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Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

La Tierra se rebela

Vida Universal
lunes, 23 de febrero de 2015, 10:52 h (CET)
Incontables personas en todas las generaciones han sido seguidores del culto a “Baal”, incluso hoy en la actualidad muchas personas siguen dependiendo de la hegemonía del culto a “Baal”, que por cierto actualmente se da a conocer con diferentes nombres. Las tradiciones paganas de culto afirman que los animales no tienen alma y que las plantas no sienten, por lo que los seres humanos podemos usar a nuestro arbitrio estos seres vivos y estas formas de vida, incluso abusar de ellos. Personas de todas las generaciones han sido infectadas, es decir marcadas por esta idolatría, por eso los animales en general llevan el sello de estar “destinados para el uso y el consumo”. Debido a ello nuestros hermanos animales sufren tormentos, se abusa de ellos como animales útiles, se les encadena, maltrata, mata de forma cruel y brutal y se les mantiene en guetos, hasta que son asesinados por el carnicero.

Pero todo se basa en energía, y dado que ninguna energía se pierde, toda brutalidad y el abuso a la naturaleza queda registrado en el aura del planeta Tierra, igual que en el carrete de la película del alma de aquellas personas que han sucumbido a la locura idólatra. De esta forma dicha energía negativa regresa de vuelta a la Tierra, lo que tiene como consecuencias que los animales llenos de miedo y espanto, eviten a los causantes del mal y escapen de ellos.

La Tierra maltratada se rebela, y muchos preguntan por qué permite Dios tales cosas, cuando los tornados destruyen casas, cuando las mareas anegan todo, cuando por la sequía se hacen estériles grandes extensiones de tierra, sucede porque ha sido causado por el hombre. Y esto según la ley que el ser humano mismo se ha impuesto y que dice: “Lo que siembras, cosecharás”.

Al comienzo de la formación de este planeta los animales no se comían unos a otros. Tomaban lo que la naturaleza les ofrecía. No arrancaban las plantas con su tronco y su tallo, como hacen hoy en día los seres humanos, tomaban las hojas, tomaban las hierbas, las semillas y los frutos, dejando que las plantas y árboles continuasen creciendo y prosperando con la fuerza que venía de lo alto. Esta era la simbiosis armoniosa entre los animales y la naturaleza. ¿Y cómo es en la actualidad?

Actualmente lo que está sucediendo corresponde a aquello que son los seres humanos, pues estos han traspasado su forma de comportarse que es la de depredar y robar al mundo animal y vegetal, a todo el planeta Tierra. Y sin embargo el Orden originario sigue siendo el principio divino eterno, y dice: “Las criaturas que provienen de Dios, los animales, las plantas, las piedras y los minerales forman parte de la gran Unidad Universal, Dios, porque Dios es la Vida universal y por tanto todos Sus seres vivos y formas de vida llevan Su hálito, la vida. Esto es y será eternamente”.
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