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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

El principe se convirtió en rana

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
jueves, 7 de junio de 2007, 22:12 h (CET)
La España que se divide en la opinión de que ETA será siempre lo que es y hay que combatirla hasta su desaparición, y la que apoya incluso en las urnas que toda negociación con cesión incluida es buena para que no haya muertes, han visto la crónica de una tregua trampa anunciada.

Han regresado a las instituciones, ayuntamientos y parlamento vasco, y toda genuflexión de la fiscalía general y el gobierno han sido poco para ellos. Anuncian que vuelven al crimen organizado en toda España -como si en la T-4 no lo hubiera- incluida Cataluña y sus republicanos políticos, porque Zapatero no ha cumplido lo pactado. Todo esto mientras con el sí de la niñas los socialistas dudaban sobre su estrategia pactista en Navarra, y la novia proetarra estaba dispuesta y a la espera. Pamplona, parlamento foral, todo apoyo para ellos y echar a UPN. El rearme era un hecho, pero no mataban -excepto la T-4 que fue un accidente-. El chantaje proseguía con De Juana que no quiere libertad con pulsera, eso para los txakurras (perros) que son los policías. Otegi que sabe que lo sabe el "fiscal". La extorsión a los empresarios ha sido una constante que Rubalcaba verificó con vendas, manos atadas y pensando en el zapaterino pacto. Este año será mejor que el anterior -ZP dixit-y al día siguiente en Barajas se dialogó en el idioma etarra. Zapatero ha hablado ante la gravedad del nuevo anuncio etarra sin tomar ninguna decisión, distinta a su errática política: la fuerza de la democracia y la palabra derrotará al totalitarismo, lo que quieran los vascos y bla, bla, blá. Zapatero para una de esas partes de españoles era el príncipe que iba a traer la paz o al menos intentarlo. Como príncipe que creía que controlaba a la alimaña, cada vez fueron más los españoles que se dieron cuenta que se había convertido en rana, y ya se sabe el pacto de la rana con el alacrán, que le prometió no clavarle el aguijón si le ayudaba a cruzar el río encima de su lomo. Se lo clavó y tuvo por respuesta la excusa de que esa era su condición. La condición de la sanguinaria ETA es ésa, la de esta rana no puede ser ésa porque también lleva a sus espaldas a España. Y son muchos los españoles cansados del croar pactista, de muchas institucionales ranas.

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