Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Etiquetas:   Crtica de TV   -   Sección:  

Basta

JAVIER ESPARZA

martes, 24 de agosto de 2004, 21:40 h (CET)
Los telespectadores sensibles no hablan de otra cosa: uno pone la tele a cualquier hora y no encuentra m s que cotilleo. Como generalizar siempre es injusto, precisemos: Antena 3 y Telecinco se han convertido en canales temticos de cotilleo feroz. En Antena 3 el aquelarre empieza a las once con 'Mirando al mar' y se prolonga hasta la una y media; vuelve a la carga a las cuatro y media con 'A la carta', se ve continuado en versi n ca por 'El diario de verano' y dura hasta las ocho y media de la tarde. En Telecinco comienza a las once con 'Da a d a verano' y, tras la pausa del informativo, se prolonga con 'Aqu hay tomate' y 'A tu lado' hasta las siete y media. A adamos las ocasionales salsas rosas y bsquedas de corazones.

En principio, nada habr a que objetar si la informacin 'rosa' fuera tan abundante que mereciera semejante despliegue. Pero es que no, oiga: todo es siempre lo mismo, hora tras hora y da tras d a. Y an peor: las voces que escuchamos corresponden, con demasiada frecuencia, a gente del todo impresentable que ha encontrado un buen negocio en esa expectaci n artificial. Aqu ha habido un proceso que s lo puede calificarse como degenerativo. Comenz en las tardes de Telecinco con 'A tu lado', cuando un programa ligero de variedades, que podr a haber sido aceptable, se abri al submundo de la denominada 'telerrealidad' convirtiendo a sus protagonistas en jueces de la vida rosa. Despu s, aquel equipo se march a Antena 3 y trasplant el modelo.

Esto lo sabe todo el mundo, dentro y fuera de la televisin. Dentro de ella, no hay profesional que no se duela, en privado, de c mo se est poniendo la tele. Pero el duelo se convierte en silencio culpable cuando hay que decirlo en p blico. La solucin ser a que los profesionales recordaran lo que son e impusieran condiciones a las cadenas. Pero, sinceramente, no hay razones para creer que tal cosa vaya a ocurrir ni temprano ni tarde. Ms bien cabe prever que la podredumbre crecer hasta que la gente, asqueada, le d la espalda. Y a n as, ser poca gente. Usted, tal vez.

Noticias relacionadas
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris