba por el forro de sus pantalones ignorando las algaradas de la Kale Borroca, los actos públicos de Batasuna realizados con el mayor descaro, a la vista de la policía sin que esta interviniera para nada y permitiendo, con el mayor cinismo, que candidaturas manifiestamente infestadas de etarras se pudieran presentar a los comicios; ocurría lo mismo cuando lo de la Comisión del 11-M, promovida por el Gobierno, y los personajes que fueron llamados a declarar ( policías, jefes, etc. ) cometieron perjurio, como después se ha demostrado, sin que a ninguno de ellos le ocurriera nada, miento, sí les ocurrió:¡fueron ascendidos!; cuando el señor Zapatero ha acusado al partido Popular de no haberle querido ayudar y de utilizar el terrorismo como arma política y se ha olvidado de que a partir del deleznable Pacto del Tinell se le hizo el vacío al partido de Rajoy y se le ha mantenido apartado de toda información sobre el mal llamado “proceso de paz”. Cada vez que, durante la legislatura, el señor Rajoy ha llamado a consulta al señor Rajoy este ha salido trasquilado de la entrevista porque en todas ellas, sin excepción, Zapatero ha incumplido lo que le había prometido.

No nos olvidemos de cómo nos han tenido en la inopia respecto al problema de la inmigración. Primero intentaron negar que los inmigrantes invadieran Canarias; cuando ya no pudieron ocultarlo, dijeron que los volverían a sus países y cuando tampoco les salió bien y la invasión se hizo tan masiva que no sabían como pararla, se empezaron a traer los inmigrantes y los repartieron por toda la península para que se las arreglaran como pudieran. Zapatero ha repetido, en su entrevista, que ANV es un partido legal desde hace treinta años; ¡pero se le ha olvidado decir que, sólo hace unos meses, apenas tenía unos pocos afiliados y, en unos días pudieron presentar candidaturas en toda Navarra y el País Vasco ¡Ríanse ustedes, y perdonen la irreverencia, del milagro de los panes y los peces! También miente cuando alardea del apoyo a Aznar en materia antiterrorista; en primer lugar porque lo estaba traicionando manteniendo contactos, bajo mano, con la banda terrorista y, en segundo lugar, porque lo que apoyaba era lo diametralmente opuesto a lo que pretende que el PP apoye ahora ¡ la negociación política con ETA! O, es qué hay alguien que se crea que, si el PP le hubiera apoyado, el señor Zapatero le hubiera hecho ascos a entregarles Navarra a los etarras y concederles la independencia. Nos dijo cuando el atentado de la T4 que se habían acabado las negociaciones con ETA y nos volvió a mentir. ¿Hasta cuándo continuará haciéndolo? Yo se lo digo: hasta que le convenga hacerlo para llevar a cabo sus planes de mantenerse en el poder, hacer una España federal y quitarse de encima al PP. Siempre con la inestimable colaboración de CIU, ERC, el PNV y toda la camada de chupopteros que le bailan el agua.

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