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Etiquetas:   Carta al director  

Sufrir o no sufrir

Antonio García-Palao (Madrid)
Redacción
martes, 5 de junio de 2007, 22:40 h (CET)
Los que amamos a los animales sufrimos cuando les vemos con arpones clavados en su costado. Los que amamos a los animales sufrimos cuando les vemos ansiar la libertad. Los que respetamos a los animales sufrimos cuando les vemos privados de sus derechos. Los que amamos a los animales sufrimos cuando se esgrimen argumentos de todo tipo para fomentar la brutalidad, para conservar espectáculos infames donde se les acosa y tortura hasta la muerte y más si estos argumentos provienen de veterinarios que, en vez de ser dignos representantes de su vocación, se han convertido en sus peores enemigos.

¿Tan difícil es amar a los animales? ¿Tan difícil es comprender que no se trata de encontrar razones para su castigo sino de admirar la vida que hay en ellos y respetarla?. ¿Tan difícil es despertar la sensibilidad y la empatía?. Porque si es así, vamos a tener que empezar a plantearnos que no todos los seres humanos son iguales. Que no todos los seres humanos tienen las mismas condiciones para valorar la realidad ni para ver con claridad. Que no todos los seres humanos están hechos de la misma pasta. Ni mucho menos.

Por mucho que se empeñen en hacernos creer que todo vale porque hay un voto detrás que captar, cada vez somos más los que no estamos dispuestos a aceptar la demagogia, el populismo, la chabacanería, la barbarie, la violencia, la incultura, las tradiciones cruentas, la infamia, la mentira, la inconsistencia, el hedonismo, el consumismo, la cultura de pacotilla, la estupidez, la vulgaridad hortera con pretensiones artísticas, pero sobre todo la degradación de la moral y la ética hasta niveles que no son propios del homo sapiens. ¿O es moral divertirse en torno a un toro torturado por humanos hasta la extenuación?

Para mi no lo es. Para muchos ha pasado a ser un daño moral de enormes proporciones. Para muchos ha pasado a ser vergonzoso pertenecer a esta raza humana descerebrada y cruel. Esta raza humana que en periodos de paz calma su sed de sangre en esos anfiteatros de muerte y vergüenza que jalonan nuestros pueblos y ciudades.

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