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Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Más sensateces y menos cóleras y memeces

Ángel Sáez
Ángel Sáez
domingo, 10 de junio de 2007, 22:47 h (CET)
Sí; desde luego. Ojalá todo lo que esté relacionado o tenga que ver con la escolar de los calores siga la didáctica senda inaugurada, deparándonos más sensateces y menos cóleras y memeces.

Qué largo, larguísimo (proverbialmente, más que un día sin pan) vía crucis enía que estar padeciendo una alumna del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Miguel Hernández, de Alicante, por parte de dos de sus compañeros, para que el titular del Juzgado de Menores número 1 de la mentada capital se haya visto impelido a acordar, a instancias de la Fiscalía, una batería de inusitadas medidas cautelares, a fin de preservar la integridad física y moral de la escolar susodicha. Mutatis mutandis, qué calvario, camino hacia el Gólgota, para que el citado juez haya resuelto, de manera extraordinaria, dictar una orden de alejamiento (que no miento) entre la acosada y sus acosadores. La distancia (300 metros) de seguridad, habitual entre adultos, es la primera vez que se toma (luego, la inicitaiva es excepcional) entre adolescentes. Teniendo en cuenta el constante maltrato o trato vejatorio al que era sometido la chica por parte de los dos aprendices de energúmeno, el juez, tras escuchar a las partes y analizar las circunstancias particulares o peculiaridades inherentes al caso de acoso a una menor, sin acaso, con el objeto de que éste no cayera en saco roto, o sea, llegara cuanto antes a su ocaso, ha decidido adoptar medidas cautelares de protección para la muchacha, que son inauditas, inéditas e insólitas entre púberes.

Tengo para mí que la Fiscalía de Menores, nada más tener conocimiento y constancia de la denuncia de los hechos (pautas de conducta degradante, denigrante y detestable de los acosadores, que amenazaban, insultaban y realizaban tocamientos procaces en los senos y los glúteos de la alumna), formulada por los padres de la víctima, hizo lo correcto al abrir diligencias, y lo oportuno al solicitar al juez que decretara la libertad vigilada de los dos presuntos proto-torturadores, una orden de alejamiento y la asistencia inexcusable a un curso de orientación sexual. Y es que, como sentenciara Victor Hugo, 'no hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos ultivadores'.

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