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Etiquetas:   Ver   juzgar y actuar   -   Sección:   Opinión

A vueltas con la educación

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
miércoles, 13 de junio de 2007, 23:16 h (CET)
Que la educación en España está bajo mínimos y que el resultado de la LOGSE es un completo desastre está, a mi entender, fuera de toda duda. La Ministra Pilar del Castillo, del último gobierno del PP, intentó arreglar el desaguisado logsiano a destiempo, cuando se acababa la legislatura y pensaba que seguirían gobernando. No ocurrió así y el Gobierno de Rodríguez Zapatero no perdió un minuto en anular la ley del PP y fabricar otra en sentido opuesto. Estudiar no necesitaba ningún esfuerzo ya que se podría pasar de un curso a otro con asignaturas suspensas y otras lindezas que han propiciado una situación irrespirable en la comunidad educativa, de la que escapan todos los profesores inmediatamente que pueden.

El filósofo José Antonio Marina lleva años llamando a la movilización educativa desde sus páginas en la red, señal inequívoca de que la situación exige tal movilización.

El Ministerio encomendado a la Señora Cabrera ha propuesto como panacea para la situación dos cosas: eliminar la religión de la enseñanza y crear una nueva asignatura obligatoria denominada Educación para la Ciudadanía que, a los que somos ya viejos, nos recuerda bastante a la Formación del Espíritu Nacional pues entonces y ahora, al parecer, lo que hay que hacer es aceptar la política y los valores del Gobierno.

Frente a la asignatura han sonado las alarmas de diversas instituciones y colectivos, aunque también se han ofrecido otros apoyos interesados en resaltar todo lo que estiman valioso del invento gubernamental, invento que será mejorado o empeorado, si cabe, por cada uno de los gobiernos autonómicos.

Sin ninguna autoridad distinta a la de ser un ciudadano que quiere expresarse en libertad, he de confesar mi repelús a que mis nietos ─mis hijos son ya mayores─ reciban una formación de sus sentimientos, su afectividad y su sexualidad, según la escala de valores de este gobierno, que no comparto en absoluto. Mi concepto de familia o del matrimonio no tiene nada que ver con lo que mantiene el gobierno. La educación de la sexualidad no la entiendo como disfrute irresponsable, más preservativo, más píldora del día después, más aborto fácil. La historia de España no es como la cuenta Rodríguez Zapatero y de esto algo sé como licenciado en Historia y además viejo

Puede cualquiera leerse el Real Decreto 1631/2006 y comprobar la voluntad manifiesta de formar la conciencia de los jóvenes, apelando al dialogo, al consenso, a la crítica, etc. pero no a alguna instancia trascendente. Cada profesor enfocará como le parezca esta asignatura, y todas las demás, al margen de la voluntad de los padres de sus alumnos. Se me puede argüir que esto siempre ocurre en la educación, tanto pública como privada, lo cual es cierto y desde hace mucho tiempo. Pero los resultados de botellón, adicciones, violencia, promiscuidad sexual, comodidad, carencia de espíritu de superación, irresponsabilidad etc. están a la vista. Que no todos los jóvenes son así, qué duda cabe, pero lo que da el tono social, lo que hace la mayoría no es lo mejor, ni lo más recomendable. Pensemos en la casi eterna adolescencia de tantos mayores de treinta años que siguen en casa de sus padres sin encontrar, ni buscar trabajo, o en los matrimonios que duran menos que la garantía de los electrodomésticos. Los divorcios aumentan sin parar, los abortos también, pero lo realmente grave para este gobierno es: ¡el tabaco! O el calentamiento global, qué vaya usted a saber si es verdad.

¿Habrá que cambiar la ley? En mi opinión, mejor cambiar el gobierno.

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