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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Palabrería

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
domingo, 10 de junio de 2007, 22:47 h (CET)
Bla, bla, bla... ; pues eso. Los andurriales de los significados para cada vocablo adquieren extensiones inabarcables. Los más ortodoxos propugnan unos usos linguísticos muy ceñidos a los diccionarios, a las normas gramaticales. Con esta orientación estricta no hablemos de mayorías. Las expresiones modernas hacen gala de un lenguaje vivo, adaptado a cada situación, versátil y acomodaticio.

Suele argüirse de las palabras una carga y unos simbolismos, reducidos al mínimo en las tendencias actuales. También en esta materia necesitamos un parendizaje que se adapte a esa pluralidad. Sobre todo, por que las desproporciones aumentan entre la palabra empleada y aquello de entender su significado. ¿Caos?¿Mediocridad? ¿Avances desproporcionados?

En este asunto no se puede soslayar la vertiente RETROSPECTIVA, expresiones habladas o escritas a lo largo de la historia humana. Se fueron consolidando en la medida de su uso. En una épocas de menor aceleración, las palabras, con sus características, permanecían más estables. Pese a la parsimonia, los cambios de formas y sentidos son innegables. De ahí se deriva una de sus riquezas, la gran afluencia de matices y acepciones; con ellos se incrementa la capacidad expresiva y el contacto interpersonal. Aunque se genere una actitud viciosa, la de valorar aquellas antigüedades con los criterios actuales.

De las sufridas palabras diremos que no son las responsables; se consolidan, se usan y se desdeñan, sometidas a los aires sociales correspondientes. Si referimos vicisitudes de los "viajes", estos no se asemejan unos a otros, según penurias antiguas o esplendores propios de los nuevos adelantos; quizá llegan a ser demasiados los viajes, figurados y de los otros. Si nos metemos con el concepto de "ciencia", otro tanto; desde los quiméricos de la piedra filosofal, Galileo, Da Vinci, alcanzamos a las finuras moleculares o cibernéticas. Cualquier parecido ... El mismo concepto de "trabajo" se transformó desde la subsistencia más perentoria, a las esclavizantes servidumbres posteriores; los asalariados de grandes empresas, la fugacidad de ciertos empleos o las interinidades perennes. ¿Se puede hablar de un trabajo como hecho común?¿Qué tienen que ver unos tipos de trabajo con otros? ¡Menudo galimatías! Con sólo tres palabras y ya resulta complicado saber de que hablamos.

También ha seguido por derroteros complejos la idea de "ciudadanía". Inexistente en largos períodos históricos, boyante y floreciente en otros, siempre con muy peculiares matices culturales y geográficos. Por eso, con este y otros ejemplos, queda plasmado ese valor cambiante de cada palabra. ¿A qué pretendemos referirnos cuando usamos una de ellas? Quizá, desdichadamente para todos, no pretendamos otra cosa que atronar en los ambientes.

Es posible que la atención esté más centrada en el porvenir; y en este supuesto, convenga fijarse en las palabras proyectadas hacia el FUTURO. Aunque ya es mal principio eso de que partamos de unos significados en el pasado difíciles de concretar. Siendo esto así, ¿Lograremos la necesaria precisión de cara al futuro? Por que si ya no sabemos el contenido de nuestros debates, ¿De qué hablamos realmente? Y eso sin que introduzcamos aún las manipulaciones interesadas.

Si planteamos la posible "educación" de quienes nos vengan sucediendo, la incógnita se agranda, ocupa y preocupa. Acaso hablemos de esos panfletos obligatorios al gusto de la ministra del ramo para la formación de la ciudadanía. ¡A estas alturas con orientación monolítica!. Impone su directriz y los posibles deseos de los padres los manda a paseo. Incrementa la incapacidad manifiesta para la diversificación. Mientras se funciona sin criterios, con una selectividad que no selecciona -pasa el 100 %-, con un desprestigio manifiesto de los exámenes y de la posición de los profesores. ¿Educación? Cuando encarados a ese futuro se hable de "paternidad", se avizoran los suficientes desplazamientos de su significado como para entender cosas muy diferentes. Lo del semen y los óvulos lleva camino de perderse por algún laboratorio; serán labores antiguas superadas por genes, mutaciones, agrupaciones moleculares y novedosos logros de la ciencia. Palabras cuyo contenido se vislumbra con dificultad.

Lo que pase en el futuro con el vocablo "construcción" puede modificar hasta sus cimientos. Un edificio aislado será impensable, la superficie terrestre cambiará su tonalidad y los jardines se ubicarán en las azoteas. Parece ser, además, que la inteligencia también se traslada, ahora serán los edificios los inteligentes. Se nos viene encima un cúmulo de nuevos conceptos, también se inventarán nuevas palabrejas, pero quizá no sean bastantes para tantos avatares. ¿Cómo denominaremos a las cosas?¿Tendrán sentido los diccionarios?

Mientras tanto disfrutamos de un PRESENTE enternecedor, pleno de libertad, sin agobios sobre preocupaciones lingüísticas y hasta orgulloso de sus directrices. Algunos ya mencionan la dificultad para entender algunos discursos, las palabras empleadas no parecen expresar lo indicado. ¿Sería conveniente la coherencia en los discursos? Ante el panorama general no parece imprescindible. Mejor que no se entienda nada con claridad y así todos tendremos razón, o ninguno.

Siendo el progreso una fuente de logros anhelados, se detecta un excesivo "progresismo" autoproclamado como tal, aunque represente una algarada sin tino, aunque sea un clamor su silencio ante el cierre de emisoras televisivas en Venezuela, no chistan ante eso. Tampoco entran en sus inquietudes un silencio más cercano, cuando no se pronuncian en defensa de las víctimas obligadas a convivir con sus verdugos prematuramente liberados. ¿Progreso? Así mismo proliferan las llamadas estentóreas al "diálogo" que al desarrollarse cumplimentan más bien la definición de "monólogo". Se pueden traer a colación otras muchas palabras, "tolerancia", "talante", "eficacia", metidas de lleno en el territorio de la confusión.

Los estilos cambian, las actitudes subsisten. Mientras, siempre se deleitan unos ganadores a costa de los sufridos y renqueantes paganos. No se trata de problemas nuevos, insisto en su persistencia histórica. No obstante, se quebraron unas ilusiones basadas en supuestas cualidades humanas; cercenadas por un lenguaje deteriorado, reflejo de unos fondos tenebrosos.

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