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Música

Etiquetas:   ARTÍCULO   -   Sección:   Música

Felicidades Mr. Zimmerman

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
sábado, 1 de diciembre de 2007, 02:27 h (CET)
Este año el Premio Príncipe de Asturias de las Artes ha recaído en el ciudadano Robert Allen Zimmerman, nacido en 1941 en Minessota y más conocido como Bob Dylan. Los 50.000 euros y la estatuilla de Joan Miró, dotación del premio, les serán entregados el próximo otoño a este cantante “mito viviente” y “faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo” según las palabras del jurado que ha otorgado el galardón.

Aunque algo más joven que el cantante yo también me considero miembro de esa generación que un día soñamos con cambiar el mundo. Casi acabábamos de dejar atrás la adolescencia cuando la realidad cayó sobre nosotros como una losa, no nos gustaba, ni nos gusta ahora, el mundo en el que nos tocaba vivir y muchas canciones se convirtieron en nuestros himnos para caminar por unos campos de batalla metafóricos. A mi las canciones de Bob Dylan me llegaron, primero, en catalán interpretadas por el efímero “Grup de Folk” de Barcelona.

Poco después ya comencé a escuchar a aquel Dylan acústico de los primeros tiempos, su voz nasal junto con las cuerdas de la guitarra y el viento de aquella armónica eternamente colgada de su cuello fueron haciendo que, de verdad, muchos creyéramos que en realidad los tiempos estaban cambiando y que íbamos a ser los protagonistas de aquel cambio. Buscábamos en el viento las respuestas a tantas preguntas como nos hacíamos y con Dylan y una jovencísima Joan Baez salíamos a las calles a cantar el “We shall overcome”, nosotros venceríamos a las fuerzas del mal representadas por malcarados hombres de gris, casco en la cabeza y porra fácil al servicio del dictador que imponía con sangre y miedo su ley en España.

Pero todo cambio, el mismo Dylan fue dando tumbos religiosos entre elepé y elepé llegando a cantar ante el desaparecido Papa polaco. Los tiempos habían cambiado pero no en el sentido en que nosotros esperábamos. La guerra de Vietnam había terminado con la derrota del ejército norteamericano pero siempre fue substituida por cualquier otra guerra ya que el negocio de las armas debe continuar día a día. Martin Luther King murió luchando contra el racismo en los USA cuando aquí nadie se confesaba racista y ahora, tantos años después de la muerte de aquel hombre que había tenido un sueño el miedo al “diferente” hace que el racismo comience a brotar en nuestras calles. Los estudiantes que en el manido mayo francés pedían hace casi cuarenta años que la imaginación subiera al poder y que buscaban la playa debajo de los adoquines hoy convertidos en respetables burgueses han llevado a la derecha a ostentar el poder en Francia.

Y ahora, en una nueva visita a la Higway 61, todo aquello que en sus primeros discos nos cantaba Bob Dylan nos parece lejano y ajeno aunque en nuestro viejo “tocata” seguirán girando sus vinilos mientras Mr. Zimmerman acude a Oviedo para recoger el premio a una larga trayectoria.

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