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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El abuso de decibelios no aumenta la credibilidad del orador

Miguel Massanet
miércoles, 11 de febrero de 2015, 08:07 h (CET)
Es posible que ya nadie lo considere como algo en lo que fijarse, o como una molestia a la que ya nos estamos acostumbrando o, incluso, para los sociólogos, se lo considere como un medio de exaltar a las masas, de rematar una alocución o de darle credibilidad a aquello que se ha pretendido inculcar y difundir en una audiencia, mediante el procedimiento de ir aumentando el tono de la voz hasta que se convierte en un verdadero alarido con el que se le da el máximo de énfasis a un concepto que se pretende grabar con fuerza en la mente de los oyentes. Y es que, señores, el uso y abuso de los decibelios no es, únicamente, un problema de salud auditiva en las ciudades, motivado por los múltiples sonidos estridentes que se ve obligado a soportar el ciudadano que vive en ellas y que pueden llegar a causar verdadera sordera al que debe soportar, por un tiempo prolongado, aquellos excesos de volumen sonoro; es además un medio que se utiliza en los mítines de los partidos políticos para elevar los ánimos de los asistentes y trasmitirles la convicción de que no hay otra salida ni opción que votar la propuesta que, los organizadores, pretenden que salga elegida.

Y es que hay quien confunde el tener una buena voz con disponer de una potencia en decibelios superior a la normal. En los tiempos en los que vivimos es muy frecuente que entre los cantantes o los que presumen de serlo, se suelan utilizar los alaridos, a cual más potente, como una demostración de calidad musical. Ya no digamos cuando se trata de una discusión sobre cualquier tema, por muy trivial que sea, en el que se enfrentan dos opiniones distintas y los protagonistas deciden prescindir de los argumentos para defender sus respectivas posiciones intentando imponerse al contrario mediante sucesivos aumentos de decibelios, hasta que todo acaba en un enfrentamiento a cara de perro, sólo porque la continencia que debió presidir aquel cambio de pareceres se ha dejado al lado, para retroceder a los primitivos sistemas de nuestros más lejanos ancestros, cuando todo se solucionaba a gritos, garrotazos y pedradas.

Y esta reflexión nos lleva a estos señores, los de Podemos, que parece que han decidido, con sus proyectos obsoletos, irrealizables y sumamente nocivos para nuestra nación –unas personas que, a diferencia de lo que suele suceder entre las gentes educadas que afrontan sus diferencias, de la clase que sean, con educación, modales, argumentos, respeto por el adversario y manteniendo un tono apacible y moderado –, que parece que han decidido recurrir al lenguaje arrabalero, obsceno, provocativo, dogmático y facilón con la intención de que, sus oyentes, no “pierdan el tiempo” meditando sobre lo que se les dice para que así, con mayor facilidad, conseguir el impacto de sus ideas revolucionarias en mentes sencillas y acostumbradas a que se lo den todo mascado; de modo que una determinada propuesta política, un pensamiento revulsivo o un reactivo sentimental, si se remata con un final enardecido de gran potencia sonora, con toda seguridad, es muy probable que se obtenga el efecto de captación y aceptación que, el orador, desea conseguir.

Cuando escuchamos a este señor, este Jony Deep de aspecto de filibustero, el líder de Podemos, con el puño cerrado en alto, repetir, una y otra vez, en el paroxismo del más puro fanatismo, insultos para los actuales gobernantes del cariz de “Sois unos golfos, unos inútiles” o intentando defender a sus compañeros de equipo, ante noticias que los ponen en la picota, diciendo “Cuando tocan a Monedero, a Errejón o a Tania ( Sánchez) me tocan a mí y no me voy a dejar de indignar”. Los que peinamos canas podemos hablar de una parlamentaria comunista, Dolores Ibarruri, La Pasionaria, que gritaba, desde las bancadas del Parlamento, a los diputados de derechas, una verdadera condena de muerte, oráculo de aquello que se sabía tendría lugar en pocas horas, como fue el caso del asesinato del señor Calvo Sotelo. Es muy peligrosa esta incontinencia verbal, estas expresiones amenazantes, de tan mal gusto, como ha sido la de enviarle un aviso a Mariano Rajoy del siguiente tenor: “Vamos a mandarle un mensaje: tic, tac, tic, tac… el 1 de Diciembre empieza la cuenta atrás para Mariano Rajoy”. Es posible que se refirieran a un simple reloj, pero también pudieran esconderse, tras esta frase ambivalente, otros sentidos de peor lectura e intención.

Hete aquí que, el señor Errejón, con mayor cautela, insistió en crear cizaña diciendo:

“Se está sembrando una campaña de miedo para que los ciudadanos no puedan elegir libremente” Y aquí se equivocan de medio a medio, porque lo que se intenta, legítimamente, es destapar, poner en evidencia, dar a conocer y desmontar toda esta trama de engaños, de falsas promesas, de currículos amañados, de supuesta virginidad política y de financiaciones externas que, estos señores de Podemos, han estado intentando ocultar a aquellos que les han venido siguiendo, pensando que eran personas no maleadas por la corrupción de ideas y la fiebre del dinero.

Todavía, el señor Monedero, aquel que se indignó tanto cuando se dijo que no estaba al corriente del pago de los impuestos que debía a la Hacienda española, retando al ministro Montoro a que actuase en su contra, cuando se desveló el cobro de una fabulosa cantidad, de 425.000 euros, que, según dijo, eran los honorarios de un informe que hizo para Bolivia, Perú y Venezuela sobre una moneda única bolivariana; no nos ha dado una explicación creíble de lo que sucedió para que él, un profesor universitario, no hubiese declarado al fisco el haber percibido tal compensación. Tampoco se entiende que el informe (que no ha aparecido) se hiciera sin el permiso de la Universidad (el señor Carrillo no tiene prisa en enseñarlo) y tampoco se habla de que los profesores universitarios tienen fijado un tope para la cantidad que pueden ganar por sus trabajos fuera del claustro. No, señor Errejón, no se haga el listo, ustedes han entrado en política y, como cualquier otro partido, tienen que demostrar a los ciudadanos su integridad, su comportamiento ético, su cumplimiento de las leyes etc. No vale esconderse como niños, lamentándose de que se hayan descubierto todos sus puntos flacos. Ustedes pretenden hacerlo con las otras formaciones políticas y van a tener que aceptar, por las buenas o las malas, que se saquen a la luz todos su defectos y posibles infracciones del ordenamiento jurídico español.

Todavía no se sabe de los 500.000 euros que se dice que el señor Monedero tiene en bonos ni que se ha hecho de los 700.000 que parece tenía a primeros de año en una sociedad de nombre estrambótico que, al parecer, no tenía empleados. Y es que, señores, no se puede ir por estos mundos de “indignados” con la corrupción y de enemigos de los ricos, cuando resulta que tienen contactos con los países filocomunistas del cono sur de América; que han contribuido, aconsejando a Maduro, a suprimir las libertades de los venezolanos y a amordazar a la prensa. (algo que no han desmentido que no pretendan hacer en España) y, por si fuera poco, es muy posible que hayan recibido financiación, como Syriza (en Grecia), para introducir el chavismo más radical, tanto en Grecia como en España. Puede que el tiempo nos de la oportunidad de ver como se les cae la careta y aparezcan ante los españoles como lo que realmente son, unos revolucionarios adoctrinados en el comunismo más radical y totalitario, esperando que los españoles los eleven al poder para, una vez con las riendas del gobierno, empezar, como han hecho Maduro y Evo Morales, a destrozar la democracia, apoderarse del Parlamento y convertir a España en uno mas de los países chavistas en los que el comunismo ha traído la miseria a los ricos y a los pobres.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con aprensión como muchos conciudadanos están cayendo en la trampa de unos expertos en dorar la píldora del comunismo soviético.
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