Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Conflictos y dilemas   -   Sección:   Opinión

Demoligarquia

Francisco Montesano
Francisco Montesano
domingo, 10 de junio de 2007, 04:55 h (CET)
En estos tiempos modernos en que existe una constante oferta de bienes y artículos superfluos, nos debimos acostumbrar a pronunciar nombres en ingles, japonés, francés, etc.. y de este modo me he tomado el atrevimiento de inventar no una “cosa” si no una palabra, Demoligarquia, cuya definición será objeto de este artículo.

Para Aristóteles, quien sostenía que existían solo tres tipos de gobierno, la aristocracia (régimen político en el que, el poder está en manos de las clases altas de la sociedad) y a la cual utilizaba como sinónimo de nobleza en su sentido original, era distinta de la monarquía (gobierno de uno solo) y la democracia (gobierno del pueblo).

En la teoría aristotélica, aristocracia, es cuando unos pocos ejercen el poder en beneficio del pueblo. Cuando no cumplen esta premisa, la aristocracia se convierte en oligarquía (gobierno de facción), con lo cual deducimos que aristocracia interpreta el gobierno de los mejores.

Pero tanto para Aristóteles como su maestro Platón, utilizaban la palabra en su sentido original, según su visión, "los mejores" eran los filósofos, buscadores de la verdad y de un claro sistema ético.

Continuado con nuestro intento de definición, el diccionario determina que el funcionario público es aquel trabajador que se desempeña en un organismo del Estado, el cual puede representar a cualquier poder público que exista, ya sea el legislativo, el ejecutivo o el judicial.
De la misma se desprende la necesidad del conocimiento positivo y práctico de lo que se esta gestionando, el juicio errado sobre la situaciones sociales en que deben legislar o arbitrar, produce los graves errores de apreciación de la real situación que padece la sociedad argentina.
Por lo tanto para asumir, por ejemplo, la secretaria de transporte, el funcionario y sus dependientes, deberían utilizar exclusivamente el servicio público de transporte, para sus desplazamientos, al menos durante su mandato.
De igual modo los legisladores, estarían obligados a recurrir a los hospitales públicos, en caso de alguna dolencia, enviar a sus hijos a la escuela pública, etc…
Resumiendo un funcionario de la democracia debe vivir con los mismos servicios y disfrutar de similares garantías y bondades que le brinda el sistema, o sea en este caso los funcionarios públicos, al ciudadano común.
Reglamentar y legislar desde la pirámide social es lo que Aristóteles calificaba como gobierno de facción u oligarquía, si los encargados del tema transporte en el gobierno nacional, hubieran cumplido con algunos de estos parámetros de evaluación, es seguro que no hubiese ocurrido el descontrol social del día 15 de mayo pasado, en respuesta a la ineptitud e incompetencia de los directivos responsables.
Esta utopía me lleva a definir a la recién nacida demoligarquia, como el supuesto gobierno del pueblo, administrado por la oligarquía local.
Nuestros funcionarios jamás aceptarán esta propuesta, el barro mancha, pero una frase de alguien con mas sabiduría que ellos nos dijo una vez, “si no eres parte de la solución eres parte del problema”.
Las excusas y las frases hechas luego de los violentos acontecimientos de nada sirven, el inconveniente es que lo dicen los culpables de que esto ocurra.
Prefiero que digan que mi planteo es descabellado, como el tema de los Beatles que decía:

Día tras día, solo en la colina - El hombre de la mueca tonta permanece perfectamente inmóvil,
Pero nadie quiere conocerlo - Todos ven que él es sólo un tonto
Y nunca responde- Pero el tonto de la colina -Ve al sol caer- Y los ojos en su cabeza
Ven al mundo girar.. - Bien a su manera, su cabeza está en una nube,
Ellos pueden adivinar sus intenciones - Y él nunca muestra sus sentimientos,
Pero el tonto de la colina -El sabe que son ellos los tontos - A ellos no les agrada.

Noticias relacionadas

Memoriosos caprichosos

Convertimos en caprichos peligrosos, lo que debieran ser ayudas documentales

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris