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Etiquetas:   Con permiso   -   Sección:   Opinión

Usted es bobo, hombre

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
domingo, 17 de junio de 2007, 22:20 h (CET)
A mí me ha pasado que en general he ido en contra de los tiempos. O de la sociedad. Cuando hecho un jovenzuelo y recién terminados mis estudios empecé mi vida profesional, mis primeros alumnos estaban obligados a tratarme de usted, lo que entonces me parecía fuera de lugar. Ahora que acumulo años y experiencia, demasiado de lo primero y nunca suficiente de lo segundo, mis alumnos me tutean como si fuera un chavalete más. Y aunque no me parece mal y lo acepto, tal vez porque es a lo que estoy acostumbrado, tampoco termina de gustarme.

Porque al hilo de Sarkozy y su arrollador doble triunfo en Francia diversos
agentes educativos españoles empiezan a pedir que a los alumnos se les exija
tratar de usted a sus profesores. Esta tontería que impulsa el PP me parece
tomar el rábano por las hojas, tanto como la soplapollez de “nosotros y
nosotras” y otras fruslerías que impulsa la izquierda tan habitualmente
dedicada a perder el tiempo en insignificancias.

En España comenzó a desaparecer el tratamiento de usted cuando durante la
ahora recordada Transición empezó a parecer que ya que todos teníamos los
mismos derechos éramos todos iguales. Y dado que todos éramos iguales ¿a qué
venía esa clasista utilización del lenguaje por la cual las castas
dirigentes pretendían mantener sus privilegios sobre las pobres y
mendicantes clases proletarias? ¡Fuera el “usted”, abajo el clasismo,
derribemos el imperialismo del lenguaje! Todos somos iguales, viva la España
igualitaria! Bueno, perdón, ¡viva el Estado Español igualitario!

Y empezó el zarrapastroso tuteo de todos a todos. País de memos. Y recibías
en tu casa a un desconocido sucio, sudao y mal afeitao que venía a traerte
una pizza o un paquete de tu tía Eduvigis y te pedía el dinero o la firma
con tal “colegueo” que parecía que hubiésemos estado varios años pidiendo
limosna juntos a la puerta de la misma iglesia. Y o tuteabas tú también a
todo el que se te pusiera al alcance o los presentes te miraban cual
marciano recién aterrizado. Quedabas señalado públicamente como cavernario
clasista retrógrado insensible a las nuevas tendencias sociales hacia las
que viajaba una España más solidaria, más justa y menos clasista. País de
memos, ya digo. Colegas, sí, pero memos.

Y ahora el PP quiere imponernos el tratamiento de usted con los mismos
procedimientos cataplineros con que el PSOE nos obliga a fumar a escondidas
o impone listas electorales o directivas por cuotas sexuales. ¿de verdad
estos políticos no se podrían entretener con asuntos de los que saliera algo
positivo para la sociedad?
El tratamiento de usted tiene que ser una consecuencia de un cambio social,
tiene que ser el resultado de que en las escuelas, institutos y
universidades en particular, pero en toda la sociedad en general, se valore
más mucho más el mérito, el trabajo y el esfuerzo. Y se respeten la
sabiduría y el conocimiento. Éste es el verdadero cambio que se debe buscar,
la sociedad debe primar a aquellas personas que acumulen méritos por encima
de los demás. Y debería empezar por lo más básico, valorando de manera
distinta las distintas respuestas que los alumnos dan a los estímulos
docentes. No es cierto que todos seamos iguales, aunque todos tengamos los
mismos derechos. El igualitarismo es una discriminación para los mejores.
Absurdo, en una sociedad que pretenda mejorar y salir adelante.

Y que empiecen esos agentes educativos por devolver el crédito, el prestigio
y la autoridad a los profesores y maestros, que respeten sus decisiones, que
las respalden y las apoyen y no chalaneen con ellas por unos votos
populares. Que empiecen por ahí también. El tratamiento de usted tiene que
ser un corolario, tal vez un síntoma, no una decisión gubernamental. En caso
contrario siempre podremos encontrarnos con el más burro del pueblo que
después de múltiples reverencias versallescas nos espete: “Usted es bobo,
hombre”.
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