|
Absurdez futbolística
Daniel Sanabria
Dicen que cuando un equipo es campeón de Liga lo es porque se lo merece. Yo, para variar, soy de la oposición en este asunto. Que alguien me explique por qué el Real Madrid se merece ser campeón si ha terminado la Liga con los mismos puntos que el Barcelona, más goles encajados y menos goles a favor que el equipo de Rijkaard.
La respuesta es sencilla y tiene origen inglés: golaverage. Traducido al castellano, golaverage significa “una de las reglas impuestas en el fútbol moderno que más daño ha hecho a este deporte”. La diferencia de goles no puede ser nunca el baremo decisivo para dar a uno la gloria y al otro la nada.
Si permitimos que los Campeonatos de Liga se resuelvan con golaverage después de disputar 38 partidos y 114 puntos, erradiquemos los puntos y centrémonos sólo en los goles. Que en los partidos no se repartan puntos, sino goles. Así, a final de temporada el que más goles haya hecho y menos haya encajado será campeón con justicia.
¿O acaso a ustedes les parece justo que el equipo que se proclama campeón y el segundo clasificado terminen con los mismos puntos? ¿No dicen que el que gana la Liga es porque ha sido el mejor? ¿Y por qué ha sido mejor un equipo que otro si tienen los mismos puntos a final de temporada?
Esta práctica de resolver títulos y eliminatorias por golaverage tiene cada vez más fuerza e influencia en el fútbol occidental. Y eso perjudica seriamente la salud del deporte rey. Otro caso reciente es el del Zaragoza y el Atlético de Madrid, que ambos con 60 puntos, uno juego la UEFA y el otro la Intertoto.
Pero sin echar mucho la vista atrás, encontramos decenas de situaciones a cual más esperpéntica: en la Eridivise holandesa, al concluir la Liga, el primero, el segundo y el tercer clasificado tenían los mismos puntos. Y para rematar, otro dato: este año tanto Real Madrid como Barcelona fueron eliminados de la Champions en octavos de final haciendo los mismos méritos que sus rivales, es decir, ganando un partido por un gol de diferencia y perdiendo otro partido por un gol de diferencia.
Como dice una pegatina que tengo colgando del corcho de mi habitación: “si no se puede repartir justicia, que al menos la injusticia sea igual para todos”.
|