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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Existir es pensar

Francisco Arias Solís
Redacción
martes, 29 de mayo de 2007, 22:58 h (CET)
“Ya hubo quien pensó:
cogito ergo non sum.
¡Qué exageración!”


Antonio Machado

Existir es pensar, y pensar es comprometerse. “El pensamiento es la vida, pues los que no piensan no viven en un sentido elevado y verdadero. El pensamiento hace al hombre”, nos dice A.B. Alcott. Y el pensador Merleau-Ponty nos había dicho: “El hombre no es un animal racional”. Exacto. Porque no puede ser un animal por más que quiera. Es precisamente esa facultad de pensar la que nos distingue de los animales.

Pensar con claridad es uno de los más grandes triunfos del ser humano. Un individuo desprovisto de ideas no puede ser en realidad feliz. Por todo ello, merece la pena poner a trabajar el mecanismo más fantástico que puede concebirse: el cerebro.

Se ha dicho que pensar en el presente es principalmente resolver los problemas; pensar en el pasado es recordarlos y pensar en el porvenir es prevenir. Estas tres actividades son inmensamente importantes. Nuestra vida está constantemente influenciada por la manera como resolvemos los problemas, los recuerdos manan de nuestra experiencia y de nuestro conocimiento y no es necesario recordar que un problema se resuelve mejor conociendo la causa. Por nuestra vieja tierra del Sur se dice que el alma es memoria; el cuerpo olvido. Finalmente, prever es advertir o tomar las precauciones necesarias en vista de una acción precisa. Para resolver los problemas o tomar decisiones debemos pensar en los resultados. Pensar en los resultados es prever.

Además de la facultad natural que no has sido dada son necesarios otros dos elementos para reflexionar con “eficacia”. Que son el conocimiento y la organización. El estudio, la investigación, un verdadero interés, he aquí los elementos que contribuyen al conocimiento de una cosa. Después de haber adquirido el conocimiento útil sobre una cuestión, hay que organizar las ideas.

Reconocer nuestra ignorancia ya es aprender. Charles Kettering lo ha expresado como sigue: “Un hombre debe tener cierta parte de ignorancia inteligente para llegar al fin propuesto”.

Hay que convenir que es harto difícil pensar en todo. ¡Ni se debe confundir sueño con reflexión! Es muy cómodo soñar cuando no se está acostumbrado a concentrarse. Por la sencilla razón de que el pensamiento deber dirigirse a la acción.

La acción empieza cuando se empieza a escribir. Una vez que una idea se transcribe se pasa a la siguiente y así seguido hasta el fin. ¡Qué pocos se atreven a seguir hasta el fin su propio pensamiento! Y es que, como dijo el poeta: “Poquito a poco / se duerme el pensamiento. / Se acaba todo.”

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