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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Zapatos con importancia

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
jueves, 14 de junio de 2007, 23:05 h (CET)
Una de las actividades que más odio en esta vida es acompañar a una mujer a comprar zapatos. Primero está la visita previa a los escaparates de casi todas las zapaterías de la ciudad. Después de varias horas deambulando de tienda en tienda, sin tiempo siquiera para hacer una parada y tomar un café, por fin nuestra acompañante elige tienda, modelo y talla mientras nosotros respiramos en la confianza de que nuestro tormento del sábado tarde ha llegado a su fin. Pero hemos sido unos ingenuos y ya podemos sentarnos, colmados de paciencia, a admirar como esos pies que adoramos desnudos comienzan a vestirse con diversos modelos mientras la dependienta aguanta el tirón oculta tras una inmensa pila de cajas de cartón cuyo contenido irá mostrando poco a poco a nuestra compañera. Unas veces el safari zapatero llegará a buen término y la señora en cuestión cobrará la pieza elegida pero en otras muchas tendremos que continuar en busca del zapato, cual nuevo príncipe buscando a Cenicienta, por el resto de establecimientos zapateriles de la ciudad.

Y no vayan a creer que en esto de la manía por una determinada horma de zapatos tienen las mujeres la exclusiva. El Rey Sol, aquel Luís XIV que dirigió de manera absolutista a los franceses durante algunos años fue el primer hombre que utilizó zapatos de tacón alto, excluidos los coturnos con los que los actores de la Grecia antigua ganaban en altura. Este señor, que se creía divino y ostentaba enormes pelucas, lógicamente de pelo natural, y adornaba las amplias mangas de sus vestiduras con encajes venecianos hizo que le confeccionaran unos zapatos con tacón alto para paliar su escasa estatura y mientras se paseaba por los salones de Versalles se dedicó a prohibir expresamente que nadie más de la corte luciera un modelo igual o parecido bajo pena de muerte. Al fin y al cabo el Estado era él y era el único con derecho a elevarse unos centímetros por encima del suelo y de los demás mortales.

A lo largo de la historia los zapatos han servido además de para vestir los pies para dar rienda suelta a toda una serie de tendencias fetichistas. Desde aquellos que han soñado más de una vez en utilizar el zapato de una linda dama como recipiente para beber champagne hasta los que hace muchos años admiraban unas estupendas piernas femeninas vestidas con medias de “cristal” con costura y adornadas por debajo por unos zapatos realizados en tafilete y con un alto tacón y por arriba sujetas por un liguero de raso han sido infinidad los fetichistas. El director de cine García Berlanga siempre se ha mostrado como un gran fetichista en materia de zapatos femeninos, Concha Velasco, sabiendo esta cualidad del director, consiguió su papel en “Paris/Tombuctú” , además de por ser una genial actriz, por acudir a la entrevista con García Berlanga subida en unos altos zapatos de color rojo.

Quizás ustedes, amables lectores, hayan oído hablar de “los manolos”, yo la primera vez que escuche este nombre pensé en un grupo de rumberos, y me equivoqué. Me estaban hablando de un calzado femenino conocido así en todo el mundo. Se trata de los zapatos que un canario, Manolo Blahnik, afincado en Londres realiza para las señoras más exquisitas y glamorosas. Su precio oscila entre los 400 y los 15.000 dólares por par y su excelencia ha sido ensalzada por Madonna quien ha dicho que “los manolos son tan buenos como el sexo, pero duran más”. Pero a los ecologistas alguno de sus modelos no les parece de recibo y ha mostrado su protesta ante el hecho de que para realizar un par de alguno de sus modelos sea necesaria la piel de dos crías de cocodrilo.

Lo último en zapatos me ha llegado de la mano de la casa Lottuse que, a pesar de su nombre, está arraigada en Mallorca donde en la localidad de Inca hace ya 130 años que se dedica a vestir los pies de hombres y mujeres de todo el mundo. Siempre en su línea de ofrecer con su producto un valor añadido, de que cuando compremos un par de sus zapatos nos llevemos a casa algo mas, Lottuse ofreció en el “Día del padre” un par de zapatos de caballero en el que, opcionalmente, en las suelas estaba grabada la frase “I love Daddy”, una original forma de declarar el amor al padre en su día. Y hace pocos días durante la celebración del festival cinematográfico de Cannes algunas de las celebridades del mundo del cine que pisaban la tradicional alfombra roja lo hacían luciendo los últimos modelos de Lottuse. Las actrices lucían un nuevo modelo, exclusivo para la ocasión y en edición limitada, realizado en cuero plateado con broche de cristal que reflejaba el destello de los flashes de las cámaras, mientras que los caballeros pisaban, y fuerte, por el bermellón de la alfombra con un tradicional modelo Derby en charol negro y con detalle plateado.

Ahora tengo que volver, por unas horas, al suplicio de recorrer zapaterías. Esta vez para elegir algún par que vista mis pies ya que he descubierto que los zapatos que llevo han andado ya muchos caminos y comienzan a dar muestras de cansancio por los agujeros de sus suelas y los guijarro del suelo comienzan a torturar mis delicados pies.

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