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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Caso cosorcio de la zona franca

Rafael del Barco Carreras
Redacción
sábado, 9 de junio de 2007, 11:19 h (CET)
Por los 80 comparar a Doña Pilar Martí Sánchez, esposa de Antonio de la Rosa Vázquez (abogado del Estado, secretario del Consorcio de la Zona Franca, hombre de confianza del Delegado de Hacienda en Barcelona, capitán de la Guerra, varias veces condecorado, y hombre del Régimen), y madre del “financiero” Javier de la Rosa Martí, con la esposa de Julián Muñoz, “de camarero a alcalde de Marbella”, Maite Zaldivar, no solo hubiera sido imposible la “traslación” en el tiempo, sino que hubiera ocurrido algo más que mis tres años de cárcel.

Sin embargo hay mucho parecido, y hasta existió la “fábula ciudadana” de la rotura del matrimonio por la francesa Maria José Castañer (la Pantoja del cuento marbellí), con quien huiría de Barcelona en su yate, aunque otros cuentan en el maletero de su abogado Juan Piqué Vidal (me inclino por la primera). En este caso la de oscuro pasado no era la esposa sino la circunstancial amante. Y las dos, normal en toda pareja que el hombre “triunfa”, elevaron su capacidad económica, la social en el caso de Doña Pilar ya era “elevadísima”, con tanto dinero, mucho más del que se atribuye ahora a las de Marbella, que extraña que no se les procesara. ¡Extrañar no extrañaría nada si se estudia con detalle la Gran Corrupción barcelonesa!. Para muestra un botón. La Policía, con orden judicial, exige a los bancos que aporten las cuentas de todos los procesados, y a pesar que las del banco clave, el dirigido por su hijo Javier, Banco Garriga y Nogués, “no aparecen en sus archivos” y nunca serán entregadas, si aparecen de una caja unas libretas indistintas con Doña Pilar, (como las bolsas de basura de la Zaldivar), donde por lo bajo se ingresan 100 millones de aquellas pesetas en talones del Consorcio, ¡sin saldo, claro!, más de 1.000 millones de ahora, y la amante Castañer confiesa en el juicio (la citaron, y ¡apareció!, para declarar que nosotros “engañábamos” al huido Antonio de la Rosa, ) que de los coches regalados, de una tienda en el Turó Park y hasta una casa, no tiene nada porque “por necesidad” se lo había vendido todo. Pero aquellos jueces y fiscales no eran los de Marbella, ¡estudiarían otros códigos y derecho!, y ni se les ocurrió encausarlas para por lo menos restituir lo regalado… y profundizar en una verdad que “no interesaba”. Quizá el subconsciente de las marbellíes actuara bajo la impunidad histórica de las amantes y esposas de todos los “chorizos oficiales”. Pero no solo repartió entre novias y esposa, y mucho, como he contado en otros sueltos, los hijos, también respetados, poseían un buen patrimonio que tampoco interesaría, como su presencia en el desfalco. ¡Una indelicadeza el arresto en la Facultad de la hija de Roca, el “Antonio de Marbella”!, la del Roca barcelonés le ejercía de “secretaria” en el Consorcio (a la que también compró una tienda y un piso)… y el abogado del Consorcio, Tintoré Cazurro, funcionario del Ente, y durante décadas real secretario de Antonio, me pregunta en el juicio si no me extrañaba que un abogado del Estado que cobraba unas 300.000 pesetas al mes (muchísimo por aquellos años 70), manejara tanto dinero… yo le contesté que le conocí a finales del 77 ejerciendo de multimillonario y socio de Automóviles Serena…y como yo muchos otros…socios…

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