Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Copo   -   Sección:   Opinión

De puntillas, con amor

José García Pérez
sábado, 14 de febrero de 2015, 09:54 h (CET)
Cómo te lo explicaría, verás amor: “... Llegan la doce de la noche, esa hora en que a la Cenicienta se le acaba el sueño y la hora en que empieza el mío; es el momento en que puedo rozar tu rostro, el instante en que mis labios se funden con los tuyos y esa mezcla, créeme, es perfecta. Y es que has conseguido que la razón se me vaya a los pies, pues has logrado que te quiera tanto que me da igual hacer lo que sea por ti para hacerte feliz. Es más, posiblemente te buscaría el amor de tu vida si me lo pidieses, por mucho que me doliera, porque ese dolor sería parecido al dolor de las puntas del ballet, duelen, sí, pero merece la pena sufrir por ver el mundo desde más arriba...” (C.P.G.)

El texto entrecomillado es parte de la carta de una adolescente, ya casi totalmente joven, que me la ha enviado para que le hiciera las correcciones que estimase oportunas; y yo, ante un texto sagrado lo más que puedo hacer es inclinarme ante él para que me cubra y posea totalmente.

Porque lo que narra la adolescente es la auténtica definición o descripción de lo que debería ser al amor al otro u otra, que no es otra cosa que buscar su felicidad aún a costa del propio dolor. Ese texto sencillo define perfectamente la diferencia entre amar y ser amado; lo segundo, el sentirse amado, es una situación de pasividad, de espera y, si lo desean, de un cierto egoísmo; el amar es la búsqueda activa para que el ser amado sea feliz, aunque sea a costa de nuestro dolor. Ella, la adolescente, juega con una bella y singular metáfora para definir el amor, a saber: la de ponerse de puntillas durante una pieza de ballet; acto doloroso físicamente, pero que merece la pena intentarlo porque el o la que lo realiza levita lo necesario, aunque sean pocos los centímetros, para visualizar el mundo desde una perspectiva diferente, aunque duela.

Y amar, al igual que la bailarina que sufre, es ver todo desde una bella plataforma que consigue la transformación de este triste mundo hacia otro en el que se asiente la felicidad.

Nota: No le hice ninguna corrección, aunque confío en que el profesor de Literatura le haya dado una excelente calificación.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

La conciencia, un instrumento muy útil para la vida

Cuando el ser humano fallece, la energía que ha estado emitiendo no se destruye

Maduro, Sánchez y el desmadre separatista

“Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño” Napoleón Hill

Arte sacro

El arte sacro sirve para neutralizar la gravedad de la idolatría

La amenaza de una proposición de ley

La ideología de género es un ataque a nuestras mismas raíces

Campaña independentista en Cataluña

Ya ha comenzado el pasado jueves la campaña por el sí a la independencia
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris