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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Desafío ante el multiculturalismo

Mª Paz Alonso
Redacción
martes, 15 de mayo de 2007, 21:03 h (CET)
La sociedad democrática europea se enfrenta al desafío musulmán. Lo hace pensando en una victoria fácil y rápida. Cuenta con la ventaja de vivir un desarrollo tecnológico muy por encima de su contrincante. Además su sistema económico consumista la dota de suficientes recursos económicos: una fuente inagotable de ingresos. Se auto-convence de que su sistema democrático es la envidia del oponente y la garantía de que también, el contrario, quedará fascinado por las ventajas de la democracia y se rendirá a ella. Así que se siente frente al tablero de juego pensando que el tiempo corre a su favor.

¿No nos estaremos olvidando de que los inventores del ajedrez son los oponentes?

Algunos puntos flacos en nuestro equipo:

1º Para jugar a este juego se necesita una sociedad fuertemente jerarquizada en la que los peones estén dispuestos a dejar su vida en el juego por salvar a otros de más poder. Lo mismo ocurriría a las otras piezas: alfiles, torres y caballos. Todas dispuestas a jugar a favor de la protección del rey. Por el contrario, en nuestra parte del tablero, todas las piezas pretenden jugar de reyezuelos: todos iguales; eso es la democracia.

2º Del otro lado del tablero nos encontramos un espíritu combativo, cuyo terreno de juego cae directamente bajo el sol. No hay agua ni apenas vegetación. Las piezas, los peones, saben que la naturaleza es dura y que tienen que pelear para lograr su supervivencia diaria. Van a lo fundamental y, como están acostumbrados a la vida dura, a sus mujeres, la maternidad y la vida protegida bajo techo, no les resulta tan rigurosa como a las mujeres occidentales, en un clima que permite salir de casa y disfrutar de una naturaleza amable. De este lado del juego, todo invita al placer hedonista.

3º Para el otro equipo el placer es la victoria. Para nuestro equipo el placer es la vida misma.

4º Ellos cuentan con un caballo poderoso: "la droga". Su "caballo de Troya" ya ha penetrado en nuestras filas. El mundo occidental parece no poder controlar las plantaciones afganas que suministran recursos ilimitados a su director de partida, Bin Laden. Y por si fuera poco, las nuevas generaciones de "reyezuelos" que compondrían nuestras filas en el natural reemplazo generacional, tienen demasiada prisa en saciarse con toda clase de placeres y caen en las redes de ese "caballo de Troya" suministrado por el contrincante.

5º Nosotros no tenemos, apenas, futuras generaciones que reemplacen a los jóvenes que perdemos en las apuestas automovilísticas –por cierto, que consumen el petróleo producido por el contrincante-, en los placeres de la droga y el alcohol. Nuestros niños caen a millones en los cubos de basura incluso antes de nacer. Sin embargo, nuestros adversarios del juego cuentan con niños suficientes para ofrecer al mundo occidental el reemplazo generacional.

5º La cabeza pensante del contrario, además de ser la inventora del juego, utiliza una estrategia global y mueve las fichas de una forma astuta. Nuestra parte del tablero parece jugar en pro de intereses partidistas del reyezuelo del momento, quien además de jugar en su provecho, intenta engañar al resto para alargar su momento de gloria: "Aquí no pasa nada: todo va bien."

No se trata de un problema religioso. La historia nos aclara que para los Omeyas no tenía demasiada importancia que los pueblos se convirtiesen a su religión: recaudaban mayores impuestos de los no conversos.

El cronómetro está en marcha.

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