Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Inexcusable 'urdiblanda' gratulatoria

Ángel Sáez
Ángel Sáez
sábado, 2 de junio de 2007, 08:17 h (CET)
“La grandeza del superior nunca disminuyó por la competencia del subordinado”. Baltasar Gracián

Si no recuerdo mal, si la memoria no me juega ahora una mala pasada, tengo para mí que es en la película “Dave, presidente por un día” (1993), dirigida por Ivan Reitman y protagonizada en sus principales papeles por Kevin Kline (Dave es el doble o sosias perfecto del mandamás de los EE UU), Sigourney Weaver, Ben Kingsley y Frank Langella, donde se escucha, en boca de Dave, que, si la cara es el espejo del alma, nada contenta más el espíritu de un parado (y del gestor de la oficina de empleo que le encuentra trabajo) que ver cómo vuelve a instalarse la sonrisa (pero no una cualquiera, sino la de oreja a oreja) en el rostro de quien mañana dejará de estar en el paro.

El párrafo anterior, desocupado/a lector/a, tiene que ver con lo que sigue y contiene éste. Si hace diez días fue Guillermo Peris, director de Diario Siglo XXI, quien me dio un alegrón de aúpa, marca mayor u órdago a todo, grande, chica, pares y juego, al comentarme en un “emilio” que, tras leer y valorar los 15 últimos escritos (urdiduras o “urdiblandas”) que servidor había trenzado y le había remitido, había decidido que sería interesante contar conmigo para formar parte del grupo de los columnistas habituales del periódico digital por él regido, ayer (día más feliz todavía), miércoles, 30 de mayo de 2007, fue Fernando Jáuregui, director/editor de Diario Crítico (DC), quien no sólo me propuso las hojuelas, o sea, escribir un artículo semanal para DC, sino, he aquí la miel o la repanocha, siendo convenientemente remunerado por ello.

Fue Jacques Deval quien dijo o dejó escrito o mandó que se escribiera en letras de molde lo que es un axioma o una verdad como una seo, que “una alegría compartida es una alegría doble; una pena compartida es la mitad de una pena”. Por eso, ayer necesité comunicar la dicha que sentía, que, por momentos, me embargaba y aun embriagaba, a mis deudos y amigos, a los seres más allegados y cercanos, y, en primicia, a la razón de que mi corazón siga palpitando, la silente soledad/Soledad, mi amada dama necesaria y fiel compañera imprescindible.

Me gustaría coronar esta inexcusable “urdiblanda” gratulatoria (siempre que no se tome lo que dice –“virtuoso y eminente”- al pie de la letra, quiero decir, por el lado de la presunción, soberbia o vanidad) con las palabras que me sirvieron, sirven y servirán de polo norte y que pertenecen al capítulo III de la segunda parte de “El Quijote”: “–Una de las cosas –dijo a esta sazón don Quijote- que más debe de dar contento a un hombre virtuoso y eminente es verse, viviendo, andar con buen nombre por las lenguas de las gentes, impreso y en estampa. Dije con buen nombre, porque, siendo al contrario, ninguna muerte se le igualara”.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris