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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La gran mentira política

Antonio Cánaves (Palma)
Redacción
martes, 22 de mayo de 2007, 22:17 h (CET)
Durante las elecciones, todos los partidos, de izquierdas y derechas, se olvidan de poner en evidencia, que esto que vivimos no es un democracia real, si no un montaje esquizofrénico para continuar manteniendo la sociedad dividida en ricos y pobres.

Nos contaban los padres de la revolución industrial, que gracias a los avances de la ciencia en los sistemas de producción, poco a poco el hombre iría liberándose del trabajo y la miseria. La revolución industrial, fue revolución, porque supuso, gracias a la técnica y la mecánica, la elaboración de productos a gran escala. Las cadenas de montaje consiguieron realizar en un día, lo que antes se necesitaban meses o años, y esto día a día se ha ido perfeccionando con la planificación de los sistemas de producción. Sin embargo, hay un desequilibrio abismal entre producción y calidad de vida, entre la capacidad de elaborar productos y la redistribución de la riqueza que esos productos generan. Así, por mucho que se trabaje y se aumente la producción, no hay correlación en la mejora de la calidad de vida, reducción de la jornada laboral, presión en el trabajo, etc.

En los años 30 se consiguió la jornada laboral de 8 horas: pasados 70 años seguimos con lo mismo, todavía te despiden de las empresas privadas si te nievas a hacer horas extras. Y con tanta tecnificación, y eficiencia en la producción, en lugar de vivir más tranquilo, sin prisas, sin urgencias, continuamente te están exigiendo competitividad, competitividad, y más competitividad, dedicación plena, incentivos a la productividad, plazos de finalización de obra y resultados. Y en lugar de repartir los beneficios a partes iguales entre todos los que participan de la producción: los fines en el mundo empresarial y financiero, no son conseguir beneficios, si no conseguir más beneficios que las demás empresas para enriquecer a sus accionistas, aunque sea a costa de la vida y la calidad de vida de los obreros. Así muchas grandes empresas, tienen mayor capital, que muchos Estados; ponen y destituyen jefes de Estado; despiden a miles de trabajadores para obtener mas beneficios; arruinan países, economías locales y regionales por la deslocalización de empresas; hace 10 años las 350 personas mas ricas del mundo tenían más dinero que el 40% de la población mundial, hoy el numero de ricos va en aumento y al miseria asola mas de medio mundo.

Me dirán ustedes: si pero en nuestro país los obreros viven mejor que hace 70 años… y es cierto, pero no gracias a la buena voluntad de las empresas, si no a la necesidad de vender sus productos y tener compradores, y así, les han dado cierto nivel de endeudamiento para que puedan comprar y pedir créditos para limitar su libertad en tiempo libre, y puedan especular más con su capacidad productiva. En cuanto a la calidad de vida, si antes morían de tuberculosis o bronquitis, ahora gracias a nuestro ritmo de vida, morimos a millones: de infartos y derrames cerebrales, de cáncer por calmar nuestra ansiedad y estrés con el tabaco y tranquilizantes, o en accidente de tráfico por llegar cuanto antes a tiempo a algún sitio. Los obreros nos vemos obligados a participar de este único y esquizofrénico modelo político, empresarial, financiero que domina el mundo.

Y en pocos casos, fruto de su inocencia, en muchos, con plena conciencia de ello, los políticos de toda casta y ralea nos piden que les votemos para mantener todo esto… nos piden que les votemos para que la sociedad continúe dividida en ricos y pobres, y nos prometen para ello, que nos subirán dos euritos la pensión o el salario, harán una autopista por allí, un hospital por acá, unas macetas como zona verde… Pero hagan, lo que hagan, cuanto mas costoso el proyecto, mas beneficios para el empresario, para que pueda dar rienda suelta a una psicopatía por la acumulación de dinero, que la disimula, enarbolando el estandarte de la democracia, la creación de empleo, la libre empresa, el crédito… o todos estos subterfugios para justificar que unas personas se puedan enriquecer a costa del trabajo de otras y dividir a la sociedad en ricos y pobres. Salud y abstención. Y como obreros, liberémonos de la mentalidad de esclavo, queremos reparto de beneficios.

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