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Etiquetas:   Ver   juzgar y actuar   -   Sección:   Opinión

Negociar con ETA

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
sábado, 9 de junio de 2007, 04:20 h (CET)
Sin entrar a dilucidar la forma en que llegó al poder este gobierno, su actitud permanente ha sido la de expulsar al Partido Popular de la vida política. Está claro que para Rodríguez Zapatero la alianza política con los nacionalistas era la baza que le garantizaría su perpetuación en la Moncloa. El PP no podría gobernar nunca si no lograra la mayoría absoluta, mientras que el PSOE con el apoyo de comunistas y nacionalistas, podría gobernar siempre. Las pasadas elecciones locales y autonómicas son un claro ejemplo de esta política, aunque las cosas no le han salido tan redonda como esperaban.

Según los terroristas el PSOE ya estaba negociando con ellos dos años antes de las elecciones del 2004, es decir, por un lado proponía la ley por las libertades y contra el terrorismo y por otro negociaba con ETA con vistas al futuro.

El caso catalán es otro monumento a la ignominia. Se promueve un Estatuto que los ciudadanos no reclamaban, cuando entra en vía muerta, Rodríguez Zapatero llama en su ayuda a Mas, que cree que va a ganar algo con ello, y luego el gobierno es para el PSC de Montilla y la Ezquerra. Son los firmantes del pacto del Tinell en el que todos se comprometían a no pactar nunca con el PP. Incluso CIU fue a un Notario para que constara en acta su firme voluntad de no pactar con el PP. El partido que algún actor sonado pedía aislar con un cordón sanitario.

Como un estribillo chirriante, en todas las intervenciones de Blanco, venga a no venga a cuento, desde el 2004, se ataca al PP, se le aconseja, se le advierte, se le amenaza. Se le pide que vaya a besar la mano de los que lo zahieren de forma sañuda y constante. ¡Qué intervenciones de la vicepresidenta para no olvidarlas nunca!

A final del 2006, después de una auto-complaciente intervención de Rodríguez Zapatero, se produce la voladura de la T-4. No hay rectificación alguna, se sigue negociando con ETA como si no hubiera pasado nada. Se desactivan los mecanismos judiciales frente a Otegui o De Juana y, al llegar las elecciones del pasado 27-M, se hacen juegos malabares con ANV para dejar que se presente en la mitad de los ayuntamientos vascos.

Pues a pesar de todo ETA rompe el alto el fuego y amenaza con matar cuando le venga en gana. Ante ello Rodríguez Zapatero no rectifica lo más mínimo, saca pecho y vuelve a pedir a Rajoy que lo apoye incondicionalmente. ¡Qué lo apoyen los mismos a los que trata de expulsar de la vida política española! Todo esto me parece un monumental descaro y aún más incomprensible, el que sesudos comentaristas políticos repitan al unísono que es Rajoy el que tiene que hincar la rodilla ante el Presidente, que el pueblo así lo pide. Tomar el nombre del pueblo en vano es grave. Yo no sé lo que pide el pueblo. Sé lo que pido yo: más seriedad, más justicia y más vergüenza.

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