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Opinión
Etiquetas:   Jinetes Jovials  

Jinetes joviales

El humor juega un papel preponderante en las relaciones humanas, abre los corazones, revitaliza, al tiempo que suaviza las tensiones
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 6 de marzo de 2015, 11:52 h (CET)

Entumecidos por los reveses cotidianos de duros contenidos, toleramos el reino de la vulgaridad, en un continuismo rayano en la locura. Los registros impuestos por los agentes externos chocan de frente con los ritmos de las personas; constituyen una obligación portadora de pocas justificaciones, puesto que no lo son los caprichos de algunos. La grandeza catalana de Jordi Pujol, ya hemos visto en que radicaba. Es un ejemplo del sinsentido impositivo, El CARACOL tiene derecho a sus características peculiares, a no seguir el ritmo de la centella, sobre todo si la tal centella es un vulgar ladrón adicto a la corrupción más asquerosa a costa de sus semejantes.


Encontré una flor En medio del secarral.
Resiste el amor.
Alienta los ánimos el hallazgo de brotes afectuosos entre tanta sequedad ambiental, en ple deterioro de los afectos. Cuando la frialdad ocupa las transacciones, operativas hasta extremos aniquiladores de cara a los menos afortunados, etre disgregaciones familiares, con relaciones esporádicas. Como contraste, también encontramos alguna rosa, menciono aquí a los amorosos cuidadores de familiares con Alzheimer; precisamente en sus circunstancias de una sensibilidad compensatoria en fuga, por desintegración de las conexiones cerebrales. Del vacío frío y calculador emergen aromas de grandeza.

Abrumados Bajo tristes penurias.
La estrella vuelve.
Por mucho que nos hablen de ciclos, económicos, biológicos, climáticos, culturales...; no sé a que es debido, pero referimos sobre todo la circulación por la parte baja, saturada de insatisfacciones, con los tropezones correspondientes. Luego olvidamos los malos ratos, repasamos un pasado en el que predomina lo bueno, silenciando los malos recuerdos. El peso de la actualidad parece dejarnos cegados, sin salidas gratificantes; tampoco ayudan los sucesivos engaños padecidos. El retorno de las estrellas con el mensaje de su luz nos indica el camino de la renovación, con nuevos impulsos, buscadores de mejores empeños.

Contracorriente Acumulo desdichas..., Esperanzado.
Desde el punto de partida de la realidad, el corcel de la esperanza no elude las circunstancias de cada momento, las asume. La evasión de los sueños o la simple expresión sentimental, nos detendrían en un limbo de inactividad. Tampoco se compra la esperanza, ni se vende, ni se regala. Es una vivencia personal reñida con la pasividad exclusivamente receptora. Por el contrario, requiere el esfuerzo de la imaginación implicada en la mejoría general, con razones, decisiones y actuaciones. En esa labor de verdaderos cultivadores surge la CONFIANZA necesaria, pero de tan maltratada, apenas la vislumbramos. Sin esa versión emprendedora, surgirán pocas actividades ilusionantes en los ríspidos ámbitos que habitamos.

Hablo sin rodeos, Entre sombras y llantos.
Sonría, por amor.

El humor juega un papel preponderante en las relaciones humanas, abre los corazones, revitaliza, al tiempo que suaviza las tensiones. Bien diferente es el caso de quienes utilizan el humor en actitudes agresivas, sin el menor respeto hacia otras sensibilidades libres, eso también conviene decirlo alto. Mal nos irán las cosas con el predominio de la crispación, el malhumor y el humor desbocado rayano en la burla; son malas artes de cara a la convivencia. La suma de miserias e inconvenientes será mejor combatida entre todos, por medio de la recuperación de la SONRISA franca...por amor, al menos unas gotas. No vayamos a caer en la sonrisa hipócrita falseadora, de rasgos irónicos.


Todo es invierno, Papeles crudos.
Bella fantasía.
La bruma persistente nos agobia. La claridad parece un fenómeno de otros tiempos. Los razonamientos no parecen eficaces para una salida digna desde los horizontes sombríos que nos ofrecen. Existe también una pretensión perversa, no declarada abiertamente, de que los ambientes turbios constituyen la realidad sin atenuantes; les vendría de perlas el silenciamiento de las discrepancias, para continuar con sus maquinaciones. Refuerzan la importancia de nuestra IMAGINACIÓN para sobrepasar este estado, exponiendo las capacidades propias al infinito de los recursos mentales y físicos, en una apertura de miras comprensiva, creativa y gozosa, laboriosa y fascinante.

Sonó el reclamo Entre la barahúnda.
¿Quién vive ahí? En medio de las situaciones confusas echamos de menos a las personas resolutivas. ¿No había nadie con un mínimo sentido orientativo? ¿Es posible que se hay llegado a esto? Aunque exista gente sensata, abundan los comportamientos liosos en los que la sensatez está desaparecida. Es sabido, una parte crucial de la maldad radica en el silencio de la gente buena. ¿podremos continuar calificandoles de buenos? Los grados de complicidad, por más que estén encubiertos, empañan gran número de trayectorias personales y corrompen muchas de las estructuras sociales. Si hay alguien razonable ahí, ¡Qué salga! ¡Que de la cara! Vemos el mejor Laberinto bosquejado.
La línea recta.
La complejidad es el sino de los tiempos actuales, en su nombre nos conducen a través de maniobras intrincadas; pero tremendamente avasalladoras, ocupados en ellas, apenas podemos pensar en otra cosa. Nos succionan hasta las complejas estructuras, sin permitirnos formar parte de ellas. Manejos económicos, ensamblajes políticos, movidas populistas, grupos en torno a creencias insospechadas, consumos programados, culturas cerradas; en una larga lista de núcleos de atracción, que nos engullen sin remedio. Precisamente entonces, descubrimos que la línea recta de cuanto deseamos organizar por nuestra parte no es nada sencilla; es otro laberinto fascinante, el de la propia vida intransferible.
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