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Etiquetas:   Un lugar llamado desarrollo   -   Sección:   Opinión

No podrás creer lo que hay detrás de la autodisciplina

Cómo ser mas disciplinado
César Piqueras
@cesarpiqueras
lunes, 9 de febrero de 2015, 09:43 h (CET)
Empieza la semana y todo empieza a nacer, más luz, más vida a tu alrededor. Cuando empiezas el día temprano, todavía es de noche, tienes la agradable sensación de ver como el mundo despierta, como despierta también el sol, como se abren las primeras persianas en las casas, en los comercios, las primeras personas paseando por la calle. Hoy reflexiono sobre la autodisciplina, y sobre todo lo que a menudo nos cuesta un esfuerzo considerable. Levantarse temprano es una de estas cosas, pero de esto ya te hablé hace unos días, hoy me gustaría hablarte de más temas relacionados con la autodisciplina.

…y mientras tanto en mi iTunes suena Halleluljah Leonard Cohen ¡que maravilla! (ver video)

En Enero del 2010 estaba en un seminario en Madrid y alguien de un gran club de fútbol, con quien todavía mantengo una buena amistad, dijo que uno de los valores que echaba en falta en la actualidad era la disciplina. Al instante, todos los asistentes al seminario se le quedaron mirando con cara de “será negrero”, “pobres de sus hijos”… Tanto que luego tuvo que justificarse, y explicar a qué se refería.

La disciplina con uno mismo no está de moda, y la razón por la que no lo está es porque es incómoda. Mola mucho más cualquier otro estado de flow, más laxo, más flexible… La autodisciplina es incómoda y por lo tanto la sacamos de nuestro vocabulario como ese tío, cuñada, o primo al que pocas personas les gusta estar sentado al lado en la cena de Navidad.

Escuchamos la palabra disciplina y uno todavía se imagina a un guardia civil, de pueblo andaluz, con su tricornio y su bigote, diciendo aquello de “¡aquí se hace lo que yo diga, hostia!”. Pero la disciplina de la que yo quiero hablar hoy no tiene que ver con esto. No permitas que el pasado te condicione.

Sé que muchas personas pueden tener temas inconclusos con esto de la disciplina, nuestra infancia tiene mucho que ver. Si han tenido unos padres demasiado rígidos entonces la autodisciplina es algo que llevan puesto de casa, y aunque hoy se les erice la espalda al escuchar esa palabra, no podrán decir que no son autodisciplinados con ellos mismos. Yo no he tenido esa suerte, no por defecto, sino por ausencia, mi padre falleció cuando yo todavía no sabiá decir la palabra disciplina.

Así que lo único que he conocido es una disciplina sana con uno mismo, una que tú mismo te aplicas porque quieres superarte cada día, porque sabes que conviene tener ciertos pactos contigo mismo si quieres conseguir aquello que te propones. Y hoy te quiero hablar de esa disciplina sana, de la autodisciplina como fuente de la que emana prosperidad.

La autodisciplina como antesala de la prosperidad
Si echas la vista atrás y piensas en los proyectos en los que más éxito has tenido, pronto te darás cuenta de que aquellos de los que más orgulloso/a te sientes, tienen que ver con una época en la que fuiste disciplinado contigo mismo/a: Estudiar de forma constante para poder aprobar los estudios, ahorrar para hacer el viaje de tu vida, insistir durante días hasta que tu chica dijo “sí”, no comer postres hasta que perdiste esos 3 kilitos de más, despertarte temprano para ir a hacer deporte y crear un hábito, trabajar fuera de horarios para hacer posible ese proyecto tan ambicioso, llamar a más puertas para lograr más clientes…

“La autodisciplina es nuestra gran compañera, la gran aliada, y sin embargo con mala fama, la gran olvidada. Yo hoy me he propuesto recuperarla, y ponerla en el sitio que le pertenece”

Conozco personas disciplinadas, tanto que despiertan mi admiración. Cada vez que paso unos días en el Monasterio de Poblet veo la disciplina en todas sus formas. Los monjes son tremendamente disciplinados, allí se trabaja la humildad como uno de los principales pilares del monacato, y la humildad también tiene que ver con la disciplina (San Benito se lo dejó muy claro en su regla, capítulo 7). Despertarse cada día a las 4:40 y seguir los horarios del Monasterio no requiere sino disciplina, de lunes a domingo, 365 días, lustros, decenios, toda la vida.

Sin embargo, estoy seguro de que los monjes no lo viven como algo rígido, inamovible, sino que hay algo por debajo que es más motivador que el simple hecho de tener que hacer algo porque sí, una pasión. Para los monjes la pasión es Cristo. Para mi, que no soy adepto a ninguna religión conocida, la pasión es otra, llámalo X.

“Lo cierto es que la autodisciplina deja de ser algo incómodo cuando conectas con tu pasión”

Hoy me considero disciplinado por estar escribiendo este post, y por seguir hoy un día lleno de tareas según mi particular forma de organizar la agenda, pero no es algo que haga de forma forzada, anoche me acosté pensando, motivado sobre lo que escribiría esta mañana, ayer hice un repaso de los proyectos que estoy llevando a cabo y de las tareas pendientes ¿forzado? todo lo contrario, disfrutándolo. No es disciplina lo que me mueve, la disciplina no mueve a nadie.

“Lo que nos mueve es lo que hay detrás, la pasión”

La disciplina sin pasión está coja, no sirve de nada. Por eso es tan difícil hacer que otras personas hagan algo, si no sienten pasión, es difícil que se impliquen y se motiven, que tengan ganas de hacer cosas si la pasión no está en sus corazones.

Por eso, la clave de casi todo, reside en actuar siguiendo tu pasión, siguiendo aquello que te mueve. Llegado a este punto, me pregunto ¿qué me mueve?, ¿qué me hace madrugar cada mañana?

Contribuir, ser útil a otros, ya sea a través de este blog, un libro, una conferencia o un programa de formación.
Crecer , evolucionar, a un nivel más espiritual que material.
Sentir, en toda su expresión, lo bueno y lo menos bueno…
Compartir. Este año espero compartir mucho más con los lectores de este blog, ya te iré contando.
Aprender, descubrir nuevas perspectivas, descubrir que alguna vez estuve equivocado, y volver a empezar.
Escribir, expresarme, poner en orden mis pensamientos, ideas y aprendizajes.
Tener autonomía, decidir qué hacer con mi vida y con la de mi familia, decidir juntos cómo queremos que sea nuestro futuro.
Vivir según el estándar de vida que he elegido.
La paz, la tranquilidad, la mía y la de los que me rodean.



Y a ti, ¿Qué es lo que te mueve?
La disciplina tiene un aspecto y una ventaja que realmente admiro. La disciplina es la gran compañera, que puede estar contigo cuando todo lo demás te abandona. Es como ese Dios que aparece en el poema “Pisadas en la arena”, Googlea y luego me cuentas.

Cuando crees que no vas a poder más, cuando no te apetece, cuando tus motivaciones están ahí para ayudarte, es la autodisciplina la que mete la mano en el pozo y te levanta, la que te despierta y te dice, “vamos, sal de ahí, tu puedes lograrlo”. “No te apetece ¿verdad?, bueno, ponte con ello, ya verás como pronto te sientes mejor”. Tengo un gran amigo llamado Nacho con quien a menudo, en nuestros paseos nocturnos de 12 kms después de cenar, hablamos de disciplina, de objetivos, de metas, de desafíos, es apasionante. Tengo la suerte de conocer gente disciplinada y de rodearme de ellos.

Sin autodisciplina nos quedamos a medias, no conseguimos muchas de las cosas que de verdad merecen la pena. Ahora ya lo sabes, lo que hay detrás de la autodisciplina, es la pasión.

Que tengas un gran día.

www.cesarpiqueras.com
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