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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Mas se estrella ante la barrera del TC

“Al fin cada cual encuentra su Waterloo” W.Philips
Miguel Massanet
viernes, 27 de febrero de 2015, 08:20 h (CET)
La contundencia de la última sentencia del TC español ha puesto, al señor Mas y a los separatistas que lo acompañan en su deriva independentista, ante la triste realidad de haber agotado todos sus recursos legales para intentar justificar sus ambiciones absurdas ante sus seguidores; al tiempo que ha dejado al descubierto el gran “bluff” del que se ha valido, apoyado por su supuesto equipo de asesores legales que se han mostrado, una vez más, como un grupo de juristas más preocupados de vender sus ideas nacionalistas que de examinar la cuestión desde su verdadera perspectiva constitucional. Una lamentable situación para, los ya apaleados, miembros de CIU, que comenzaron con el varapalo que supuso para el partido el hecho del descubrimiento del affaire del señor Jordi Pujol, relativo a la omisión de declaración de su fortuna ante Hacienda, seguida por el impago de los correspondientes impuestos y concluida con imputaciones para todos los miembros de su, nutrida, familia por supuestos negocios ilegales, enriquecimientos injustos y evasión de capitales hacia paraísos fiscales etc.

El Pleno del Constitucional sentenció: “el respeto a la Constitución impone que los proyectos de revisión del orden constituido y especialmente de aquellos que afectan al fundamento de la identidad del titular único de la soberanía, se sustancien abierta y directamente por la vía que la Constitución ha previsto para estos fines. No caben actuaciones por otros cauces ni de las Comunidades Autónomas ni de cualquier órgano del Estado, porque sobre todo está siempre, expresado en la decisión del constituyente, la voluntad del pueblo español, titular exclusivo de la soberanía nacional, fundamento de la Constitución y origen de cualquier poder político”. Más claro agua. Lo que parece incomprensible es que, todas estas “mentes privilegiadas” del separatismo catalán hayan tenido la osadía, la temeridad y la desvergüenzaa, de hacer creer a los catalanes que estaban en disposición den enfrentarse al Estado español y, usando procedimientos ilegales, pretender derribarlo o hacerle ceder ante un chantaje impropio de aquellos que, si siguen en sus cargos, es precisamente debido a que fueron elegidos mediante los procedimientos establecidos en las leyes estatales.

Lo más chocante del caso es que, el señor Mas, ante la imposibilidad de rebelarse contra los argumentos esgrimidos por el TC, todavía se aferra a las elecciones del 27 de Septiembre del 2015, que él pretende convertirlas en algo sin precedentes, que han decidido bautizar como “plebiscitarias”. Parece que está obcecado, en su dislate independentista, de modo que es incapaz de leer con detalle el texto de la sentencia del Alto Tribunal, cuando dice paladinamente “fuera de la competencia autonómica quedan las consultas, aunque no sean referendarias, sobre cuestiones fundamentales resueltas con el proceso constituyente y que resultan sustraídas a la decisión de los poderes constituidos” como es la integridad territorial del Estado. Si se cree que transformando la finalidad de unas autonómicas o municipales puede convertirlas en un referendo sobre la independencia del país, es que no es tan “astuto” como presume ser ni es capaz de valorar, en sus justos términos, la fuerza y la eficacia de nuestra Carta Magna que, como es natural, no puede consentir que, a través de subterfugios de un carácter tan pueril y evidente, se consiga saltarse las salvaguardas constitucionales y pretender dar la impronta de una consulta sobre si se quiere permanecer en España o secesionarse de ella. La integridad territorial del Estado esta fuera de cualquier intento de ponerla en cuestión por cualquier autonomía u organismo del Estado, fuere cual fuere el sistema utilizado o quien pretenda valerse de él para fines espurios.

Lo que sucede es que, estos políticos que intentan crear un estado catalán independiente, ya han dejado de ser creíbles ante una parte importante de aquellos a los que, en un principio, consiguieron engatusar con sus engaños y mentiras. Ha quedado claro, sin ninguna duda, que un nuevo estado segregado de un país integrado en la UE, no tiene la más mínima posibilidad de que sea admitido dentro de ella. Algo que, por activa y por pasiva, ha quedado confirmado por boca de los máximos responsables de Bruselas y de las autoritarias monetarias de la CE. Tampoco ha resultado ser cierta la imposibilidad de establecer un libre comercio con los países integrados en la UE, unido a que, en el caso de secesión, Catalunya estaría rodeada de fronteras que encarecerían, mediante tasas y tarifas aduaneras, cualquier exportación que se quisiera llevar a cabo, tanto hacia el resto de España como a cualquier otro país del mundo.

Lo primero que se verían obligados a hacer sería aumentar los impuestos, establecer otros nuevos y, ante la imposibilidad de conseguir financiación por los cauces tradicionales, recurrir al “corralito” para, como parece que tenían intención de hacer los griegos de Varufakis, crear una moneda interna para transacciones dentro del país ya que, el euro, suponiendo que se quisiera continuar en él, sería tan caro para los catalanes que produciría una subida de precios que no sería sostenible para la nueva “nación”. ¿Alguien se ha preguntado como lo harían el señor Mas o el señor Juncadella o cualquiera de estos que elucubran sobre la independencia catalana, sin haberse tomado la molestia de medir los resultados de tipo económico, financiero y social que devendrían en el caso de que, como ocurre ahora, el Estado español dejara de seguir enviando ayudas para que puedan pagar las pensiones, las medicinas, a los proveedores o los intereses de la enorme deuda pública que han contraído en sus despilfarros soberanistas?

Acaso ¿alguien ha valorado el montante de millones que le deben al Estado español en concepto de deudas y sus correspondientes intereses? Es posible que pensaran, como lo hicieron el señor Tsipras y Varufakis, que podrían dejar de pagar sus compromisos y que todo seguiría igual para su gobierno. Vean cuales han sido los resultados de semejante baladronada y la situación en la que se encuentra ahora el nuevo gobierno de Siriza., enfrentado a una parte de sus acólitos por no haber cumplido las promesas que le hicieron al pueblo griego cuando se promocionaban para que los votaran y viéndose obligados a aceptar las condiciones de la CE..

Puede que no sea más que una impresión personal, pero algunos tenemos la percepción de que, en Catalunya, aparte de los que dirigen los partidos que proponen la separación de España y los más furibundos defensores de esta postura, como la ANC o el Omnium Cultural o la señora Adda Colau con su “Barcelona en Comú”; el separatismo, que nada tiene que ver con el nacionalismo, está sufriendo un parón e incluso un cierto retroceso, debido a que son muchas las personas que han sabido ver las dificultades, graves dificultades, que entraña cualquier proceso de esta índole y que han reflexionado, llegando a la conclusión de que puede ser que no sea tan buena idea tirar todo lo conseguido, incluso el mercado español, por la ventana a cambio de obtener la independencia, en la que estaría por ver cuáles iban a ser sus resultados y su viabilidad si es que, como es muy posible que ocurriera, muchas de las multinacionales que todavía permanecen en Catalunya decidieran (como ya está ocurriendo) buscar un lugar con menos inconvenientes para su asentamiento. Sólo por ponerse la “barretina” y cantar “Els segadors” es posible que, muchos, piensen que ya están bien como están en España donde, por cierto, nadie se lo prohíbe.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos desanimados como los hay que no atienden a razones y se empeñan en dar de cabeza contra el aguijón. Una costumbre poco
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