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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El eje Venezuela, Ecuador, Syriza y Podemos

“Lo malo de las conspiraciones es que se pudren por dentro.” Robert Heinlein
Miguel Massanet
viernes, 13 de febrero de 2015, 08:13 h (CET)
Se dice que durante el régimen del general Franco siempre, desde la óptica oficial, se veían conspiraciones, maquinaciones, contubernios judeo-masónicos y amenazas perpetradas desde el extranjero destinadas a acabar con el régimen para establecer en España la democracia que, según el resto de naciones que pretendían “tutelarnos” para que fuéramos “buenos” y no nos desmandáramos y nos amoldásemos a sus intereses particulares lo que, naturalmente consistía en que debíamos seguir el camino que nos marcaban al pie de la letra. Lo malo es que si el general Franco hubiera cedido a sus cantos de sirena es muy probable que nuestra nación se hubiera convertido en uno más de los “paraísos” comunistas como aquellos famosos de detrás del telón de acero. Nadie, sin embaargo, ha tenido una palabra de reconocimiento hacia el “dictador” que fue capaz de enfrentarse al todopoderoso fürer alemán, Adolf Hitler, haciendo que, cuando terminó la entrevista con el general Franco en Hendaya les dijera a sus colaboradores “¡Hubiera preferido que me arrancasen una muela antes de enfrentarme con este hombre!”; salvándonos de entrar en la II Guerra Mundial y también de caer en manos de los emisarios del Kremlin, aunque lo intentaron en varias ocasiones.

Entonces, muchos estábamos convencidos de que España era nuestra patria común y que la distribución de la nación en regiones y provincias era simplemente algo de carácter administrativo, sin que para nada pudiera afectar al sentimiento común común de sentirnos como miembros y ciudadanos de un estado único, bajo una bandera común, unos objetivos encaminados a mantener la hermandad entre todos los españoles y unos sentimientos, que compartíamos la gran mayoría de los españoles, de amor y respeto por nuestra patria. Entonces a esto se le llama patriotismo y honraba a todos los que compartían este espíritu de unidad, fraternidad y amor. Hoy, si usted se atreve a hablar de ser un patriota español, en según que lugares de España, se expone a que se rían, lo tomen a chacota y lo consideren un cursi y un retrógrado. Puede que, incluso, en algunos casos sea un acto temerario que pueda afectar a su propia integridad física.

Sin embargo, hete aquí que, en la actualidad, en esta nación de autonomías, de estatutos, de gobiernos locales, de partidos políticos ( surgen como hongos) y de supuestas libertades, en la que el Estado ya no es católico, sino aconfesional; en el que la ética ni se sabe en lo que consiste y la moral es sólo cosa de la religión y los anticuados que siguen conservando las costumbres que nos trasmitieron nuestros ancestros; donde la familia ya ha pasado de moda y la Justicia, en ocasiones, se ha convertido en un medio de lucimiento, propaganda y promoción política para sus funcionarios; en este país en el que se habla pomposamente de “democracia” sin tomar en cuenta que, cada día que pasa, la realidad, desmiente a quienes así se lo creen; cuando lo cierto es que se están vulnerando, por aquellos que prometieron respectar las reglas del juego, los más elementales principios de toda democrática como son: el acatamiento de las leyes, de los procedimientos, del respeto mutuo, de las normas constitucionales y de los las sentencias de los tribunales de Justicia; con la pretensión que la ley “de las calles”, los alborotos populacheros y los enfrentamientos con las fuerzas del orden primen sobre la fuerza de las urnas que son las que fijan la verdadera voluntad de los ciudadanos.

Lo cierto es que la proliferación de grupos con pretensiones de tener representación ciudadana; de políticos trashumantes que se venden al mejor postor, de líderes espontáneos ávidos de popularidad y de falsos Mesías defensores de los “miserables “ y los “desahuciados”, con el sólo fin de conseguir poder y lucimiento; lo que no significa que, una vez en la “poltrona”, se desentienda de sus promesas y, como ha ocurrido en tantas ocasiones, sin que los Castro de Cuba sean una excepción, se dediquen a amasar fortunas que, para su seguridad, envían a paraísos fiscales para el caso de que el pueblo llegue un momento en que se canse de su tiranía y tengan que salir “por piernas” del país.

Ahora, en España, nos debemos enfrentar a un nuevo sarampión político que nos ha llegado de un grupo de profesores de la Complutense del señor Carrillo ( un digno heredero de las ideas de su padre, Santiago, el de los asesinatos de Paracuellos del Jarama) comisionados desde Venezuela y Ecuador con apoyo y financiación de ambos países ( y puede que por más) que quieren vengarse de la cultura que les enviamos desde la vieja Europa, remitiéndonos, a cambio, lo peor de las ideas marxistas leninistas de sus actuales dirigentes, con la idea de expandirlas y colonizar con ellas a toda al UE, empezando por Grecia y continuando por España. Y no son elucubraciones, sino que estos nuevos “salvadores de la patria”, como son Podemos y Syriza, han estado recibiendo financiación de aquellas naciones americanas a través de una fundación ligada a Podemos, CEPS, que entre los años 2002 y 2013 cobraron 3,7 millones de euros y luego se intensificaron los cobros en 2.013 (776.765 euros) y en 2014 (780.740 euros) ¡Muchos estudios debió realizar el señor Monedero para que se les enviaran semejantes refuerzos!

Digamos que, el señor Pablo Iglesias, figuraba, hasta el 27 de enero del 2014, como patrono de CEPS e Iñigo Errejón lo hacía en calidad de secretario. También hubo un momento en el que figuró como patrono un profesor de la universidad de Málaga, el señor Alberto Montero Soler que, curiosamente, resultó ser el mismo que le otorgó la beca a Errejón y a los miembros de la dirección de Podemos. Y es que, señores, como ya indiqué en otra ocasión, no hace falta más que tiempo para que se ponga en claro lo que pretenden estos infiltrados de Podemos, comisionados y patrocinados por el chavismo de Hispano América que, en el caso de Venezuela, un país en una situación de extrema miseria, se ha descubierto que, el gobierno del país, tiene en los bancos de Suiza una cantidad de 12.000 millones de dólares. ¿Cuántas cosas podrían mejorar en Venezuela si se hubiera invertido este depósito en mejorar las condiciones de vida de todos aquellos venezolanos, por supuesto no pertenecientes a la “casta” gobernante adicta al gobierno de Maduro, aquellos que, cuando van a comprar a los supermercados, se los encuentran vacíos?

Afortunadamente, poco a poco y, en este caso, por medio del sindicato Manos Limpias, esta fundación CEPR, ha sido llevada a los tribunales, lo mismo que han hecho con otra “organización sin ánimo de lucro” Producciones CMI, también relacionada con Podemos, por existir la presunción de que ambas organizaciones se crearon con el fin de esquivar la ley y financiarse desde gobiernos extranjeros, un procedimiento que, desde el año 2007 se considera ilegal en España Y uno se pregunta ¿dónde están estos jóvenes apolíticos del 15M que sólo deseaban encontrar un trabajo? Y es que, señores, de aquellos polvos han venido estos lodos, porque muchos de los que forman Podemos son de los que organizaron aquellas algaradas, ocupando el espacio público de Madrid. Cada vez resulta más evidente que, estos señores que tanta popularidad han adquirido en nuestra nación y que tan buenos resultados consiguieron en Grecia, no son más que cabeza de puente del comunismo exportado de los países bolivarianos del Cono Sur, falsa democracias que, bajo regímenes autoritarios, quieren resucitar en Europa el extinto comunismo soviético.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, contemplamos con verdadera grima como, muchos españoles, han caído en la trampa de este neocomunismo, importado de países en los cuales la miseria es endémica, sea cual fuere el gobierno, de izquierdas o derechas, que los gobierne. Y es que, la corrupción, no diferencia entre derechas o izquierdas.
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