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Etiquetas:   Reales de vellón   -   Sección:   Opinión

Contradicciones en la energía eólica

Sergio Brosa
Sergio Brosa
lunes, 4 de junio de 2007, 22:05 h (CET)
En ocasiones y según los intereses en juego, se nos hace aparecer la energía eólica como la panacea a la respuesta de la necesidad de las energías renovables.

Es sabido que el negocio de la energía eólica radica en la venta e instalación de molinos, cuyas empresas manufactureras tuvieron tímidos inicios y actualmente están plenamente asentadas y gozan de la estabilidad que proporcionan los pingües beneficios que obtienen gracias a la fuerza de los ecologistas y las subvenciones públicas que propician la rentabilidad de las instalaciones, pues si la energía eólica careciese de ayudas oficiales no sería rentable y no habría, por tanto, más proyectos de parques eólicos, por mucho que se empeñasen los verdes.

La ley obliga a las compañías eléctricas a adquirir la electricidad generada en los parques, pero el coste viene dulcificado por la propia ley, al fijar un precio para la electricidad cuando se anticipa el volumen que va a meterse en la red y un precio, sensiblemente inferior cuando no se anticipa el volumen, caso de la electricidad eólica, al no poder pronosticar el viento del parque y, por tanto, la cantidad de energía que se va a producir.

En definitiva, quienes ganan son los propietarios de los terrenos en los que va a asentarse el parque, así sean públicos o privados, las corporaciones locales que expedirán las oportunas licencias previo pago de las tasas que se le fijen y otros beneficios para la municipalidad, la constructora de los molinos, el instalador y la empresa que hace el mantenimiento de los mismos. Al otro lado del cable están las compañías eléctricas obligadas a comprar y pagar la electricidad que estos metan en su red.

No es de extrañar, por tanto que las grandes compañías eléctricas que también promueven las fuentes alternativas de energía, pues ayuda a que se vea apaciguada su imagen de manipuladores de bombas atómicas y emisores de recibos encriptados, estén adquiriendo los parque eólicos para cerrar el círculo que, si no es ya vicioso, acabará por serlo.

Otro asunto de interés es el efecto mortal que los parques tienen sobre aves y murciélagos que matan a centenares las aspas de los molinos. No resulta fácil dar con las Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA) de los parques. De lo que no dudo es de su evanescencia, pues el impacto visual y sobre el paisaje es francamente deplorable, pero el efecto que los parques tienen sobre seres vivos que vuelan en torno de los molinos es poco conocido. Salvo por aquellas personas que pasean por ellos, si se les permite el acceso, al poder contar los numerosos cadáveres de aves y murciélagos fundamentalmente, que mueren golpeados por las aspas. Pero no parece que a los verdes les haya de preocupar mucho este asunto, salvo que lo consideren un peaje obligado.

En EE.UU., los pájaros, murciélagos y otros seres de la vida silvestre que pululan alrededor de los molinos, acaban de encontrar a un severo abogado, en el nuevo Congreso que está empezando a poner nerviosa a la industria del viento, como la llaman allí.

El republicano Nick J. Rahall II, presidente del Comité de Recursos Naturales, está impulsando una legislación que regularía de forma más estricta la generación de energía eólica para proteger a pájaros, murciélagos y otras especies silvestres cuando vuelan por las gigantescas turbinas.

Los abogados de la industria del viento dicen que la ley podría mutilar considerablemente la industria que está brotando y califican la medida como “antiviento”.

Una nota de prensa de la American Wind Energy Association (AWEA) el mes pasado, decía que el proyecto Rahall podría esencialmente dejar fuera de la ley la generación de electricidad de nuevos parques eólicos en los EE.UU.

El debate político sobre proyectos de generación de energía eólica se ha intensificado cuando la industria está creciendo en los últimos años. Según la AWEA, la energía eólica está creciendo del 25 al 30 por ciento cada año.

El Congreso ha estimulado esta energía renovable cuando los precios del petróleo han subido como un cohete, creando incentivos para la industria y promoviendo sus ventajas. Pero algunos legisladores están preocupados por los efectos en la fauna.

La propuesta de Rahall, incluida en una ley de la energía más amplia, encargaría al Fish and Wildlife Service (lo que en el Ministerio de Medio Ambiente podría ser la Subdirección General de Vida Silvestre, dependiente de la Dirección General para la Diversidad) publicar los estándares para el emplazamiento, construcción y monitorización de proyectos de “viento” de modo que no dañen la fauna. Los infractores podrían ir a prisión.

Puede parecer fuerte lo de ir a la cárcel, pero aquí tenemos también un fiscal de delitos ecológicos que ha metido ya a más de uno en prisión. El congresista Rahall ha dicho "Sospecho que los proyectos de viento violan la ley de Aves Migratorias y la ley de Especies Amenazadas, y no se está tomando aún ninguna medida coercitiva," dijo en una audiencia reciente sobre esta cuestión.

Lo cierto es que tal parece que los árboles de las energías renovables no nos dejan ver el bosque del impacto ecológico de los parques eólicos.

John Stroud, el co-presidente de Mountain Communities for Responsible Energy (algo así como Comunidades de Montaña para la Energía Responsable) lucha contra un proyecto de energía eólica en el distrito de Rahall, diciendo que estropeará las vistas panorámicas y pondrá en peligro a los murciélagos. "Algo como esto [el proyecto de ley] es enormemente necesario porque generalmente se ignoran todas estas inquietudes" dice Stroud. "La mayor parte de estados no tienen a penas normativa."

John Kostyack, consultor senior de la National Wildlife Federation, dice que su grupo trabaja con Rahall para poner a punto la legislación. Creo, dijo Kostyack, que cualquier empresa energética, incluso una industria que apoyamos vivamente, debe crecer de forma responsable.

Por su parte, el senador John Thune, de Dacota del Sur, uno de los estados más ventosos, que ha introducido la legislación que daría a la industria más incentivos, es de otra opinión. "Esta propuesta está mal dirigida y es un paso en la dirección equivocada. El congreso no debería bloquear el desarrollo de uno de los recursos de energía nacionales más limpios. Lucharé contra cualquier esfuerzo para bloquear su desarrollo por preocupaciones infundadas por murciélagos y aves."

Los EE.UU. no se han caracterizado nunca por su respeto al medio ambiente; ahí está su posición frente a los acuerdos de Kyoto. Pero por la extensión de su territorio y en ocasiones por la dispersión de sus granjas, la generación propia de energía es una práctica que viene extendiéndose en los últimos años.

El mes pasado, un comité del Consejo de Investigación Nacional dijo que el riesgo para aves y murciélagos no está todavía del todo entendido. Su informe remarcó también que las granjas con energía eólica podrían generar hasta el 7 por ciento de la electricidad estadounidense en 15 años.

En ocasiones, partidos políticos verdes agitan sus banderas al viento, haciendo notar que esa energía que las hace flamear es gratis, infinita y no contamina. Pero no acaban de explicar las contradicciones que también entraña la energía eólica. A parte de saber, como sí saben, que es absolutamente insuficiente para cubrir las necesidades energéticas de un país. Pero queda políticamente correcto apostar fuerte, creen ellos.

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