Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Con permiso  

Euskadi, una nación enferma

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
sábado, 16 de junio de 2007, 10:33 h (CET)
Yo no tengo ningún inconveniente en considerar al País Vasco una nación. Ninguno. Considero que un pueblo se convierte en nación cuando una mayoría tiene conciencia de serlo y se considera así. No sé si exactamente ése es el caso del País Vasco, pero si así lo fuera yo no tendría ningún problema en considerarlo como tal.

Pero en todo caso sería una nación enferma, muy enferma. Cuando en un pueblo ocurren las cosas que ocurren en el País vasco es que está muy malito y necesita ir con urgencia al doctor. Probablemente al psiquiatra.

Cuando ante la indiferencia de la mayoría hay una elevada cantidad de ciudadanos que sufren en su más elementales derechos debido a su ideología es que a ese pueblo algo le pasa. Cuando sus más importantes líderes se olvidan de defender en primer lugar la democracia y los derechos que conlleva pero sigue obteniendo el respaldo electoral de ese pueblo es que ese pueblo está enfermo, muy enfermo.

Cuando unos hijos de puta asesinan, torturan, secuestran y acosan en nombre de la Libertad (¡de la Libertad!) y tienen el apoyo consciente de decenas de miles de ciudadanos que se solidarizan con ellos, es que ese pueblo está enfermo, muy enfermo.

Cuando el miedo, lógico en todo ciudadano pacífico, se apodera de las calles, del ambiente y de la sociedad sin que nadie se atreva a hacer frente a los que queman autobuses o incendian estaciones de tren es que ese pueblo está enfermo, muy enfermo.

Cuando un ciudadano, aunque estuviera poseído de toda la razón del mundo, quiere imponer sus argumentos con patadas en los testículos del rival y no es rechazado por sus compañeros de ideología, sino que es aceptado, protegido y apoyado es que se pueblo está enfermo, muy enfermo.

Yo no digo, ni harto de vino se me ocurriría, que el enfermo tenga culpa de su enfermedad. Pero está muy enfermo. Y no siempre lo sabe.

Noticias relacionadas

Hoja de buenas acciones

Hoy me he vuelto a levantar con la noticia de otra violación en mi ciudad, la segunda en las Fiestas de Gracia de Barcelona

Sentido de urgencia y necesidad de cambio

“Una transformación de mente y ánimo no excluyente es culminante, sobre todo para el bienestar de las generaciones venideras”

¿Por qué el Gobierno intenta imponernos cómo vivir nuestra existencia?

¿Es la libertad algo más que el derecho a vivir como se desee? Nada más. (Epícteto)

Mi barrio y yo

Mi pregunta para Ada Colau es, si llega a leerla claro: ¿Está usted dispuesta a asumir las consecuencias, y de qué modo personal alguno, si uno de esos extranjeros por ejemplo viola o asesina a alguna persona en nuestra ciudad?

Historia Maldita en América del Sur

La historiografía sudamericana sigue intentando narcotizar a las naciones de las antiguas colonias con una memoria adulterada, disecada y llena de olvidos interesadamente voluntarios
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris