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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

Economía ante el esfuerzo

Paco Milla
Paco Milla
domingo, 10 de junio de 2007, 04:55 h (CET)
Ruego a las mentes mejor dotadas del universo (y que coincida que lean este escrito), que se esfuercen en predecir el futuro sobre nuestros hijos y si son tan amables me lo cuentan.

He de reconocerme muy afortunado. Como prologo a escribir estas letras (que no se si leerá alguien) cargo las pilas compartiendo con mi familia, lo que a mi me parece el tiempo dorado de cada día, el que realmente vale la pena. El descanso del guerrero o mejor me apetece decir… la recompensa del mismo.

En esta etapa, al pequeño le ha dado, porque le acompañe a la cama, después del partido en el pasillo (que siempre gana él) para hablar y sentirse protegido, ya que aun anda con miedos a la oscuridad o luces tenues. Después llega el premio mas importante, en el que la madre le narra el cuento elegido para esta noche, acto al que a veces asisto, escondido tras la puerta por parecerme un enorme y sólido cimiento para el futuro del crío. Su gran tesoro, que algún día descubrirá y recordará por siempre. Eso no se olvida.

Oigan, si pueden, no se pierdan ser padres a los cuarenta. Les aseguro que serán ustedes obligados a una segunda juventud. Es la rehostia. Créanme.

La mayor me pide el móvil para enviar sms a su amig xq n se q s l olvidó comntrl…¿escriben así no?

Se llevan como Dios, oigan, cuando les vemos retozar en el sofá, envueltos en carcajadas, mi mujer y yo nos miramos y juro que perdemos arrugas faciales.

Y ustedes dirán, que ya tardo en entrar en el articulo en si, pero , es que todo lleva sus preámbulos y estos son muy placenteros para mi.

Bueno pues vamos a ello:
Corrían los finales de los 60, cuando mis infantiles oídos, escuchaban ya de mis abuelos: “es que estos jóvenes, nos han nacido muy cómodos y con una capacidad de sacrificio muy escasa”. “Mu flojos” era la expresión utilizada.

Aquellos, nuestros ancestros, eran personas recias, acostumbradas al verdadero esfuerzo diario, al madrugón, a las heladas, a la recogida de la aceituna anquilosados por el frío, a la vendimia bajo un Lorenzo cabrón, que les hacía freír el cerebelo, gentes de piel tostada y de arrugas escritas cual navajazos.

No les recuerdo con sobrepeso, aunque solo fuera por la memoria del hambre. Los post-guerreros años, les habían enseñado a desayunar lo que hubiera, comer como se pudiera y cenar si algo sobraba, o eran capaces de quitárselo al hermano.

Aquellos ojillos nos miraban con casi-pánico y tras ellos se adivinaba la eterna pregunta..¿que será de ellos?

Si no saben cultivar, si no saben tejer, si no saben comerciar, si lo único que hacen es aprender a leer y escribir…¿qué será de ellos?

Pero, quizás, sus abuelos, también tuvieron ese momento, quizás también, mientras jugaban ajenos a su alrededor, sufrieron aquella mirada, tras la cual los cerebros maquinaban, mientras temían por el futuro de sus descendientes.

Sería absurdo pensar que “hasta aquí hemos llegado” que ya NO es posible mas economía de movimientos…¡ que hemos tocado techo!…. Pero seguramente no es así.

No obstante, cualquier antropólogo-sociólogo, sería o será consciente, de que si insistimos en no hacer o “hacer el mínimo” esfuerzo físico e intelectual, no habrá otro destino que el anquilosamiento de ambas facetas-dotes-armas humanas.

Recuerdo un e-mail, en el que aparece un mono cuadrúpedo, la siguiente secuencia es el homo erectus, continua la evolución corriendo, saltando y al final de nuevo comienza a encorvarse y acaba en un paréntesis chepudo, sentado ante un ordenador, mientras la columna vertebral dibuja un paréntesis muy parecido al del primate del que provenimos.

Quizás esa sea la secuencia cierta, otros apoyan la idea de que el humano perderá una enorme cantidad de masa muscular y su cabeza será una gran deformidad, que no guardará en absoluto armonía con su débil cuerpo, debido precisamente al desequilibrio entre el trabajo físico e intelectual.

Oigan, a estas alturas del articulo, al que nadie habrá llegado , déjenme decirles que estoy realmente asustado. Una vez mas citaré que durante 25 años, estoy en contacto con ellos, les veo evolucionar día a día y entiendo muy bien lo que les está pasando a los profesores que intentan trabajar su faceta intelectual ( la mía es la fisica-mental)

Todos nos hemos visto obligados a bajar los niveles. Los profesores, el Ministerio, los entrenadores, todos. Ahora, saben que estudien o no…pasaran igualmente de curso, que los mejores trabajos serán para…los hijos de los ricos (esto no ha cambiado) que los premios llegarán, porque las medallas están ahí, esperando para ser entregadas, que no hace falta prepararse de forma extraordinaria, porque como los demás participantes están con el "porrillo" bajo las gradas, con llegar a la hora y salir cuando suena el disparo ... ya es suficiente.

Los jóvenes de hoy están dispuestos a romper el sagrado pacto. Siempre he jugado con aquello de…¿quieres recompensa? entonces dame esfuerzo… esfuerzo que repercutirá en ti mismo, en tu preparación, en tu futuro, en tu carácter, en tu autoestima, en tu valoración personal… pero, ya no aceptan el trato.

Yo aseguraría que estamos ante el final...ante un o algún final , pero siempre me refugio en la idea de que nosotros nos hacemos viejos y hablamos como lo hacían nuestros abuelos, que no… que tras el mando a distancia, HABRÁ mas inventos, para no molestarse en caminar unos pasos, que inventarán algo para no tener que alargar el brazo, para coger el dichoso artefacto, que aprenderán a cambiar de canal mentalmente, incluso a hablar y comunicarse telepáticamente para no gastar saliva, y si entramos en ese campo, el prado es ancho y extenso…¿cómo se reproducirán? ¿considerarán un esfuerzo el “sumun” del goce? Joer, joer, mejor será no pensarlo, esto lo dejo para los guionistas del “Jolivu”.

Pues si, acepto, que esto mas que un artículo es una ¿extensa? reflexión, a la que sin duda, alguien pondrá tachas, pero ¿que quieren oiga?…yo, aun pienso con mi deteriorado cerebro…¿alguien se atreverá a decir lo mismo dentro de 40 años? porque a lo mejor, algún periódico, regala con el dominical un pseudo-cerebro con 1000 GB, para cuando no quieras utilizar el propio (por no gastarlo, mas que nada).

Pero lo que mas me tamborilea la cabeza es… si los humanos nos movemos por metas u objetivos ( a ser posible alcanzables) y nos quitan esa zanahoria…¿cuál será la motivación para esforzarnos en el día a día? ¿una maldita hipoteca de 320 millones de euros por un agujero de 20 metros , para cobijarte cuando llueva? En fin… que me voy a la cama. Hasta otra.

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