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Etiquetas:   La tronera  

Miserable juego de ETA

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
sábado, 9 de junio de 2007, 04:20 h (CET)
ETA siempre estudia cada paso que da, pero tiene la costumbre de confundir a todos. Suele utilizar vocablos propios de las democracias y del Estado de Derecho, aunque retuerce el contenido, la orientación y las verdaderas intenciones. Con ello logra que sus seguidores no pierdan el hilo conductor de su pretensión, que no es otra que sentirse víctimas, cuando en realidad son siempre verdugos. Dicen sentirse acosados y reprimidos por el Gobierno español, a la vez que se sienten respaldados por “miles de votos” para seguir luchando “en la construcción de un Estado libre llamado Euskal Herria”. Nos recuerdan al paranoico y su mundo imaginario.

Al leer el comunicado etarra sobre el fin de la tregua trampa, muchos piensan que podían haber dicho y escrito toda esa sarta de estupideces enlazadas en vísperas de las elecciones; pero es evidente que querían saber qué iba a pasar con las listas de la ETA oculta; es decir, con las listas de ANV. No olvidemos que muchas de esas listas habían causado baja o habían sido eliminadas; no obstante, seguían existiendo muchas otras. Era preciso conocer los resultados. Saber los apoyos con los que contaban.

Lo más lúgubre de toda esta estrategia es que nunca tuvieron intención de abandonar la lucha armada ni de renunciar a la violencia; pero precisaban de un pretexto que sirviera de base para volver al escenario de la violencia, bien en forma de atentados o bien con la extorsión a la sociedad vasca. Y ese escenario lo pintaron para que pareciera atractivo a sus bases. A partir de ahí todo ha sido muy fácil, porque han contado con un Gobierno cautivo de sus hechos y presos de sus embustes. Hasta la vicepresidenta ‘Maritere’ apareció descompuesta ante las cámaras de televisión. Junto a la cara-poema de Rodríguez eran la viva imagen del ‘cordero degollado’. En determinados momentos, el gesto delata sin que el portador llegue a ser consciente de ello.

Todos los problemas tienen un origen. Siempre hay un principio en todas las cosas y todos los actos. Sin ese primer impulso no es posible el desarrollo posterior. Supone bien el lector si esta idea anterior le hace pensar que ETA estaba bajo mínimos desde 2002 y que alguien le dio el empujón para reactivar sus acciones, internacionalizarse en Bruselas, recibir trato preferencial y pasear su chulesca actitud ante el Estado de Derecho.

Estos tres últimos años ETA y su brazo político han continuado con su miserable juego, amparados en un Gobierno blando, dando ‘sopapos’ a la sociedad española y a la Fiscalía. Nunca es tarde para volver atrás si se reconocen los numerosos errores cometidos, como tampoco es tarde para volver al Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, del que nunca debió salirse el presidente Rodríguez.

Desde los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se dice que, en tres años, se han retrocedido quince en la lucha contra el terrorismo, se han dañado los resortes de la convivencia pacífica, se ha dividido a la sociedad y se ha crispado el ambiente político. Ha sido la contribución de Rodríguez a la sociedad española. La peor rueda del carro es la que más suena. El Gobierno debería aplicarse esa máxima, consciente de que ha agotado el recorrido. Todo el pescado está vendido y, posiblemente, el tiempo nos diga que se ha vendido algo más preciado para la ciudadanía.

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