Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

La Iglesia como actor fundamental en el Estado mexicano

Olga Esmeralda García
Redacción
domingo, 13 de mayo de 2007, 21:22 h (CET)
La participación de la Iglesia ha sido un factor determinante en la historia de México, durante la guerra de independencia varios de sus miembros tomaron parte activa en la misma, siendo su intervención decisiva y trascendente. Aunque no se puede dar a esta intervención un carácter oficial por parte de la Iglesia, es indiscutible que ya sea de manera particular u oficial la Iglesia mexicana ha tenido una gran injerencia en la historia mexicana.

Su influencia fue muy importante desde antes de la Independencia al contribuir a mantener la estabilidad del régimen de gobierno mediante el control de las grandes masas que formaban las clases sociales más desfavorecidas. Y después de la Independencia el nuevo Estado mexicano necesito de este mismo control para que le ayudara a conservar la paz social en el país.

Debido al gran poder de la Iglesia que competía con las instituciones del Estado y las diferencias entre los intereses en diversas ocasiones estallaron conflictos entre ambos, Iglesia y Estado. El Estado reaccionó con leyes y acciones concretas para limitar y acotar el poder de la Iglesia, mientras que la Iglesia amenazó y llegó a ocasionar conflictos armados para presionar al Estado mexicano.

Después de casi 200 años de independencia en México y a pesar de las diferentes leyes surgidas para limitar el poder y la acción de la Iglesia ésta sigue influyendo decisivamente en el Estado a través de su influencia en las grandes masas del pueblo mexicano. Y es que mientras que México continúe siendo un país eminentemente católico, la voz de la Iglesia seguirá siendo ley para muchos mexicanos independientemente de que algunas de las leyes existentes pretendan limitar la influencia de la Iglesia al ámbito de lo personal.

Tratar de callar la voz de la Iglesia en asuntos nacionales es tanto como decirles a los mexicanos creyentes –que, como ya señalé, son por mucho mayoría en nuestro país– que lo que la Iglesia opine o deje de opinar, respecto a decisiones que son trascendentales en la vida de todo el pueblo de México, no tiene importancia. Pero para disgusto de algunos de nuestros políticos hoy por hoy el gremio religioso goza en nuestro país de una mejor reputación y de una mayor credibilidad que el gremio político –y esto a pesar de los propios escándalos que ha protagonizado la Iglesia Católica, no sólo a nivel nacional, sino también a nivel internacional.

Así pues, la gran autoridad que la Iglesia es capaz de ejercer todavía sobre millones de mexicanos, se debe, en gran parte, a la incapacidad del Estado mexicano de tomar para sí, a través de sus gobernantes, esa autoridad. Pero esto no se conseguirá imponiendo leyes o entablando pleitos con la Iglesia. Y es que la autoridad que tiene la Iglesia no es una autoridad emanada del ámbito de las leyes sino una autoridad moral, un tipo de autoridad que nuestros políticos no han sido capaces de conquistar a lo largo de toda nuestra historia como país independiente. Y esto, que quede claro, no es, ni por asomo, culpa de la Iglesia. Es culpa de ellos mismos, de nuestros gobernantes y políticos, de su falta de ética, compromiso y responsabilidad con el pueblo mexicano.

Es indiscutible que la Iglesia en México tiene un enorme poder y goza, por tanto, de una gran autoridad sobre las masas pero ese poder es, al menos, un poder legítimo. Me atrevo a decir que dicho poder es legítimo porque realmente se apoya en la voluntad general de la nación. Y sin importar lo que nuestros políticos quieran decir al respecto, ni a cuántas leyes quieran apelar para mantener a la Iglesia al margen de los asuntos nacionales, mientras que aquellos continúen actuando sin rectitud ni integridad, la Iglesia seguirá detentando dicho poder.

____________________

Olga Esmeralda García de Alba González es estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Guadalajara, Jalisco, México.

Noticias relacionadas

La dictadura de Amazon

Nueva York y Virginia serás las dos ubicaciones de la sede

De idiotikos y politikois

En la antigua Grecia los asuntos de Estado concernían a todos los habitantes de la “polis”

La vieja heroína del barrio

La Policía da la alarma, y varias instituciones que combaten la drogadicción y asociaciones vecinales lo corroboran: la heroína ha llegado de nuevo a los barrios

Marx y los vacíos por colmar

El marxismo-leninismo malogró, y continúa haciéndolo, todo cuanto de acertado propusiera Marx

Qué explicaría la visita de Xi Jinping a Panamá

Panamá no constituye ejemplo de gran o mediana potencia
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris