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Etiquetas:   Perspectiva de Levante   -   Sección:   Opinión

La necesaria búsqueda de identidad del PSOE

Domingo Delgado
Domingo Delgado
lunes, 4 de junio de 2007, 22:05 h (CET)
Desde que el Presidente Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa, tras la conmoción pública generada pro los atentados del 11-M, la acción de su gobierno ha supuesto un considerable desmarque con la línea socialdemócrata felipista que facilitó la culminación del proceso de transición política en España. ZP se ha distinguido, en estos años, por presentar unas educadas formas de aparente diálogo –famosas son sus alusiones al “talante democrático y dialogante”, o a la “alianza de civilizaciones”- si bien, en el fondo ha levado a cabo una errática política radical de izquierdas, con atisbos nostálgicos “republicanistas” y “guerra-civilistas” – igualmente famosas son sus alusiones a la “memoria histórica”, e incluso al testimonio republicano de su abuelo-.

A lo anterior, habría que añadir el particular abordaje que ha hecho del problema del reparto territorial del poder en España, con el pacto del tripartito de Cataluña y la consiguiente aprobación de un “Estatuto” de privilegios catalanistas, que rompe la igualdad y equidad con otras autonomías; o incluso, la peculiar forma de afrontar el “contencioso vasco” con negadas negociaciones, aunque existan patentes concesiones al mundo radical-secesionista.

En el ámbito internacional, la situación no es menos errática, pasando de un posicionamiento “atlantista” y “europeísta”, a un intento de desmarque “a la francesa” –aunque más radical, por los particulares posicionamientos con Cuba, Venezuela, y el súbito desmarque de los compromisos asumidos en Iraq-, lo cual ha determinado un enfriamiento en las relaciones hispano-estadounidenses, como lo ha reflejado, en su visita a Madrid esta semana, la Secretaria de Estado norteamericana.

El cúmulo de vaivenes, que parecen un “guiño a la galería de la irredenta progresía”, unido a las luchas intestinas no resueltas en territorios claves como Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia (éstas últimas agravadas por el “conflicto del agua”), han llevado al electorado socialista a cierto nivel de desorientación, como hemos podido constatar en los comicios del pasado fin de semana; ya que el elector de izquierda radical suele votar a favor de Izquierda Unida, y el tradicional electorado del PSOE –de la época de las “mayorías felipistas”- es de centro izquierda, o sea de una izquierda moderada, que afrontó bien la transición, la posición occidentalista y europeísta de España, que apostó por el cierre de “viejas heridas” con las transición pacífica, y postuló principios democráticos participativos y de justicia social –que encajan mal con lo del “federalismo asimétrico” catalán, y con el chantaje permanente del entorno etarra-. Prueba de ello, son los desmarques de barones socialistas como Bono, Leguina, o Rosa Díez, entre otros, que reflejan el malestar interno –más allá de la disciplina de partido- que se patentiza en un PSOE ideológicamente desorientado, que ha de reflexionar internamente sobre sus orígenes, evolución y nuevos planteamientos. Cuestión que no resulta baladí, si además recordamos que ZP accedió a la Secretaría General de su partido, en un Congreso en que superó a Bono por muy pocos votos, fruto del castigo inflingido a éste por el “sector guerrista”, y que determinó el abordaje de la dirección socialista de un diputado de número, hasta ese momento desconocido para el gran público.

Por consiguiente, salvo un fenómeno de “conversión paulina” del sector que en el Congreso votó a Bono, vista la trayectoria de ZP y los resultados electorales de las últimas elecciones, resulta fácil deducir que el PSOE afrontará las próximas elecciones generales con una considerable división interna, salvo que antes lleven a cabo las necesarias acciones internas de reencuentro ideológico y de “familias” que propiciaran la unidad de acción interna, y transmitieran un mensaje más claro en consonancia con el electorado de centro izquierda que les dio las antiguas mayorías de gobierno.

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