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Etiquetas:   Cine - Fahrenheit 9/11   -   Sección:  

Cara a cara

Marcos Gisbert
Redacción
jueves, 16 de septiembre de 2004, 07:44 h (CET)
El documentalista Michael Moore vuelve con m s fuerza que nunca. Fahrenheit 9/11 no es slo una pel cula que empez sin ning n tipo de ayuda financiera -ms que muchas amistades y el prestigio de un Oscar-. Todo va a m s con Fahrenheit 9/11, sabiendo que su coste de promocin fue de diez millones de d lares, mientras que el de produccin tan s lo de seis. Semejante campaa de promoci n, precisamente, conlleva efectos devastadores en sus beneficios. A la semana de su estreno en Estados Unidos, con 868 copias, la pelcula recaud casi 24 millones de dlares, la cifra m s alta que ha recaudado nunca un documental que ms tarde llegar a a nmero uno en taquilla.

Fue s lo a partir de la victoria en Cannes -donde Moore recogi triunfante la Palma de Oro a la Mejor Pel cula- cuando Fahrenheit 9/11 encontr distribuci n en Europa. Hasta dos meses antes de su estreno, Fahrenheit 9/11 no tena distribuidor en Espa a, igual que ocurri con Kill Bill: Vol. 1. Su xito ha sido fulgurante y sus repercusiones ya estn empezando a verse en muchos campos: el g nero documental gana prestigio y las voces en contra del sistema se multiplican de un mes al otro. El efecto Fahrenheit est haciendo mucha pupa a los sectores m s conservadores de Estados Unidos, levantando llagas morales que hasta ahora muchos haban silenciado. Y todav a nos queda por ver el resultado de los Oscar, donde se empieza a barajar ya la victoria de Moore en la categora de Mejor Pel cula, lo cual supondra un hito hist rico para el documental.

A la pelcula se le critica precisamente su tono descaradamente propagand stico. Y es cierto. Michael Moore nos dice lo que le da la gana sirvindose de recursos ret ricos ms que persuasivos (el recurso a lo subliminal -imagen o sonido- es muy poderoso). A n as, nos apoyamos en la objetividad de los hechos퓔 que no tiene refutabilidad alguna y nos preserva ticamente de dudar de lo que estamos viendo, por eso nos lo creemos todo.

Pero el cine propagand stico ha construido grandes obras maestras cuyos patrones se han seguido luego en otras corrientes. Eisenstein sobre la Revolucin Rusa (Octubre, 㑒хl acorazado Potemkin), Leni Riefenstahl en el periodo nazi (Olympia), o Jos Luis S enz de Heredia en plena dictadura franquista (Raza, 1941) han succionado de la imagen todo su carcter ret rico, creando piezas descomunales de belleza y persuasin. No podemos, pues, reprocharle a Fahrenheit 9/11 su naturaleza propagand stica, aunque todo sea una gran mentira audiovisual. Eso es otra cosa.

Respecto al ensaamiento en el dolor de las v ctimas, no creo que tenga fines lacrimgenos. Moore mont la desgarradora escena final de la madre afligida frente a la Casa Blanca, buscando respuestas, donde la cmara se acerca morbosa a sus l grimas, con la pretensin de acercarse a la verdad. sta es tu guerra, Bush Jr.. Seguimos la cruzada interna de esta mujer, belicista y patritica en un principio, pero que termina cuestion ndose dilemas personales muy profundos.

La elegancia de Moore como cineasta hace que oigamos el 11-S sobre negro, sin imagen, y es como si lo sintisemos por primera vez. Unas im genes que hemos estado hartos de ver por todas las televisiones del mundo, ahora simplemente las escuchamos. Un arranque muy limpio que luego recibe su eco en el primer bombardeo iraqu (vemos durante unos minutos la calma que reina en aquel pa s, unos nios juegan, unas ancianas pasean).

Son muchos los mitos que Fahrenheit 9/11 destroza empezando por los de la pol tica y la televisin. Moore se toma el problema de Bush por el lado personal, lo caricaturiza, se burla de l en su cara. La voz en off, con su cinismo incendiario, describe comparaciones grotescas que saboreamos como nios impacientes porque es lo que queremos ver. En este cara a cara que es Fahrenheit 9/11, Bush versus Moore, sin duda es Moore quien, una vez m s, gana. Y todo es espectculo, del grande.

FICHA T CNICA
FAHRENHEIT 9/11
Michael Moore, 2004
EEUU - Documental - 123

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