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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La Ley del Cine o el paripé de un Estado

José Garrido del Valle
Redacción
sábado, 23 de junio de 2007, 09:47 h (CET)
Cuando el poder gubernamental de un país se dedica a interferir legislando como se hace aquí, se está más cerca, por ejemplo, de la ‘Ndrangheta calabresa, que de lo que debería ser un Estado de derecho. Harto estoy de comportamientos filomafiosos. Sí.

O sea, que a la inversión privada dirigida al cine español se la premia con desgravaciones fiscales del 18%. No está mal. ¿Y por qué no del 60 ó 90%? Y ya puestos, ¿por qué no se nos permite a los contribuyentes desgravar ese mismo 18, 60 ó 90% de nuestros gastos de entradas de películas españolas? O… ¿por qué las entradas de películas españolas no son un 18, 60 ó 90% más baratas que las no españolas?

Nos sale más caro ir a ver una película española que otra extranjera: Primero el Estado, con dinero de los contribuyentes, aporta subvenciones y luego se nos hace pagar el mismo precio que cualquier otra pelicula foránea. ¿Es ético, lícito o legal que un Estado subvencione con dinero público proyectos (con ánimo de lucro) privados?

Ejemplo gráfico/práctico para familia de 4 personas en Barcelona capital: precio actual 7€/entrada; ir 2 veces al mes al cine significa la nada despreciable cantidad de 672 €/año (111.811 Ptas./año; sin incluir palomitas ni refrescos de la propia sala de cine; el kilo de éstas allí resulta más caro que el kilo de gamba o langostino fresco).

No soy exhibidor de salas de cine pero ¿por qué el Estado ha de imponer a los exhibidores una cuota de cine español? ¿Acaso impone alguna ley una cuota de españolismo en las salas privadas de exposición de arte en cualquiera de las distintas expresiones artísticas existentes –pintura, escultura,… –?

¿Por qué empresas privadas –las televisiones– (de las que podría ser yo accionista, que no lo soy) deben ser “solidarias” con el cine español aportando el 5% de sus ingresos brutos por Real Decreto? ¿Acaso se grava con un 5% de sus ingresos brutos a comercios, supermercados, hipermercados, macromercados, mercados centrales, etc. para destinarlo, por ejemplo, como ayuda subvencionada para empresarios/productores españoles de pepinos, tomates, leche, carne, camisas, pantalones, o lo que sea?

El actual cine español es lo que es porque no sabe (o no puede) ser más. O porque no hay ni habrá en mucho tiempo las inversiones multimillonarias que hay en los USA. O porque la inversión privada española tiene otras prioridades y otros objetivos antes que el cine; en función de los intereses propios y las necesidades del país.

¿Mediocre nuestro cine? No, si se le analiza aisladamente. No, si no tuviéramos referentes externos (sobre todo el estadounidense). Por desgracia aparenta ser mediocre al hacerse la odiosa comparación con el magnífico y entretenido cine que, casi siempre, nos llega de allende los mares. Por cierto, allí también se hace cine mediocre y pésimo. Lo que ocurre es que aquí esa calidad no la traen las distribuidoras. Tan tontas no son, claro.

Hablo de mediocre cine español, que no de mediocres actores, actrices, guionistas, directores, etc.; de reputada profesionalidad en todo el mundo. Por lo menos en el llamado mundo/cultura occidental.

No sé si odio más el que me prohiban ciertas cosas o el que se me impongan ciertas otras. Maldigo a los legisladores pseudoproteccionistas sean del color político que sean. Cínicamente dicen querer “proteger” cuando lo que hacen es dedicarse a lo único que saben hacer “recaudar”. ¿No es ésa una de las fuentes de ingreso de las mafias (supuesta protección a cambio de pasta gansa)?

Este país/Estado, esta casta política que padecemos, DEBERÍA tener otras prioridades antes que la de subvencionar el Séptimo Arte a fondo perdido. El cine español debería aprender a sobrevivir solito, y si no puede ni sabe, que sea lo que pueda llegar a ser “per se”; o que fallezca en el intento. Tampoco lo echaría yo mucho en falta, la verdad.

Uno está convencido de que se pseudoprotege al cine español desde el ágora político porque es el único arte/ubre de la que puede mamar en cantidades industriales por simple afán recaudatorio y por mera pose patriotera; no porque en realidad les importe un bledo dicho cine.

La realidad está en la calle; en las salas de cine. Estudios hay que lo demuestran: las producciones españolas son consideradas, mayoritariamente, de MEDIOCRE calidad y, mayoritariamente, cuando los paganos nos vemos en la tesitura de tener que elegir cómo invertimos el pastón que cuesta ir al cine, nos inclinamos por apostar por lo que creemos una apuesta segura, esto es, por el producto de ultramar norteamericano. Ni siquiera por el europeo. ¡God save the spanish cinema! ¡Dios salve a la ciudadanía de estos(as) politicastros!

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