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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El gran engaño de Zapatero

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 24 de junio de 2007, 10:13 h (CET)
El señor López Garrido, abnegado portavoz del PSOE en el Congreso, no gana para disgustos y cuando sale de un bache político sin solución de continuidad cae en otro el doble de grande. El otro día, con motivo de las revelaciones que hace el diario Gara respecto a los acuerdos con Zapatero, el hombre se tuvo que superar a sí mismo para dar la sensación de seguridad y enfrentarse al “marrón” de tener que dar la cara para desmentir, con vehemencia, el que el Gobierno hubiera llegado a tratar con ETA hasta el punto de convenir las palabras con las que el señor Zapatero debería dirigirse a la Nación, para que los ciudadanos nos tragáramos lo del “proceso de paz” y los beneficios que nos podría traer al pueblo español el tener satisfechos a los etarras. Como siempre, el señor López Garrido acudió al socorrido argumento de comparar la credibilidad de una banda armada terrorista con la del Gobierno de la nación española; lo malo y lo que debiera de conocer el señor Garrido, si no por sus luces intelectuales, al menos por los años que ya lleva fregando los fondillos de sus pantalones por los escaños parlamentarios, es que, cuando se abusa de la mentira el ciudadano se va resabiando hasta que llega un momento en que ya no se cree nada de lo que le dicen desde el Ejecutivo. Somos la mayoría los que, señor López Garrido, hace mucho tiempo que no nos creemos una palabra de lo que usted intenta que nos traguemos y, por el contrario, se ha podido comprobar que, en materia de datos, la banda de terroristas son bastante exactos. A las pruebas nos remitimos, porque son muchas las veces que la ETA nos adelanta noticias que luego han debido corroborar ustedes mismos.

Y es que, a los del PSOE, se les debería enseñar a mentir mejor. Son unos verdaderos aprendices en este difícil menester y, prueba de ello, han sido las veces que la señora vicepresidenta ha desmentido públicamente cualquier contacto con la banda y ha presumido de cumplir estrictamente la ley, siendo luego desmentida por los hechos. Una de las últimas fue en una entrevista que le hicieron en La Vanguardia. Frases como: “La actuación del Gobierno ha sido responsable, transparente y prudente” o “El PP ha decidido que la política antiterrorista sea la columna vertebrarl de su estrategia”; a las que podríamos añadir la respuesta a la pregunta del entrevistador sobre lo que ocurriría con la ANV, a la que ella respondió sentenciando: “Se hará lo que se ha hecho: aplicar la Ley”. Lo terrorífico, para el señor Zapatero y los suyos, es que los trapos sucios del engaño y traición que el gobierno del PSOE ha llevado a cabo con el PP, sobrepasa los límites de lo que pueden aceptar los gobernados por parte de aquellos a quienes les corresponde la responsabilidad de mantener el Estado de Derecho en el país.

Si todos nos extrañábamos de que El País, uno de los periódicos más afines al gobierno de Zapatero, destapara, sin aparente motivo, las distintas reuniones que los representantes del Gobierno sostuvieron con los de ETA, con fechas y detalles; ahora, cuando Gara pone al descubierto el doble juego del Ejecutivo de pactar con ETA mientras aparentaba firmeza en la lucha contra los terroristas –segándole la hierba al PP, que estaba en el Gobierno, dorándole la píldora con el ofrecimiento de un Pacto antiterrorista –, nos percatamos del embolado que nos pretendía colocar el señor Zapatero. En efecto, no podemos dejar de relacionar el artículo de El País y las posteriores declaraciones de ETA en el diario Gara y, por poco que nos estrujemos las meninges, podríamos llegar a la conclusión de que ha sido el propio Zapatero que viéndose venir la andanada de ETA, a partir de la rotura de la tregua ( ahora nos podemos imaginar el por qué), prefirió atenuar el impacto de lo que pudieran destapar los etarras, adelantándose a ellos para simular que sólo se trataban de contactos esporádicos y de poco calado. Como es habitual en este Gobierno: tomándonos a todos por idiotas. Lo peor de todo este asunto es que, al parecer, la banda terrorista, una vez que ha empezado a largar, no parece que tenga intención de parar de poner al gobierno contra las cuerdas; y una consecuencia de ello pudiera ser que llegara, en una próxima entrega a Gara, a dar a conocer los nombres de los misteriosos negociadores enviados por Zapatero, entre los cuales pudiera ser que estuviera uno de los “peces gordos” del partido.

En todo caso, de las revelaciones conocidas, queda claro que las negociaciones llegaron al extremo de precisar hasta las palabras que debería usar el señor Zapatero para que, en su comparecencia ante la nación, se abstuviera de usar palabras como “Constitución”, “terrorismo” o “criminal”; acordándose que para referirse a los atentados criminales de la banda se definieran como “accidentes”. También parece que se trató del alcance del alto al fuego y de que el gobierno debiera controlar y disminuir el acoso policial. Incluso la representación gubernamental habló de jueces controlables e incontrolables (afectos al PP) para justificar las detenciones de algunos etarras (la mayoría en Francia). Este cúmulo de información nos da la medida de hasta que grado de entreguismo y humillación se llegó con tal de que la ETA se estuviera quieta, para que el Gobierno, a su vez, se pudiera apuntar el tanto de haber conseguido la, machaconamente, predicada “paz” y, de esta manera, asegurarse el triunfo en las próximas elecciones generales. La realidad ha superado a cualquier elucubración que los que, desde el principio, estábamos convencidos de que este, mal llamado, proceso de paz no era más que una trampa de la banda terrorista para reorganizarse, rearmarse y entrar en las instituciones, desde donde podrán financiarse, tener información sobre sus presuntas víctimas y continuar su lucha armada para conseguir sus fines. Visto lo visto, llegamos a dudar de que lo que persigan los de ETA sea la independencia del País Vasco y de la propia Navarra, creyendo, más bien, que tan instalados están en su oficio de matones que el sólo hecho de plantearse volver a la vida normal les causa pánico.

En definitiva, una sucia y oscura historia de traiciones, deslealtades e infracciones legales a espaldas del PP, encaminadas a conseguir, por medios inconfesables, ventaja electoral. Si hubiera pundonor, responsabilidad y decoro el señor Zapatero y todo su gobierno debieran haber presentado, en bloque, su dimisión y convocar nueva elecciones para que los ciudadanos españoles podamos darle la respuesta, con nuestros votos, a un Ejecutivo que si se ha caracterizado por algo, ha sido por mentir, engañar y menospreciar a las personas decentes, atentando contra la unidad de la nación, favoreciendo las aspiraciones separatistas de Catalunya y Euskadia; ninguneando a las víctimas del terrorismo y desprestigiando a la Justicia que, en algunos casos, ha dejado de estar a la altura que se le puede exigir a los órganos encargados de velar por la correcta aplicación de las leyes. Pero no lo duden, nadie se llame a engaño, porque lo cierto, lo impepinable y lo más penoso del caso será que, a pesar de todo lo que ha sucedido, a pesar del olor a cloaca emanado de este turbio manejo y a pesar de haber sido engañados por sus propios correligionarios; habrá fanáticos que los votarán, pese a quien pese. Ortega y Gasset decía: “El encanallamiento no es otra cosa que la aceptación como estado habitual y constituido de una irregularidad,,,”

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