Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   El arte de la guerra   -   Sección:   Opinión

Ciudadano

Santi Benítez
Santi Benítez
domingo, 27 de mayo de 2007, 22:18 h (CET)
Siempre que hablo o me hablan sobre los derechos del ciudadano, los derechos civiles en general, me viene a la cabeza aquella película de Paul Verhoeven – “Starship Troopers”-, basada en el Premio Hugo de Novela, Las Brigadas del Espacio, de Robert A. Heinlein, del año 1960. En si, el relato no pasa de ser otro más del género de aventuras dentro de la Ciencia Ficción. Sin embargo, el trasfondo de ficción política, aunque no al nivel de la novela orwelliana por antonomasia, 1984, no deja de ser interesante e inquietante. Se describe una sociedad en la que el derecho de ciudadanía no se consigue con el nacimiento. Hay que ganarlo, demostrar que se es digno y merecedor de el. En esta ficción social y política una de las formas de conseguirlo es el servicio militar voluntario, tras el cual se consigue automáticamente la ciudadanía. Xxx vuelca en este relato su íntima convicción de que un derecho tan importante como el de ostentar la ciudadanía; derecho a sufragio, a desempeño de cargo público, etc, etc, debe ganarse, debe costar algo para que sea apreciado por aquel que lo consigue. No estoy de acuerdo con él, ni mucho menos, pero no deja de ser interesante como xxx es consciente de la importancia de este derecho, importancia sobre la que urde la trama del relato, destacando lo que están dispuestos a hacer los personajes por conseguirlo.

La realidad es otra. Es más, está en la punta opuesta a esta ficción. El derecho de ciudadanía es un derecho inalienable para cualquier, valga la redundancia, ciudadano, y se consigue con el nacimiento en nuestra sociedad – incluso antes de nacer, es decir, desde el momento en que somos concebidos disfrutamos de derechos protegidos por el Estado de Derecho-. Y sin embargo parece que no somos conscientes de ello. Tal vez porque lo demos por sentado, y al hacerlo creamos que es una tontería de derecho. Sólo nos damos cuenta de que existe cuando alguien intenta soslayar ese derecho o, raramente, los deberes que le son inherentes nos afectan. Porque claro, todo derecho lleva aparejado sus deberes; por ejemplo, ser llamado a formar parte de un jurado – la mayoría pensamos que es bueno y sano que los ciudadanos intervengan en la aplicación directa de la ley. Hay imbéciles que lo dicen única y exclusivamente con respecto a la elección de jueces y magistrados, y luego se molestan cuando los llaman a formar parte de sala como jurado. Los hay que incluso invocan el derecho de ciudadanía para quejarse de ello, hasta ahí llega el sin sentido-. Otro ejemplo, este es más sangrante, tiene que ver con el derecho a sufragio. Todos tenemos derecho a sufragio como ciudadanos, a no ser que exista disposición judicial que lo limite. Pero existe gente que, aunque reconozca que el derecho a sufragio es inalienable, se molestan porque se les llama a formar parte de una mesa electoral ya sea como vocal o como Presidente de dicha mesa. El Estado de Derecho reconoce que existen situaciones que impiden el cumplimiento de este deber como ciudadanos. Luego los hay que incluso invocan la objeción de conciencia para ver si se libran de su responsabilidad como ciudadanos. No me entiendan mal, soy de los que pienso que, en este caso, debería darse libertad a todo el mundo para cumplir sus deberes de ciudadano, o no hacerlo. Eso sí, aceptando las consecuencias en cuanto a que se le limite el derecho a sufragio y desempeño de cargo público, en vez de obligarlos a pagar una multa. Bajo mi punto de vista, no sería lógico que aquella persona que no acepta sus responsabilidades cívicas y públicas pudiera aprovecharse de las ventajas que le son anejas en nuestra Democracia y Estado de Derecho.

Una de las mayores estupideces que he tenido que leer al respecto tiene que ver con una persona que se ha declarado objetor de conciencia en Jerez de la Frontera para no formar parte de la mesa en un colegio electoral. Lo más gracioso del caso es que el buen ciudadano ha esgrimido motivos ideológicos para ello. Anteriormente ya le había tocado estar en una mesa y se presentó con una camiseta en la que podía leerse “En democracia; estoy aquí en contra de mi voluntad y bajo amenaza de cárcel. CNT”. Es evidente que nadie termina en la cárcel por no presentarse a una mesa electoral, a lo sumo se le pone una multa, que es, en realidad, lo que le pasó al interfecto, pero por la gracia de la camiseta, y no por lo que dice la camiseta – que en el escrito expuesto por la CNT a este respecto parece habérseles olvidado señalarlo y queda muy dramático eso de que el Estado represor le cayó sobre las costillas-, sino porque al final de la frasecita dice “CNT”, y como todo el mundo sabe, y sino lo sabe deberían saberlo, el Presidente de mesa no puede hacer propaganda de partidos o ideologías. Este “ciudadano”, ideológicamente, se define a si mismo como anarquista y pacifista. La misma definición que hacen de si mismos en su página web la panda de impresentables que asaltaron a la fuerza la sede del PSOE en Santiago de Compostela. Bueno, estos también se definen a si mismos como demócratas. Me gustaría mucho saber que demonios tiene que ver el pacifismo o la democracia con asaltar una sede política y encima alardear de ello en una página web.

Tal vez es que el concepto de ciudadanía, así como los derechos inherentes a ello, es algo que necesita ser refrescado y, como en el caso de Santiago de Compostela, defendido de nuevo ante los violentos y los intransigentes, por mucho que se disfracen de “verdaderos” demócratas, pacifistas u “objetores de conciencia”. Quizás alguien debería explicarles a estos, primero, que una minoría, por muy “pacíficamente” que tome la sede de un partido, no puede imponer nada a la mayoría. Y, segundo, que detentar un derecho conlleva la responsabilidad de cumplir con dicho derecho y con el resto de los ciudadanos. Tal vez no es que no lo entiendan, tal vez es que no quieren entenderlo, como los nazis.

Suena de fondo “Anarchy in the UK”, de Motley Crue.

Buenas noches, y buena suerte...

Noticias relacionadas

La dictadura de Amazon

Nueva York y Virginia serás las dos ubicaciones de la sede

De idiotikos y politikois

En la antigua Grecia los asuntos de Estado concernían a todos los habitantes de la “polis”

La vieja heroína del barrio

La Policía da la alarma, y varias instituciones que combaten la drogadicción y asociaciones vecinales lo corroboran: la heroína ha llegado de nuevo a los barrios

Marx y los vacíos por colmar

El marxismo-leninismo malogró, y continúa haciéndolo, todo cuanto de acertado propusiera Marx

Qué explicaría la visita de Xi Jinping a Panamá

Panamá no constituye ejemplo de gran o mediana potencia
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris