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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Somos un estado bananero? Sí, señora De la Vega

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 14 de mayo de 2007, 21:18 h (CET)
Miren ustedes por donde la señora de la Vogue, nuestra “bien amada” Vicepresidenta, señora De la Vega, hoy me lo ha puesto a huevo para iniciar mi comentario. Cuando he tenido ocasión de leer unas manifestaciones suyas, vertidas en uno de estos momentos en que la sangre se le sube a la cabeza y entonces ocurre que, aquel adminículo compuesto de calavera y materia hormonal en el que lleva prendido el cabello – hirsuto y artesanalmente ordenado – , que se suele utilizar, normalmente, para pensar y razonar; se le agarrota y deja de prestarle servicio, evitando que sus sentimientos viscerales se frenen pasando por el filtro de la inteligencia; entonces, amigos míos, el resultado puede resultar tan festivo y divertido como lo ha sido la diatriba que la Vice dirigió contra la empresa Eccleston por haber manifestado ésta que apoyaría la instalación del circuito de F1 en Valencia si ganaba el PP. La frase, en concreto, fue la siguiente:”Pero, ¿qué se ha creido Ecclestone que es España, una república Bananera?”

Aparte de que no es de extrañar que, después de lo que ha ocurrido con la Opa de E’On sobre Endesa y a la vista del contubernio de Clos con el premiere italiano Prodi para conchabarse contra la alemana (con la inapreciable ayuda de Acciona); nadie se fíe del gobierno de Zapatero; me refiero, por supuesto, a nadie que esté en pleno uso de sus facultades mentales y tenga una pizca de sentido común. La señora De la Vega no debiera clamar contra los hados malignos cuando estos hados son paridos por su propio partido, ¡es poco serio y algo más bien ridículo! Pero no es por aquí por donde yo quiero ir, sino por la frasecita en cuestión, porque resulta muy llamativo que la señora De la Vega, tan mona y pinturera ella, haya mencionado la soga en casa del ahorcado. Sí, así ha sido, ya que no ha hecho más que poner el dedo en la llaga con su pregunta retórica, porque, vamos a ver si nos entendemos señora mía (es sólo un modo de decir, porque, ¡ya me dirán ustedes lo que haría yo en casa con semejante regalo!), si quiere usted que le conteste a su pregunta, estoy dispuesto a hacerlo. Vera usted:

Si podemos entender como un estado bananero aquel en el que El Fiscal General da órdenes a sus subordinados de que dejen de incoar expedientes por corrupción antes de las elecciones para no perjudicar a los elegibles; España es sin duda ¡ un estado bananero!

Si podemos entender como estado bananero aquel en el que los fiscales dejan de perseguir a los terroristas, retiran los cargos que pesan sobre ellos y permiten a los criminales que se paseen a sus anchas por las calles; España, señora mía,¡ es un estado Bananero!

Si podemos entender como estado bananero aquel en el que se gobierna con totalitarismo; se firman pactos contra natura para excluir a la oposición del debate político y se favorece la partición de la nación; España, atildada dama, ¡es un estado bananero!

Si podemos entender como estado bananaero aquel en el que se establece un doble rasero en el momento de aplicar la justicia, permitiendo que la banda terrorista se presente a las elecciones y una candidatura integrada sólo por mujeres no; España, jilguero del Parlamento, ¡es un estado bananero!

Si podemos entender como estado bananero aquel en el que las víctimas del terrorismo son arrinconadas como si sufrieran lepra, para que no estorben a los que negocian para ceder ante los terroristas; España, pesadilla del señor Aceves,¡ es un estado Bananero!

Si hay un país donde los ministros se agarren como lapas a sus puestos y no dimiten aunque se les caiga el ministerio encima, como ha ocurrido con Magadalena Álvarez( huelgas en aeropuertos) o la Trujillo ( checas en vez de viviendas) o la Mercedes Cabrera ( fracaso escolar, ley del mínimo esfuerzo) o Rubalcaba ( el Rasputín de Zapatero actuando en las alcantarillas del Estado para favorecer a Batasuna) o Solbes ( embadurnado de arriba a bajo de pringue por lo de la CNMV y lo del BBVA) o Fernández Bermejo ( un arribista para quien el partido es antes que la Ley) etc.; España, anoréxica diplomada del Gobierno,¡es un estado bananero!

Si podemos entender como estado bananero aquel en el que desde el Presidente hasta el último de la cola mienten sin compasión a la pobre ciudadanía; España, ojitos de pulga; ¡es un estado bananero!

Si podemos entender como estado bananero aquel en el que el ministro de trabajo se lía la manta a la cabeza y regulariza a un millón de inmigrantes, asegurando que, con ello, se acabó el problema y, luego, tiene que tragarse una avalancha imparable de cayucos que invaden Canarias y la llenan de moros, lo que le vale a España un varapalo de la UE y, ¡sigue sin dimitir!; España, nalgas escurridizas, ¡es un estado bananero!

Lo cierto es que podría seguir hasta llenar varios folios con los motivos que tengo para considerar que la España actual, bajo el gobierno de los socialistas, se ha convertido en uno más de los típicos y tópicos estados bananeros, a imagen de los de Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia; gobernados por verdaderos tiranos comunistas, empecinados en llevar a sus países a la bancarrota y a sus ciudadanos a la más abominable pobreza. Ya ve usted, señora Vicepresidenta, como no es extraño que los de Eccleston puedan tomarse facilmente a nuestro país como un verdadero estado bananero. De hecho, somos muchos los españoles que, desde hace tres años, nos venimos dando cuenta de ello, pero no rechistamos y, si lo hacemos, no se nos hace caso. ¡Claro que ustedes continuarán su partitura ad libitum, como si nada!

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