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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

La moneda falsa del presidente

Su obra en Castilla y León se caracteriza por la mentira y el incumplimiento. Tiene tan poca credibilidad como Rajoy, y menos aún que la casta de Podemos
Jesús  Salamanca
lunes, 9 de febrero de 2015, 08:15 h (CET)
Hace unos días recordábamos cómo hace tres años el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera Campo, dijo que no volvería a presentarse a otras elecciones. Igualmente, hace unos días, traíamos a estas páginas que Herrera Campo estaba siendo presionado por los presidentes provinciales de su partido y por un importante sector de afiliados para que se presentara. Y precisamente en esas presiones basábamos nuestras sospechas. Al final, Herrera Campo –tras comunicar a sus cercanos que no se iba a presentar a las elecciones—va a negociar con el presidente Rajoy, las condiciones para presentarse como cabeza de lista del PP a la Junta de Castilla y León.

Decíamos también que Herrera Campo no es hombre de palabra y sí de fuegos de artificio y palabrería rimbombante. Puede estar una hora ‘predicando’ sin decir nada. Su verborrea es aterradora y somnífera cual discurso de Fidel Castro o Nicolás Maduro –como dice un director general de la Consejería de Educación, burgalés él, quien ha llegado a calificarle de ‘patoso didáctico’ —en la misma medida que él es incumplidor e irresponsable en muchos temas que afectan a Castilla y a León. Así le considera también el procurador de Unión del Pueblo Leonés. Su obra en Castilla y León se caracteriza por la mentira y el incumplimiento. Tiene menos credibilidad que Rajoy, y menos aún que la casta de Podemos. Los Gobiernos de Herrera Campo han destrozado Castilla y León en muchos aspectos: no han sabido cortar la despoblación de una tierra que se muere; han dañado las infraestructuras por su desidia; han beneficiado a sus cercanos y afiliados, con menosprecio a quienes no asienten ante sus afirmaciones, a veces estrafalarias; con el ‘céntimo sanitario’ han beneficiado a otras comunidades en detrimento de la propia; en sanidad y en educación han hecho más daño que un nublado en verano; han permitido el cierre de empresas cada día; los centros educativos se han visto condenados al ridículo por no recibir los gastos de funcionamiento a tiempo, con lo que empresas de servicios se han visto obligadas a cerrar y a despedir a los trabajadores,… Si por algo se ha caracterizado la Junta de Castilla y León ha sido por ver cómo cerraban cientos de empresas, mientras la Administración miraba para otra parte; ahora se puede decir que nadie como la Junta ha contribuido al cierre de empresas en esta comunidad. Ahí están los datos del INE y el Anuario Estadístico de la Castilla y León.

A pesar del daño hecho, y que ya no tiene vuelta atrás, el PP de Castilla y León solo busca su propio beneficio. El miedo ha hecho que se bajaran los pantalones todos los presidentes provinciales y, de rodillas, pidieran a Herrera que se presentara una vez más. Eso deja a Herrera a los pies de los caballos y a los presidentes mirando a Cuenca, al menos durante los próximos cuatro años, si Herrera toca poder; el actual presidente, ante los ruegos de sus presidentes provinciales, tiene la fuerza suficiente para pedir a cada uno que se ponga en posición de firmes o a cuatro patas siempre que lo desee. Estamos ante una brutal pérdida de autoridad de los nueve presidentes provinciales.

Será en Segovia donde Rajoy pida a Herrera que se presente, a la vez que éste le pondrá condiciones, aunque -- sabedor de su falsedad en la palabra dada -- es consciente de que recibirá algún palo desde fuera del PP. Juan Vicente ya no engaña a nadie, ni siquiera a los medios de comunicación de Castilla y León, aunque estos se callarán porque tienen mucho que agradecerle, incluso le besarán la mano o el trasero, si es preciso. De todos sus errores cabe destacar la endogamia del PP en la comunidad: siempre son los mismos perros con los mismos collares y los mismos desprecios a la ciudadanía, encerrados en sus despachos, desconocedores de la realidad y con más horas de cafetería que de gestión.

Con este paso -- y este engaño a dos bandas-- Rajoy ha tenido que dar marcha atrás. No le ha importado abandonar sus proyectos de hace unos meses, entre los que destacaba aupar a Rosa Valdeón Santiago a la presidencia de la comunidad. Sabía que eso era un acierto, pero había algunas dudas. Rajoy ha apostado a caballo ganador, aunque en este momento el Partido Popular está a cinco procuradores de la mayoría absoluta en la comunidad.

Las mentiras, la torpeza, el egoísmo y la actitud ‘perroflautista’ de Rajoy y de Herrera vuelven a estar de moda. Su credibilidad es cero y su imagen digna de desprecio. ¿De qué se extrañan que Podemos haya llegado a donde ha llegado? Podemos no arrastra masas, es el desprecio al PP y al PSOE el que hace que las masas sigan a Podemos como las ratas seguían al flautista en el cuento.
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