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Etiquetas:   Punto crítico   -   Sección:   Opinión

¿Una tercera vía en España?

Raúl Tristán

jueves, 24 de mayo de 2007, 21:29 h (CET)
Hace tiempo que, de lejos, venían viéndose los hilillos grisáceos que formaba el humo sobre los cielos políticos. Y donde hay humo, generalmente hay fuego.

Hace tiempo que el PSOE ha perdido el norte, y no, no es el partido o sus ideas las que están enfermas, es su cabeza visible. El PSOE, lo hemos dicho en más de una ocasión, está herido de muerte desde que Zapatero dirige los destinos socialistas. Y muchas mentes pensantes, bien pensantes, del socialismo español lo saben, por lo que al PSOE, para recuperar su dignidad, sólo le queda una opción, la de mandar a Zapatero al monte a cazar gamusinos. El problema reside en que Zapatero gobierna España, por lo que no se le puede "retirar"; y el problema reside también en que Zapatero, tomando como modelos a los líderes soviéticos, Zapatero inició una serie de purgas dentro de su propio partido, con el fin de acabar con los posibles focos de disidencia interna.

Así, a los disidentes, a los descontentos, a los progresistas social-demócratas, a los que dentro del PSOE tienen dos dedos de frente, y las agallas suficientes para defender sus ideas frente al pensamiento único de Zapatero, no les ha quedado otra solución que fundar un nuevo partido, inventarse un tercer jugador que, en el tablero político, pueda dar cabida a todos aquellos que no encuentran en el PSOE de Zapatero la izquierda moderada que soñaron, ni en el PP de Rajoy, la derecha centrada que imaginaron.

En ambos partidos dominan, en muchas ocasiones, y sobre todo entre los que, agazapados, mueven los hilos, corrientes extremistas, radicalizadas, que no permiten que se saneen sus cimientos.

Hace tiempo también que muchos venimos diciendo que se echa en falta un partido centrado, verdaderamente centrado, un heredero modernizado, del siglo XXI, de la fenecida UCD, o del defenestrado CDS. Un partido alejado de los extremos, un partido que pretenda reconducir la expresión política por cauces de una mayor y más verdadera democracia.

No sabemos cómo van a traducirse en la práctica las ideas que animan a los disidentes, pero estaremos muy atentos a su presentación en sociedad y su posterior evolución. En todo caso, bienvenida sea la idea, y el nuevo partido.
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