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La propuesta de Putin modifica el carácter de la DAM europea

Piotr Goncharov
Redacción
domingo, 17 de junio de 2007, 15:19 h (CET)
La propuesta de usar conjuntamente con EEUU el radar de Gabala que Rusia arrienda en Azerbaiyán, formulada por Vladímir Putin, podría modificar la situación en torno a la defensa antimisiles (DAM) que se está creando en Europa.

Y el asunto no estriba solamente en los singulares parámetros técnicos del mencionado radar que cubren todas las direcciones desde las que contra Europa podrían ser lanzados misiles. En segundos contados el radar registra el lanzamiento, sigue la trayectoria del misil y prepara datos para interceptarlo en un punto óptimo. Hablando en rigor, es una cuestión de principio.

La oferta de Putin cambia de raíz el propio carácter de la DAM que se está creando en Europa.

EEUU ya daba por decidida la creación de la DAM en Europa. Es sintomático, por ejemplo, este hecho: literalmente la víspera de la cumbre de Alemania, el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, se mostró dispuesto a discutir con China, lo mismo que con Rusia, “las posibilidades, características técnicas y limitaciones” de la DAM norteamericana en el Este de Asia. Es decir, la propia necesidad de crear la DAM en el Este de Asia (como tampoco la de la DAM en Europa) no era objeto de discusión.

Ello no obstante, Moscú no perdía la esperanza de obligar a EEUU a entablar un diálogo con Rusia sobre el tema en cuestión. Era evidente que también en la cumbre del G-8 en Heiligendamm el tema de la DAM norteamericana en Europa sería uno de los más candentes.

A través de periodistas de los países del G-8, el presidente ruso de antemano dio a conocer a sus interlocutores el enfoque que el Kremlin daba al problema de la DAM en Europa y, en este contexto, la cuestión que no podía por menos de preocupar a Rusia: ¿qué finalidad persigue la creación de la DAM en Europa?
Los planteamientos de Putin son claros y concretos. Es evidente que la DAM en Europa no busca proteger a este continente contra Irán y Corea del Norte, pues sus misiles simplemente no alcanzarán al Viejo Mundo. Es evidente asimismo que no protegerán Europa contra Rusia, porque todos saben que Rusia no piensa agredir a nadie. Así las cosas, ¿para qué se necesita esa DAM?

El presidente Vladímir Putin quería obtener una respuesta clara e inequívoca de su homólogo norteamericano precisamente a esta pregunta bien sencilla y precisamente en este contexto. En el Kremlin, sin lugar a dudas, conocen esta respuesta que, en virtud de determinadas razones, la Casa Blanca hasta ahora prefería silenciar.

He aquí otro detalle interesante en la historia de la DAM en Europa. Últimamente, Washington no es tan categórico respecto a los objetivos que persigue la DAM en proceso de despliegue. Al referirse a los países, contra los que debería proteger el escudo antimisiles, la Casa Blanca recurre a definiciones más generalizadas, a saber: “contra países con regímenes impredecibles, inestables, tales como, por ejemplo, Corea del Norte e Irán”.

Pero ya en función de su “inestabilidad” los regímenes inestables no son eternos. Consiguientemente, después de su transformación natural, ¿qué hacer con la DAM? ¿Desmantelarla o, bajo el mismo pretexto, apuntar contra otros países? Es poco probable.

Por esta razón, Washington sigilosamente se empeña en imponer la tesis de que la DAM se está creando para “unos casos imprevistos”, para una larga perspectiva y en bien de todos (léase: para siempre). Pero el control del sistema, la recogida de la información y otras palancas serán de incumbencia exclusiva de Estados Unidos.

La iniciativa de Vladímir Putin en relación con el empleo conjunto del radar de Gabala (Azerbaiyán) de hecho convierte la DAM en un sistema colectivo.
¿Qué respuesta daría EEUU?
Sería ingenuo pensar que los expertos norteamericanos ignoren la existencia del radar de Gabala, arrendada por Rusia. Sin lugar a dudas, estudiaron también esta variante, pero por alguna razón no les conviene. De ahí, sería ingenuo creer que la Casa Blanca acepte inmediata y gustosamente la oferta rusa. Habrá muchos adversarios de ésta tanto en el Congreso como en los Cuerpos Armados de EEUU. Lo más probable es que aclare mucho el diálogo estratégico Rusia-EEUU, prometido por George Bush.

Hoy por hoy, EEUU se posiciona como líder de los proyectos globales. No cabe la menor duda de que dentro de poco se planteará el tema de crear un sistema antimisiles capaz de proteger al mundo contra las eventuales colisiones nucleares. Con tanta más razón de que, según apuntan las evidencias, la comunidad internacional todavía no ha diseñado mecanismos capaces de protegerla contra la proliferación de las tecnologías nucleares.

Tampoco cabe duda de que tanto los países poseedores de los antimisiles como los que poseen armamentos capaces de superar cualquier DAM, deben cooperar en la creación de una DAM global. Y la iniciativa del presidente ruso es el primer paso en esta dirección. Un paso muy oportuno, a juzgar por todo.

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Piotr Goncharov, para RIA Novosti.


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