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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Alianza de Civilizaciones? Sí, sí, sigan por este camino y verán

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 28 de junio de 2007, 00:23 h (CET)
Existe en el lenguaje popular un dicho muy conocido que me voy a permitir repetir porque, sin duda, le viene al pelo al tema que pretendo desarrollar hoy. La máxima en cuestión es la siguiente:” Por la boca muere el pez”. Y esto le ocurre a nuestro impulsivo y lenguaraz señor Presidente del gobierno. Es evidente que resulta muy goloso esto de erigirse en el gran hacedor de la paz y si a esto le añadimos que esta paz se pudiera alcanzar a nivel mundial, miel sobre hojuelas. Supongo que, azuzado por el señor Moratinos –que en eso tiene bastante experiencia, sobre todo si queremos recordar sus “brillantes” actuaciones en el conflicto palestino israelí de cuya mediación, como no podía ser de otra forma, no se sacó absolutamente nada en limpio – el señor Zapatero, me imagino que aureolado por el resplandor de una inspiración sobrenatural, tuvo la genial idea de que, puesto que se vislumbraban dos grandes bloques de civilizaciones, la occidental y el islam, y previendo que un día u otro ambas culturas llegarían a chocar, pensó que no se perdería nada si proclamaba a los cuatro vientos la necesidad de una gran alianza, una fusión de ambas civilizaciones que superara las diferencias entre ellas. Dicho y hecho, y para no perder más tiempo se puso de acuerdo con el Kofi Annam de la ONU (quien, al parecer, no tenía otra cosa mejor en la que ocuparse), para tirar adelante con el pomposo proyecto de su Alianza de Civilizaciones.

Claro que no podemos decir que su iniciativa llenara de entusiasmo a las grandes potencias, sin embargo, debieron pensar que mejor se entretuviera en estas laboras, antes que se dedicara a incordiar con otras ideas más peligrosas. Pero, hete aquí que, cuando ya casi nos habíamos olvidado del famoso proyecto, empiezan a surgir, desde el mundo árabe, visionarios que, copiando lo de la Memoria Histórica patrocinada por el PSOE, se dedicaron a decir que ellos también tenían su propia Memoria Histórica de aquellos siglos que ocuparon parte de España para unirla al Islam y que, parece que cansados de esperar a que madurara la idea, habían decidido que para luego es tarde y que había llegado el momento de reconquistar el Andalus para los moritos. Desde los minaretes de las mezquitas, imanes investidos de la furia islámica, empezaron a recordar a los creyentes que habían sido expulsados a la fuerza de los naranjales de Granada y que Boabdil lloró por ello. Pero los moritos, que no son tontos, pensaron que eso de entrar a saco en la Península, provistos de alfanjes, además de ser una aventura anacrónica, incómoda y en la que se exponían a que sus chilabas quedaran perdidas de sangre cristiana; era también peligrosa para su integridad física, por lo que decidieron, sabiamente, utilizar un medio menos heróico pero mucho más práctico ¡La invasión pacífica de los cayucos! O sea, que patera a patera era más fácil hacerse con España.

En efecto, desde entonces las costas de las Canarias han recibido, a oleadas, cientos o miles de cayucos atestados de inmigrantes, que han sido acogidos con los brazos abiertos por los habitantes de las islas, al fin y al cabo seres hospitalarios, quienes se han ocupado de alimentar, rehidratar y empaquetar (no sé si el término es el adecuado) en aviones a los recién llegados, para facturarlos hacia la metrópoli. Allí, el gran visir protector del Islam, señor Caldera, se ha preocupado de repartirlos, según su leal saber y entender, por toda la tierra patria. Resultado, España se ha convertido en el país de Europa con más islamistas (más de un millón según datos oficiales) Como son gentes muy religiosas y fieles servidores de Alá –a diferencia del resto de inmigrantes –, en vez de integrarse en nuestra cultura se han mantenido en sus tradiciones, han construido mezquitas y oran de cara a la Meca como buenos musulmanes. Pero ocurre que el pueblo de Alá no admite que existan otras religiones y se creen predestinados a convertir al resto de naciones al islamismo; con estos mimbres no es raro que, a medida que van llegando a España se vayan agrupando, fundando asociaciones de apariencia religiosa que se concentran en las mezquitas para confabularse y urdir planes, al tiempo que otros, más aguerridos, se dedican a reclutar parroquianos para misiones de terrorismo en otros países.Por supuesto que esta no era la Alianza de Civilizaciones que tenían en mente el señor Zapatero ni, tampoco, la del señor Moratinos; porque, como es sabido, “una cosa es predicar y otra dar trigo”; pero, ante el hecho consumado, después de haberlo negado su lugarteniente el señor Montilla, para que no le perjudicara en las pasadas elecciones; por fin se han visto obligados a reconocerlo y a enfrentarse con el problema que amenaza con extenderse si no se actúa por toda España.

Pero como el lanzarse desde la cima de la montaña sin un buen parapente puede ser peligroso, tambien lo es dar alas a los moritos. Resulta que estos días pasados se reunieron en Córdoba, un grupo denominado Liderazgo Islámico Mundial que, con una cierta lógica, todo hay que decirlo, le han pedido a Zapatero que sea consecuente con sus prédicas y comience por dar ejemplo de su voluntad negociadora.Entre otras peticiones, que resumen en un decálogo (para el Islam, Moisés, fue un profeta más como lo fue Jesús) en el que, junto a proclamas de paz, no se cortan en pedir “libertad religiosa, respeto a las minorías y políticas migratorias justas”. Vean ustedes un caso en el que, la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda, porque estos doctos señores que así se expresan, padecen de una rara amnesia que les hace olvidar que, en sus países islámicos de origen, no se muestran tan amables con las minorías religiosas. Má bien podríamo decir que son bastante bestias con ellas y que, cuando se les sube el pavo lo mismo asesinan a un fraile benedictino que le cortan el brazo a una monja. Pero aquí los tenemos, invocando la Alianza de Civilizaciones y hablando de la Memoria histórica andalusí que, para ellos, se debe materializar en la concesión de la nacionalidad española a los descendientes de los andalusíes expulsados, entre otras bagatelas.

Como en lo de pedir no se quedan cortos y son bastante chulos nos dicen como debemos orientar nuestra economía que, según ellos, “debemos humanizar” y también debemos “redistribuir la riqueza” supongo que esperando conseguir tajada de este reparto. ¡Tendrán jeta los moritos! No sé por qué no se van con estas zarandajas al sultán de Brunei o al rey Abdalah bin Abdulaziz de Arabia Saudí o el propio sultán de Marruecos, y les piden lo que, con tanta naturalidad, nos exigen a nosotros. De paso, también les pueden, como hacen con Zapatero,que den ejemplo en lo de la igualdad de géneros, renunciando a sus harenes. Tampoco estaría mal que se ocuparan, en bien de la Alianza de Civilizaciones, de que el rey de Arabia Saudí deje de financiar al terrorismo y a Al Qaeda. ¡Vamos que, si nos descuidamos, estos moritos nos toman por imbéciles!

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